Que se calla por un pienso
Yo no soy ese animal
Porque tengo en mis adentros
Una disconformidad
Que me sirve de alimento”.
Yo no soy ese animal
Porque tengo en mis adentros
Una disconformidad
Que me sirve de alimento”.
El Cabrero
"El
Cante jondo no es una de tantas curiosidades folklóricas, sino el drama de la
Humanidad encadenada" Federico
García Sanchís
No deja de ser curioso que publique ésta entrada justamente en el día después de las elecciones autonómicas de Noviembre de 2012 que han dado al traste con el sueño de Artur Mas, de conseguir una mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya, con la intención de capitanear el supuesto "viatge a Itaca", de la realización nacional y la emancipación -Secesión- de Catalunya, respecto al estado español. A veces, las casualidades -sincronicidades- suceden más allá de nuestra voluntad, o ¿quizás no?. No me considero en absoluto españolista, aunque mi DNI, aseguré que mi nacionalidad es española, me considero ciudadano del mundo y como diría Mihail Bakunin, me siento patriota de todas las naciones oprimidas, además pienso como Proudhon y Pi y Margall que los estados, mientras más pequeños mejor. Así que saque el lector sus propias conclusiones.
Sea como fuere, ésta entrada llevaba conciéndose varios meses aunque por diferentes razones, se ha ido posponiendo hasta la fecha.
Cuando uno llega a ciertas edades, parece como si debiera hacer una especie de balance de sus experiencias vitales anteriores, tal vez, reescribir la propia historia no sin cierta subjetividad, para acomodarla a aquello que se siente, piensa y desea al cabo de los años.
Como hijo de las clases medias y populares, mi infancia y primera juventud, están ligados a los tostones radiofónicos primero y televisivos después que mi madre me hacia tragar algunas tardes y noches de los días de fiesta. Recuerdo con especial fóbia, aquellos programas en que cupletistas, folkloricas y tonadilleras,

pretendían dar esa imágen alegre, pero en realidad atontadora, ñoña y fea que el franquismo pretendía exportar, ocultando la brutalidad de un estado fascista agonizante. Afortunadamente jamás me coló el engaño, aunque deba confesar que alguna vez en la ducha me sorprendía cantando alguna de aquellas tonadillas, con gran apuro y verguenza por mi parte.
No es de estrañar pues, que mi aproximación al flamenco de verdad, fuera en el final de mi adolescencia. Junto a los admirados Paco Ibañez, Raimón, Labordeta, Lluis Llach, algo de Joan Manel Serrat, pronto descubrí la impresionante voz y el contenido lírico y combativo de las canciones de José Dominguez Muñoz "El Cabrero", o de Manuel Gerena.
aunque éste último fuera demasiado cercano al PCE para mi gusto. De éste éltimo podemos escuchar con el Sudor de sus carnes:
Y como no, Camarón de la Isla, especialmente en su primera etapa:
El flamenco me abrió las puertas a la música andalusí y de ahí, a la árabe y finalmente a la Word Músic, de las que ya no me he separado nunca más. Aunque no pueda llegar a considerarme un gran aficionado, ni mucho menos un especialista, si que me gustaria, en ésta entrada compartir con vosotros, los lectores de éste blog, unos pocos conocimientos sobre ése cante jondo que tanto me emociona.
Todo buen aficionado al flamenco sabe que
el cante es y ha sido
mezcla desde sus orígenes. Basta tener oído y honestidad para reconocer que en
las raíces musicales del flamenco hay claras influencias de distintas culturas
y tradiciones musicales.
Para llegar a
dilucidar cuáles fueron las influencias musicales del flamenco hay que partir
de la base: que el cante nació en la Baja Andalucía –en los sustratos de la
miseria y la represión– y que es el fruto de la mezcla cultural.
Los
principales creadores del cante fueron los gitanos «en muy posible colaboración
con los moriscos», cita de Caballero Bonal, fueron ellos quienes supieron
aunar el bagaje musical –ritmos y melodías orientales– que de su tierra
original y de su vida trashumante traían, con las distintas tradiciones
musicales que había en la germanía (clase baja formada por ladrones y rufianes)
y la música autóctona andaluza, fruto esta de la feliz acogida que tuvieron las
diferentes civilizaciones que en el sur de la Península Ibérica se instalaron.
