dissabte, 22 de novembre de 2008

LA HERMANDAD PRERAFAELITA I.

La Hermandad Prerafaelita








Los trabajos que siguen, son el resultado de unas cuantas semanas de dedicación a la búsqueda de las motivaciones últimas de un grupo de artistas: pintores, escultores, decoradores, ilustradores, pensadores y escritores, fascinantes, los autodenominados: Prerafaelitas.
Dentro del amplio espectro del movimiento romántico, en éste caso el británico, la Fraternidad o Hermandad Prerafaelita, ha sido especialmente criticada por unos y fervorosamente admirada por otros, pero entre los expertos ha predominado la opinión de que era un grupo de artístas de ideas decadentes,y sobre todo, se les ha acusado de estar poco implicados en las trepidantes transformaciones económicas, políticas y sociales de su tiempo, considerados desdeñosamente de “utópicos”, cuando no directamente de reaccionários.
Pero como suele suceder, cuando se profundiza en las vivencias y realizaciones, en la magnitud de sus creaciones artísticas, en la valentía de sus relaciones personales, en aquello que pensaban y escribieron, descubrimos que las ideas preconcebidas y sin tener demasiada consistencia, suelen ser las dominantes injustificadamente. Ya por los años de mi paso por la Universidad aprendí que una mentira repetida mil veces, suele convertirse en una verdad aceptada por todos.
Desde luego, desde el punto puramente personal, el hetereogéneo grupo despierta muy pronto la admiración de quien se acerque a ellos. Los problemas personales derivados de infidelidades, enamoramientos, cambios de pareja que todos sabemos como nos afectan y perjudican, no logró romper la cohesión del grupo, aunque los suicidios e intentos de suicidio se prodigaran durante la vida de algunos de sus integrantes y es que, además de, o por el hecho de ser, artistas, decidieron llevar sus concepciones hasta las últimas consecuencias. Mientras leía las biografías, con el correspondiente escándalo de mi consciencia pequeño burguesa, cargada de sentimientos insanos de propiedad y otros prejuicios, pensé que ahí había material para más de una película, no sólo de las del estilo de nuestro Almodóvar, o de ese otro pequeño genio llamado Wody Allen.




Algo semejante debieron pensar los autores de éste musical, basado en las tumultuosas relaciones de Dante Gabriel Rossetti con Elisabeth Siddal primero, y con Jane Morris, la esposa de William Morris, después. Podéis escuchar las canciones en el siguiente enlace:




Y que decir de la Hermandad desde el punto de vista exclusivo de un grupo de artistas, embarcados en un proyecto a todas luces imposible pues intentaban "volver a los días del pasado de la pintura anteriores a Rafael, sólo en este punto: el de querer representar las cosas tal y como son o suponemos que debían haber sido, pero abandonando toda convención y regla de la pintura, y hemos escogido este nombre, porque los artitas del tiempo de Rafael y después de Rafael abandonaron esta libertad para sujetarse a reglas y convenciones académicas."



No intentaban volver a lo arcaico por afección, sino por un sentido de libertad total. Esa referencia sigue vigente para nosotros naturalmente, aunque añadimos un nuevo tramo mucho más reciente que nos lleva a retrotraernos a los días anteriores a Raphael como referente en la decadencia de numerosas facetas y aspectos entorno al pensamiento, la creación y el arte en definitiva. No deberíamos olvidar que el ideario revolucionario de la revolución renacentista-romántica, tuvo en el Cinquecentto, un momento de inflexión, cuando los ideales de Quattrocentto, vieron fustrados sus anhelos de transformar la realidad socio-política de su época, dando paso al Manierismo y más tarde al Barroco, a la espera de que nuestros artístas románticos reinicieran un nuevo ciclo revolucionario.
El Prerrafaelismo es el movimiento artístico que surge en Inglaterra a mediados del siglo XIX constituido por Millais, Hunt y Rossetti -fundadores de la Hermandad de los Prerrafaelitas en 1848- que tiene como objetivos luchar contra el academicismo, los males de la sociedad industrial y el convencionalismo de la época victoriana. Intentan recuperar un arte más espontáneo, buscando la inspiración en la naturaleza y en los maestros antiguos del Renacimiento, anteriores a Rafael -de donde procede el nombre-.
Buena parte de sus obras están envueltas de poesía, anticipando movimientos de vanguardia, especialmente el modernismo y el simbolismo
.