A éste
respecto dice Blas Infante: “Pero estos moriscos, estos
andaluces fieramente perseguidos, refugiados en las cuevas, lanzados por su
sociedad española; estos átomos de la sociedad andaluza -fermentos inorgánicos
de una perdida nacionalidad-, encuentran en el territorio andaluz un medio de
legalizar, por decirlo así, su existencia, evitando la muerte o la expulsión
reiterada.
Unas bandas errantes, perseguidas con saña, pero sobre las cuales no
pesa el anatema de la expulsión y de la muerte, vagan ahora de lugar en lugar y
constituyen comunidades dirigidas por jerarcas, y abiertas a todo desesperado
peregrino, lanzado de la sociedad por la desgracia y el crimen. Basta cumplir
un rito de iniciación para ingresar en ellos. Son los gitanos. Los
hospitalarios gitanos errabundos, hermanos de todos los perseguidos. Los más
desgraciados hijos de Dios, que diría Borrow. Hubo, pues, necesidad de acogerse
a ellos. A bandadas ingresaban aquellos
andaluces, los últimos descendientes de los hombres venidos de las
culturas más bellas del mundo, ahora labradores huidos (en árabe, labrador
huido o expulsado significa "felahmengu"). ¿Comprendéis ahora por qué
los gitanos de Andalucía constituyen, en decir de los escritores, el pueblo
gitano más numeroso de la Tierra? ¿Comprendéis por qué el nombre flamenco no se
ha usado en la literatura española hasta el siglo XIX, y por qué existiendo
desde entonces, no trascendió al uso general? Un nominador arábigo tenía que
ser perseguido al llegar a denunciar al grupo de hombres, heterodoxos a la ley
del estado, que con ese nombre se amparaba. Comienza entonces la elaboración de
lo flamenco por los andaluces desterrados o huidos en los montes de África y de
España. Esos hombres conservaban la música de la Patria, y esa música les
sirvió para analizar su pena y para afirmar su espíritu: el ritmo lento, el
agotamiento cromático”.
Y el mismo autor añade: “El pueblo andaluz,
puro o auténtico, es el distribuido por las zonas rurales: campesinos con o sin
campos, en los cuales, relativamente, no existe la mezcla de sangre andaluza
con sangre extraña que vino a operarse en los grandes centros urbanos. ¡Y cómo
vibran los campesinos andaluces cuando llegan a ser conmovidos por la onda
sonora que conduce en su seno la afirmación andaluza de una copla flamenca!
¿Habrá alguno de ellos que no haya intentado liberar su pena, o descansar de su
fatiga, o confiar su esperanza a ese ondulante medio de expresión?”
De ahí, nuestro autor deriva una serie de conclusiones sobre el orígen de los creadores del flamenco:
1º
Los creadores de lo flamenco debieron de ser hombres errantes.
2º Debieron de estar inspirados por una
idea cultural o estilo fundamental de conjurar la naturaleza por un
desvanecimiento de sus contornos materiales en una forma próxima a la esencia,
o idea del ritmo, alcanzada por una desintegración de lo material en sus
elementos más pequeños y por una combinación estética de estos elementos. Esto
dice la modulación cromática.
3º Hombres errantes tenían que reducir sus
expresividades estéticas ordenándolas por una sola vía, la mélica, como cauce
exclusivo o principal para el discurso o hechura de su idea cultural. La
insistencia desintegradora del sonido no dice otra cosa.
4º Debieron de sentirse coartados en sus
movimientos, temerosos de un poder extraño. El ámbito reducido de sus melodías,
sus progresiones alternantes, ir y venir, en recinto estrecho, el espacio de
sus danzas lo dice así: hombres en prisión o próximos a ella.
5º Debían de estar profundamente tristes:
el ritmo, como las horas de la pena. Y desesperados en ocasiones, como lo
demuestran las protestas líricas que arrebatan las coplas.
Los cantaores son los trovadores del pueblo
andaluz: aquellos que representan o que encuentran en si y fuera de sí a los
individuos más típicos o expresivos de la originalidad de este pueblo, mediante
sus trovas o saetas que hieren su corazón, insensible a otras flechas
musicales.
Intentemos aclarar qué elementos musicales tienen mayor
influencia en el cante y, más concretamente, en qué palos se deja ver con mayor
nitidez una determinada influencia.
Rafael Priego, trata de explicárnoslo de la siguiente manera: "Tomaré como
base de partida el esquema que Ricardo Molina y Antonio Mairena hicieran
en su libro Mundo y forma del
cante flamenco e intentaré complementarlo con datos de otros autores de
autoridad musical referidos por Félix Grande, Memoria del flamenco, junto con otros datos sacados del
libro de Caballero Bonald Luces y
sombras del flamenco.
Los elementos
musicales presentes en el cante podrían resumirse como sigue:
Elementos greco–bizantinos: La influencia greco–bizantina tiene su origen
en los inicios de la España cristiana, que adopta para su culto el ritual
bizantino «milenarios cantos litúrgicos, donde se conservaban no pocos indicios
de los sistemas musicales hindú y griego, hebreo y persa». La música
griega tenía a su vez importantes influencias de otras músicas foráneas «(...)
el arte musical griego, que se extendió desde el Indus hasta España e Irlanda,
y que estaba influido por la música de Asiria, Mesopotamia, Israel, Canaán y
Persia, influyó a su vez, por más de mil años, en el folklore sureño español».
Elementos de los primitivos sistemas musicales sirios e hindúes: Fueron transmitidos
principalmente por el cantaor y poeta bagdadí Ziryab que, por orden del emir
cordobés Abderramán II, difundió la música tradicional persa, que terminaría
por calar en el pueblo andaluz. Como ejemplo de clara influencia hindú tenemos
el cante por siguiriya de Curro Durse.
Elementos de los cantos y músicas musulmanas: Las
semejanzas entre los cantos árabes y el flamenco se manifiestan según Rossy «en
el empleo constante y abusivo de notas de adorno, trinos, melismas,
arrastres o portamentos (...) el cantar de manera diversa cada repetición de un
cante, que es costumbre no sólo árabe y andaluza, sino oriental en general. El
empleo de apoyaturas ascendentes al comenzar el canto o algunos giros o frases
dentro del mismo canto (...) La inclusión en el flamenco de la zambra mora y su
influencia en algunos cantos murcianos y andaluces, como el tango flamenco, el
taranto y la rondeña binaria». El fandango y sus múltiples derivaciones son otras
expresiones de este influjo.
Elementos de melodías salmodiales y sistema
musical judío: Se encuentran ecos del cante sinagogal en algunas siguiriyas, concretamente
en las de Joaquín de la Serna, cantadas por Manuel Torre Te fuiste de mi vera. Igualmente se
encuentran elementos en la estructura musical de las primitivas saetas,
emparentadas con la famosa canción hebrea Kol Nidrei.
Elementos de canciones populares mozárabes: Cuando el
flamenco nace y crece en Andalucía y los gitanos conviven en un mismo espacio
físico con los mozárabes entre otros, es de suponer que los cantos mozárabes
influyeran en la génesis del flamenco. La música hispano–árabe se fraguó a la
sombra y al ritmo de las «cántigas gaditanas». Que tanto las jarchyas como las «callejeras» zamras o zambras y los pícaros zéjeles pertenecen a la música
autóctona andaluza y son cantos de considerable importancia en la formación del
folklore andaluz.
Como podemos
ver, el flamenco desde sus orígenes es una música que se nutre de
distintas tradiciones musicales que se encuentran en el sur de España. Rasgos
musicales pertenecientes a culturas remotas traídas por los gitanos en su
nomadismo y otras ya establecidas en Andalucía. Mezcla sazonada con la música
autóctona popular andaluza que da como resultado el cante, ampliamente conocido como
el Flamenco.
En síntesis, el
flamenco es mezcla, una música vitalista que camina por inercia
propia al paso de los tiempos actuales fusionándose y enriqueciéndose con otras
músicas sin olvidar lo esencial del cante: la expresión jonda del sentido
trágico de la vida.”
Más allá de todas éstas razones eruditas, el pueblo llama flamenco a un género integrado por las siguientes canciones:
Deblas, Martinetes o Carceleras, Tonás y Livianas, Caña y Policañas, Polos,
Javeras, Serranas y Soleares, Rondeñas, Malagueñas, Granaínas y Murcianas,
Arrieras, Caleseras, Trilleras y Caracoles, etc.