Los prerrafelistas quisieron formular una protesta moral e intelectual contra la frivolidad y contra la opresión académica y cultivar el gran arte.
El descubrimiento y la exploración de lo que hoy conocemos por colores psicodélicos, las experimentaciones visuales como la observación de los colores aislados a través del agujero perforado en una tarjeta... Todo esto que ahora puede parecernos juegos de niños lleva el sello de los prerrafaelitas.
Para entendernos, los prerrafaelitas fueron, a mitad del siglo XIX, la respuesta de la nueva pintura inglesa ante la que salía de las cocinas de las academias de arte, de recetas muy conservadoras. Los prerrafaelitas cumplieron el mismo papel que los impresionistas en Francia y luego en el resto de la Europa continental.


¿Cómo deberíamos mirar un cuadro prerrafaelista?







Para empezar hay que tener en cuenta que invirtieron el orden del trabajo para concederle tanta importancia a los detalles secundarios como a la figura principal. Un prerrafaelista pintaba en primer lugar el fondo y, sólo cuando había completado las distintas zonas, incluía los elementos. Ahora la última montaña del cuadro se trabajaba con la misma atención que el chivo que ocupaba el primer plano, como sucede en una de las grandes obras prerrafaelitas e inglesas de todo el siglo XIX, 'El chivo expiatorio' de Hunt.
«A partir de este momento, nada debería quedar oculto al ojo emancipado», proclamó Hunt. Y lo consiguieron. La mirada poética de un pintor diseccionaba las imágenes como si su ojo fuese un microscopio o un telescopio. Eran pioneros en raspar las superficies pintadas para confundir al espectador y que se preguntase si algunos de los cuadros eran una pintura o una foto. Mientras unos se obsesionaban por «setos todo oro, rubíes y esmeraldas desafiando los fondos blancos», otros intensificaban con una lente la luz lunar y descubrían unos colores nuevos, los colores de la psicodelia.








De manera que nuestros artístas no sólo fueron la simiente que abrió muchas de las puertas de las vanguardias artísticas del S.XX, sino que se dedicaron, cada uno desde su punto de vista a buscar nuevas perspectivas ¿puede eso ser llamado "decadente"?...
En el mensaje de hoy quisiera sobretodo, dar la palabra a nuestros autores... para ello empezaré por reproducir cuatro poemas de Dante Gabriel Rossetti:





Desde la Muerte al Amor.Through Death to Love.

Al igual que las manos arduas, las nubes débiles huyen

De los vientos que arrasan el invierno de las aéreas colinas,

Como multiformes e interminables esferas

Que inundan la noche en una súbita marea;

Terrores de ígneas lenguas, de inarticulado mar.

Incluso entonces, en algún sombrío cristal de nuestro aliento,

Nuestros corazones evocan la imagen salvaje de la Muerte,

Sombras y abismos que bordean la eternidad.

Sin embargo, junto a la inminente Sombra de la Muerte

Se alza un Poder, que se agita en el ave o fluye en la corriente,

Dulce al deslizarse, encantador al volar.

Dime, mi amor. ¿Qué ángel, cuyo Señor es el Amor,

Agitando la mano en la puerta,

O en el umbral donde yacen las trémulas alas,

Posee la esencia flamígera que tienes tú?








El Corazón de la Noche.The Heart of the Night.