También califica sin reservas
de flamenco -como un caso dentro del género- a las canciones de música ligera,
todas ellas bailables, adecuada esa música para la zambra alegre o juerga
ruidosa; esto es, a las tonaíllas de estructura musical más simple que las
anteriores y de ritmo más fijo y acelerado, como las bulerías, alegrías,
tientos y juguetillos.
El pueblo distingue, además, entre los
cantes acompañaos, una subdivisión: cante “pa bailá” y cante paehcuchá. El
cante “pa bailá” es normalmente cante desprovisto -o, por lo menos, simplificado-
de flamenquización; y lo contrario, er cante “paehcuchá”.
EL CABRERO
Leyenda viva del cante
flamenco, fenómeno social en sí mismo, José Dominguez Muñoz “El Cabrero” (Aznalcollar –Sevilla-, 1944), tiene una fecunda y
larguísima trayectoria de 35 años dedicados al cante jondo (con un par de
incursiones en el tango). Su trayectoria vital es la de un militante de la
libertad, pastor de cabras en lo cotidiano (le llegaron a pedir más de cuatro
años de cárcel por enfrentarse a un guardia jurado que le impedía el paso con
sus animales por una vía pecuaria), cantaor de enorme repecursión internacional (ha compartido cartel
con Peter Gabriel, Chick Corea o Gilberto Gil), habitual de
los grandes festivales nacionales de flamenco (calificado por el diccionario
ilustrado de flamenco de “poeta del cante”), maestro del cante sobrio de los
palos más duros (soleá, seguiriya, tonás).
Aunque como pastor haya cambiado
las cabras por las ovejas, José Domínguez sigue y seguirá siendo El Cabrero, un
emblema de pureza y sobriedad flamencas. Trasunto descarnado de otro pastor
guerrero, Miguel Hernández, su fidelidad a sí mismo tanto en el escenario como
en su peculiar activismo social y político —es pionero en la lucha contra la
apropiación del campo público por parte de los terratenientes— contribuyó en
los primeros ochenta a consolidar una etiqueta de "símbolo de la
Transición" que entusiasma a quienes lo ven como un icono popular de la
izquierda andaluza, pero que en parte ha eclipsado y caricaturizado al artista.
El Cabrero reivindica una carrera
de más de 35 años de hondura flamenca salpicada de valientes digresiones:
discos de tango, colaboraciones rockeras y giras de postín, como
aquella de 1993 con Peter Gabriel por Estados Unidos que lo obligó a un
descuido inusualmente largo de su rebaño. Pocos han podido rivalizar con él en
conexión con el público y éxito en los festivales. "Naranjito de Triana
decía: ‘Donde van juntos Camarón y El Cabrero, comemos todos'".
La voz de El Cabrero es
la de la contundencia, una oda a sí mismo orgullosa y temperamental, que
seguramente todos veamos como un canto a las grandezas de la humanidad, y a las
inmensas derrotas que se le ha infligido en mimbre de los mediocres. Consuelo
de borregos, me temo, y una temeridad asombrosa pretender colocarse a la altura
de un gigante sencillo, poseído de una idea de respeto y de justicia, y una
rabia más que justificada, que no tiene problema en ponerse en pie e inclinarse
cada vez que oye nuestros sinceros aplausos, desde el suelo.
La simplicidad y ausencia de
pretensiones de sus textos, y ese apego por los anhelos y las luchas de la
gente humilde, un adalid de la simplicidad, terror de barroquismos. Sus
textos se distancian de lo retorcido, que no del ingenio; dicen lo que quieren
decir, ni más, ni menos, sin renunciar a la buena literatura. Algo que su voz,
fuerte como pocas, rubrica como debe. Probablemente sin esas letras tan sencillas
y precisas, El Cabrero ni existiría.
Uno que no irá a Los programas
de Telebasura que tanto abundan. Las ovejas, animales que huyen ante el olor extraño, no se lo permitirían. Uno que está en contra del PER que
garantiza mano de obra sumisa y subvencionada a los caciques terratenientes.
Reconozco que tiene un morbo
inusual verle cantar a la República, a la justicia social, al fin del poderío
parásito a la Iglesia y la monarquía, justo delante del Palacio Real y a pocos
pasos de la Almudena. Y que ha sido uno de los momentos emotivos del recital,
también es verdad.