De la niñez a la juventud; de la juventud a la ardua hombría;

Del letargo a la fiebre del corazón;

De la vida fiel a soñar con sombríos y perdidos días;

De la confianza a la duda; de la duda al borde de la prohibición;

Estos cambios han pasado como una ráfaga cíclica

Hasta ahora. ¡Oh, El Alma! Cuán rápido debió

Aceptar su primitiva inmortalidad,

¿Es que la carne reencarna en el polvo de dónde comenzó?

¡Oh, Señor del trabajo y la paz! ¡Señor de la vida!

¡Oh, Señor, horrible Señor de la voluntad! Aunque sea tarde,

Renovad esta alma con el obediente aliento:

Que cuando la paz se reúna con la furia,

El trabajo se recupere, y la voluntad resurja,

Esta alma tal vez vea tu rostro: Oh, Señor de la Muerte.






La habitación de Rossetti

Insomnia..


Delgadas son las faldas que la noche dejó atrás,

Antes de que el día quiebre el cielo con su crepitar.

Delgados son los jirones del sueño,

Oscilando en el espíritu cansado del viento;

Pero en medio de aquel reposo inquieto

Que desgarra la trama del olvido y el recuerdo,

Mi alma se estira hacia la tuya,

Cada vez más cerca.

Nuestras vidas nunca se unen;

Nuestros pensamientos nunca se distancian,

Aquello que aferra tu corazón al mío,

Parece disolverse en un brillo sombrío.

Esta noche, el Amor ejerce un control total,

Y con deseo y con pesar,

Mi alma se arrastra hacia la tuya,

Cada vez más cerca.

¿Existe un hogar, dónde la pesada Tierra

Se derrita en el aire brillante,

Y dónde el mal no se respire;

Dónde el agua barra el eco de la sed,

Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe?

Si la voluntad yace atada al objetivo,

Tal vez allí pueda su esperanza engendrar.

Mi alma, en esta hora desolada,

Se agita hacia la tuya,

Cerca, siempre un poco más.


Mediodía Silencioso.Silent Noon.


Tus manos descansan abiertas sobre la hierba fresca,

Tus dedos brotan de la tierra como flores rosadas:

Tus ojos sonríen en paz.

El pasto resplandece absorto

En las olas nebulosas del cielo, que se reúnen en calma.

Todo rodea nuestro nido, hasta donde el ojo puede contemplar,

Dorados campos reales con bordes de plata,

Allí donde los animales corroen las faldas del espino.

Este visible silencio, inmóvil sobre el reloj de arena.

Profundo en el sol ansiado crece la libélula,

Colgando como un hilo azul lanzado del cielo:

De manera que esta hora alada gotea sobre nosotros.

Oh, cerremos los corazones sobre este regalo inmortal,

Atrapemos esta inarticulada hora en compañía,

Dónde el silencio de dos se transforma en una canción de amor.



Aquí la podéis escuchar:



http://beemp3.com/download.php?file=1193047&song=Silent+Noon+%2F+Ralph+Vaughan+Williams






No hace falta ser muy sensible para captar la belleza de estos elevados poemas, en particular de éste último "Mediodia slencioso" un auténtico "best seller" de la música del romanticismo musical inglés.
¿Y desde el punto de vista social?... ¿Pueden nuestros artistas prerafaelitas ser acusados de reaccionários, de no estar atentos a los cambios e injustícias sociales que comportó la incipiente industrialzación inglesa?. Entre los muchos textos que pudieran contradecir esa opinión, me gstaría presentaros éste de William Morris: "La sociedad del porvenir", si leemos entre líneas podremos encontrar el auténtico cuerpo doctrinal que nos ayudaría a entender los temas de nuestros pintores.






William Morris : “La sociedad del porvenir”

“…Por lo tanto, mi ideal de una sociedad futura es, en primer lugar, la libertad y el cultivo de la voluntad individual, que la civilización ignora o cuya existencia incluso niego; la liberación de nuestra sumisión de esclavos, no de otros hombres, sino de sistemas artificiales que existen para ahorrar al hombre preocupaciones y responsabilidades viriles; para que esta voluntad nuestra sea enérgica exijo para el hombre, ante todo, una vida animal libre y sin trabas; exijo la extinción completa de todo ascetismo.
Si sentimos que existe alguna degradación en estar sentimentales, alegres, hambrientos o somnolientos, somos malos animales y, por lo tanto, hombres miserables. Y sabéis bien que la civilización nos pide que nos avergoncemos de todos esos sentimientos y obras, hace todo lo posible para rogarnos que los ocultemos...
…De acuerdo. Sin embargo, esta demanda de que todo ascetismo se extinga lleva consigo otra demanda: la extinción del lujo. ¿Os parece una paradoja? No debiera parecerlo. ¿Que acarrea el lujo, sino el descontento enfermizo ante las alegrías sencillas de esta hermosa tierra? ¿Qué es sino la deformación de la belleza natural de las cosas en fealdad perversa para satisfacer el apetito embotado de hombres que dejan de ser hombres, de hombres que no trabajan y que no pueden descansar? ¿Deberé deciros lo que el lujo ha hecho en la Europa moderna? Ha cubierto los campos verdes y risueños con chozas de esclavos, ha marchitado flores y arboles con gases venenosos, ha convertido los ríos en cloacas; hasta tal punto que, en muchos lugares de Gran Bretaña, el hombre de la calle ha olvidado lo que es un campo o una flor, y su ideal de belleza es la taberna envenenada por el gas o un teatro de mal gusto. Y la civilización opina que así van bien las cosas y no se fija en ellas; y los ricos piensan, pues les conviene: “Todo va bien; la gente ya se ha acostumbrado a ello, mientras puedan llenar sus barrigas con las cascaras que los cerdos desprecian, bastante hay".









…Y sin embargo, les pido (a los trabajadores) que piensen que la buena vida del futuro tendrá el menor parecido posible a la vida de los ricos actuales: esa vida de rico es solamente el lado opuesto de su propia miseria: y con toda certeza, puesto que es causa de miserias, no puede haber en ella nada envidiable ni deseable. Cuando nuestros adversarios digan, como a veces ocurre: "¿Cómo podremos obtener una vida placentera en una sociedad socialista?", contestadles con altanería: "No podremos, y no nos importa, porque no la queremos y no la aceptaremos"; en realidad estoy seguro de que no podremos si todos somos hombres libres y unidos.
Los hombres libres deben vivir vidas sencillas y tener placeres sencillos; y si nos cruzamos de brazos apartándonos de esa necesidad en la actualidad, es porque no somos hombres libres y porque, consecuentemente, hemos envuelto nuestras vidas en tan complejas dependencias que nos hemos vuelto débiles e indefensos.
…descubrid que es lo que vosotros consideráis placentero y hacedlo. No os veréis solos para cumplir vuestros deseos; obtendréis muchísima ayuda para llevarlos a cabo y desarrollaréis la vida social al desarrollar vuestras propias tendencias particulares…
Así, pues, mi ideal es, en primer lugar, una vida espontanea, y luego, una vida sencilla, y natural.




En primer lugar deberéis ser libres, y luego debéis aprender a obtener placer de todos los pequeños detalles de la vida: lo cual, es efecto, será necesario, porque, como los demás serán libres, tendréis que hacer vosotros vuestro propio trabajo. Esto se halla en contradicción directa con la civilización, que nos dice: "Evitad problemas", lo cual solo se puede obtener haciendo que otras personas vivan vuestra vida por vosotros. Yo proclamo, y los socialistas debieran proclamar: "Buscad los problemas y convertid vuestros problemas en placeres. Eso -siempre lo mantendré- es la llave de una vida feliz.
Ahora intentare llevar estas digresiones a su final y os daré una idea más concisa y completa de la sociedad en la que me gustaría volver a nacer…
Es una sociedad que no conoce el significado de las palabras ni rico ni pobre, ni derechos de propiedad, ley, legalidad ni nacionalidad: una sociedad que no tiene la conciencia de ser gobernada, en la cual la igualdad de condiciones es un hecho aceptado y en la que nadie es recompensado por haber dañado a la comunidad gracias a unos poderes que se le han otorgado…
Es una sociedad consciente del deseo de mantener la vida sencilla, de renunciar a algunos de los poderes sobre la naturaleza obtenidos en épocas pasadas, para así ser más humana y menos mecánica, y deseosa de sacrificar algo a ese objetivo. Estará dividida en pequeñas comunidades muy variadas, dentro de los límites permitidos por la ética social apropiada, pero sin rivalidad entre ellas, considerando con horror la idea de una guerra santa…