Fandangos republicanos
Pero no ha sido el único, ni
estábamos aquí sólo para ondear banderas. Su relación con la tierra, el apego
(en su caso nunca hubo fuga, nada donde regresar) a la Naturaleza, la reflexión
sobre el flujo de la vida y la pequeñez grandiosa de nuestra muerte, son ideas
que ha ido desgranando, creando pequeños instantes de comunión con el público,
tal vez, durante hora y media, un poco menos borregos, nos dice Julián Callejo
La represión contra El Cabrero,
en los primeros años de la transición fue singular, veamos algunas incidencias que
tuvieron a el cantautor por protagonista:
El 23-F José había salido al
campo, como de costumbre, y no había vuelto cuando me llamó Zurita: “Hay que quitar a José de ahí, Elena, porque si esto cuaja van a ir a
por él, seguro.”Como yo aún no tenía coche, salieron en su búsqueda
pero no lo encontraron… También nos llamaron de CNT ofreciéndonos un vehículo
para llevarlo a un lugar seguro. Había miedo, José, desde el corral hasta
nuestra casa, sólo encontró calles vacías y silenciosas… hasta yo tenía el
transistor al mínimo volumen intentando escuchar a la vez las noticias y la
calle. Zurita me llamaría de noche para venir a recogerlo pero José decidió
acostarse a dormir: “Ya sé que esconderse no es de cobardes, sólo es protegerse pero, en
cada pueblo sabemos quiénes son los fascistas y donde se reúnen. Si somos
muchos más ¿Por qué no salimos a plantarles cara y a impedir que se muevan?Me quedo aquí y si la izquierda sale a la calle, avísame” Y se durmió hasta que llegó la hora de
ordeñar. Yo estuve toda la noche pendiente de las noticias que daba la SER y lo
puse al corriente por la mañana, especialmente de la intervención del rey: “Los
militares hasta el mocho en la intentona y el rey el salvador… pues ya tenemos
los españolitos Borbón pa rato”. Y la verdad es que al rey no le
vino nada mal aquello: la izquierda, de corriente republicana en su inmensa
mayoría, amenazaba con arrasar en las próximas generales. Y ganó pero ya casi
todos aquellos republicanos se habían se habían hecho antimonárquicos pero juancarlistas en
reconocimiento a "su valiente defensa de la democracia el 23-F".
El año 1981 dio para no aburrirse: traslado a Dos Hermanas, 23-F,
más de cien conciertos, un disco y dos juicios; uno por blasfemia, que se
celebraría en otoño y el más cercano, por desacato y agresión a la autoridad.
Había cantado la noche antes en Alhaurín y llegó a la Audiencia
sin dormir. Esperándolo una buena representación de Las Portadas y algunos
amigos que nos dieron calor. José se limitó a repetir lo que había sucedido: “El único
paso que dejaron para el ganao, al usurpar la verea, era el yo llevaba y aquel
hombre, con una escopeta apuntándome no me merecía confianza y por eso le quité
el arma y se la entregué a la guardia civil. No la utilicé contra él ni contra
nadie y no le pegué”.
No recuerdo cuánto duró el juicio, me pareció una eternidad, pero
sí a José muy seguro en sus respuestas y al guarda, por el contrario,
dubitativo y lleno de contradicciones. Soberbio, José Mª Rubio: “Un
ambiente de crispación, en un contexto social donde los factores de
desequilibrio vienen dados por fuertes intereses personales, han sido la causa
del conflicto entre el procesado y el guarda jurado de Andaluza de Piritas, por
lo que pido la total absolución de mi cliente”. Así finalizaba su
magnífica intervención. Y fue absuelto: el guarda no pudo demostrar haber
sufrido agresión alguna y quedó patente el conflicto por el tema de las Vías
Pecuarias. Ni el fiscal ni Andaluza de Piritas recurrieron la sentencia.
Los aficionados que
llaman para felicitar a José por su 38º cumpleaños ignoran que no
tenemos ganas de fiesta porque mañana ingresa en prisión para cumplir
dos meses de arresto mayor[i]. No he conseguido que los niños lo entiendan y lo
peor de todo es cómo se lo está tomando él: “… No tengo más cojones que
dejarme llevar a la cárcel pero me revienta que sea en nombre de su dios,
en el que no creo. Estos inquisidores me han condenao por lo que
canto y lo que soy, no por lo que dije en Alcolea. (19 de octubre
1982, de mi diario).