William Morris y otros compañeros de la Liga Socialista.

Estando determinados a ser libres, y, por lo tanto, satisfechos de una vida no solo más sencilla, sino tal vez más dura que la vida de propietarios de esclavos, la división del trabajo estaría habitualmente limitada: los hombres (Y naturalmente, también las mujeres) se ocuparían de su trabajo y obtendrían su placer de sí mismos, no por medio de sustitutos: el vinculo social lo sentirían habitual e instintivamente, de modo que no habría necesidad de estar siempre expresándolo mediante formulas establecidas; la familia basada en la consanguinidad se fusionaría en la de la comunidad y la de la humanidad.
Los placeres de ese tipo de sociedad estarían basados en el ejercicio libre de los sentidos y de las pasiones de animales humanos sanos, con tal de que ello no perjudicara a otros individuos de la comunidad y fuese por ello una ofensa contra la unidad social; nadie se avergonzaría de su humanidad ni pediría nada mejor en su pleno desarrollo.
Sin embargo, de esta libertad saludable surgirían los placeres del desarrollo intelectual, que los hombres de la civilización tan vanamente intentan separar de la vida sensible y glorificar a su costa. Los hombres se interesarían en el conocimiento y en la creación de la belleza por sus propios motivos y no para lograr la esclavitud de sus semejantes, y serian recompensados con el descubrimiento de que sus trabajos más necesarios se harían interesantes y bellos bajo sus manos, sin ser conscientes de ello.
El hombre que sintiera más intensamente el placer de tumbarse al pie de una colina bajo un tejadillo de juncos, entre el rebaño, en una noche de verano, no sería por ello menos capaz de gozar en la gran sala comunal, con todo su esplendor de arcos y columnas, bóvedas y tracerías. Y aquel que se tomara a pecho el rumor del viento y el romper de las olas mientras estaba al timón de un bote de vela, no sería por ello insensible a la belleza de la música elaborada por el arte. Solo los trabajadores, no los pedantes, pueden producir un arte real y vigoroso…
Y en medio de ese trabajo placentero, y todo lo que lo acompañara, desaparecería de la faz de la tierra todo recuerdo de la esclavitud pasada. No estando ya conducidos a la muerte por ansiedad o por temor, deberíamos tener tiempo para evitar deshonrar la tierra con suciedad y miseria, y la fealdad accidental desaparecería junto con la que fue mero resultado de una perversidad fantástica. La teoría extremadamente ruin, como dice Carlyle, de que este mundo es una pesadilla barriobajera, ya no sería conocida”.



Creo que con éstas o parecidas palabras, muchos de nostros compartiríamos el espíritu de lo planteado por William Morris, que recoge buena parte de los planteamientos que fueron comunes entre los miembros de la Hermandad.E
En los mensajes siguientes I y II, tendreis una exposición abreviada de los avatares de la Hermandad y de algunos de sus miembros, así como las características de algunas de las obras más significativas .
Pues bien, os invito a acompañarme en éste recorrido a lo largo del camino trazado por los Prerafaelitas, con la mente, los ojos y el corazón bien abiertos, por que con toda probabilidad dejarán una profunda huella en vuestra alma, como le ha sucedido a la mía.