Esa noche de su
cumpleaños la pasamos hablando. “Ya tendré tiempo de dormir en la
cárcel porque eso es lo que haré. No quiero ni una visita; no he hecho
daño a nadie y no tengo por qué hablar detrás de una reja”. Preocupante su estado de
ánimo mezcla de tristeza y de rebeldía incontenible: “Cuando reivindicas
algo como la vereas o cualquier otra cosa y te llevan a la cárcel, es
injusto, pero uno lo toma de otra forma porque es parte de la lucha.
Ahora ¿Por decir un mecagoendios, en un momento de impotencia, tengo yo
que estar dos meses sin ver a mis hijos y a ti y sin más horizonte que una
pared… sin cantar, sin salir al campo? Si pudiera era capaz de huir… de
irme ahora mismo de aquí y que me detengan, si dan conmigo; se me están
quitando las ganas hasta de cantar… me da asco de esta sociedad que
castiga al que se sale del redil de su democracia de cuento… ¿No decían
que el estado era laico o cómo se llame? Ese fue su discurso
hasta que despuntó el alba y se levantó para ir a darle una vuelta a las
cabras.
Luego lo acompañé
al cuartelillo y los municipales, solidarios, me dejaron estar un buen
rato con él dentro del calabozo para que no se le hiciera tan largo el
día. Creo que nunca lo había visto tan rebelde y entristecido como en el
momento en que nos despedimos: “No me he sentido más impotente en mi vida
y no me encuentro bien; estoy que doy bocaos de rabia… Cuida mucho de los
niños y de ti”. Pocas horas después lo llevarían a la cárcel de Sevilla.
En este departamento celular de reciente creación
pasea su angustia y su
correspondiente cerveza José Domínguez, El Cabrero, con la barba desaliñada
y un rictus de predicador religioso encerrado en un
campo de concentración
“No me perdonan que sea de campo, y es que yo soy
como esos elefantes que
caminan
sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (22-10-
82,
Francisco Correal – Diario 16)
José Mª Rubio no estaba
colegiado en Córdoba y no juzgó necesario hacerlo: “En España
ya no se mete a nadie en la cárcel por blasfemia; cualquier compañero de
Córdoba lo puede llevar sin problemas”. La abogada Pilar Troncoso estima que la blasfemia perdió su primitivo
sentido, con independencia la intención del que la dice… si todo el que
blasfema comete delito, el noventa por ciento de los españoles pasaría media
vida en la cárcel…” (El Correo de Andalucía, José Guzmán). Pero Pulpón ya había hablado con cinco bufetes y ninguno
quería defender al blasfemo: “Señora, con la Iglesia hemos topao ¡Ni que el Cabrero fuera el
estrangulador de Boston! Me dice uno amigo que en la COPE lo han
estado machacando mucho con esto y nadie se quiere poner en contra de los
curas”. Estábamos
sorprendidos pero seguíamos sin darle mucha importancia al asunto cuando
un joven abogado cordobés, José Antonio Guiote Ordóñez, se hizo cargo de su
defensa.
José arrastraba una bronquitis, que se agudizó durante
el viaje, y optamos por quedarnos en un hotel cercano a los juzgados
y avisar a un médico que le recomendó guardar cama. Le expliqué el motivo
de nuestra estancia allí y él insistió: tiene mucha fiebre; yo les voy a dar un certificado y mi obligación es decirle al Sr
Domínguez que no se mueva de la cama en estas condiciones. Así que
el juicio se celebró sin la presencia de José y lo condenaron como autor criminalmente responsable de un
delito de blasfemia a
cinco meses de arresto mayor y cuarenta mil pesetas de multa.
Durante la vista, los mismos que lo denunciaron ante la guardia
civil, lo exculpaban ante el juez declarando que, en efecto, José se
encontraba en un estado de profunda irritación debido a su afonía,
que no hubo intención de ofender y que el público
lo despidió entre aplausos. Pero, sobre todo,
teníamos una prueba fehaciente de que su “mecagoendios” no
había suscitado malestar ni escándalo público, que es a lo que se agarraba el
fiscal: entre el día de los hechos que se juzgaban y el juicio, José había sido contratado de nuevo por
la misma organización y en el mismo pueblo y, cuando intentó disculparse, el
público se lo impidió con sus aplausos…¿Cómo es que la
sentencia no tenía en cuenta estos hechos y afirmaba todo lo contrario?
Recurrimos convencidos de obtener resultado favorable ante la Audiencia y ya se
verá más adelante que no fue así.
Después de pasar un tiempo en
la cárcel, al salir: “Había periodistas y amigos en la puerta de la cárcel, los atendió a
todos y, al quedarnos solos, lo primero que me dijo fue: Ahí dentro hay un tío, más noble
y fuerte que un olivo, preso por robar hiscales (cuerdas de mimbres). Me he
jartao de palpar la injusticia entre esas paredes… me han tratado bien, los
presos y los funcionarios, pero muchos me han contado su historia y cada una
era una tragedia: miseria, incomprensión, abandono y soledad de desayuno,
almuerzo y cena y ¿sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos
de pobre.
Estaba libre y, sin embargo, sombrío. Decía
sentirse más rebelde aún que cuando lo llevaron preso pero también inseguro
entre la gente: Los que van a la cárcel es porque
le han hecho un daño a la sociedad ¿No dicen eso? Pues yo creo que esta
sociedad es un peligro pa mí y no yo pa ella. Lo mejor va a ser irse a vivir a
la sierra, con el ganao, y dejar de lado el cante y las
multitudes. Porque ¿Y si se me vuelve a ocurrir otro mecagoendios y me meten
otra vez preso? A la cárcel no quiero volver como no sea que yo decida
arriesgarme a entrar. Mejor dejo el cante. Y me pidió que
cancelara todos los conciertos firmados.
Su actitud ante la fama y el dinero queda bien
recogido en lo siguiente: A José no le gustan las entrevistas y menos aún romper el ritmo
que impone el ganado pero en esos días aceptó muchas porque entendía que los
medios habían sido solidarios con él y era su forma de agradecérselo. Hasta que
Interviu le dedicó un reportaje a cuatro páginas y no concedió ninguna más
durante un tiempo.
Vino Pilar Eyre, no la conocíamos, y estuvo casi todo el día con
nosotros, primero charla informal y luego larga entrevista a José. Cuando Pulpón, exaltado, me presentó la
revista con un titular a dos páginas, entrecomillado,“Vi
a El Cabrero y me volví loca por él” seguido de un solemne Elena
abandonó la banca de Nueva York para vivir en un corral, me entró la del tigre. Debajo
una extraordinaria fotografía, firmada Jaime F. Garbi, de José con las cabras y
otra de los dos. El primer impulso fue acudir a un abogado: yo no le había
concedido entrevista ninguna, las fotos conmigo eran supuestamente sólo para
regalármelas, nunca trabajé en la banca de Nueva York y eso de volverse loca
por alguien, con sólo mirarlo, me parece tan complicado como estúpido.
Llamé a Pilar Eyre y se sorprendió mucho: lo
había hecho con todo el cariño y se ve que había malinterpretado algunas de sus
anotaciones… Lo lamentaba porque ella había intentado hacerlo lo mejor posible…
Y todo eso se notaba pero se había inventado una historia de prensa rosa,
nutriéndose de todo lo insustancial de la charla y relegando lo sustancial de
la entrevista casi a puro testimonio. Mezcló la realidad con la ficción y
consiguió un reportaje impactante y de juzgado de guardia. Pero no se
barruntaba mala intención, me habían caído simpáticos y José no secundó la
propuesta de Pulpón de presentar demanda judicial:
“Estoy harto de juicios, jueces y lo que arrastra eso. Esa gente, lo que pasa
es que no me han entendido y me han pintao como creen que soy. Que digan lo que
quieran que yo por eso no voy a cambiar” El grupo Zeta había apoyado con fuerza la campaña a favor del
indulto y les estaba agradecida. Opté por escribir al director. Enumeré todo lo
que no se correspondía con la verdad y me salía una carta tan extensa que tuve
que elegir entre tumbarle el reportaje o centrarme en lo más grave y había una
perla que no podía quedar sin respuesta y no quería que la omitieran: Yo
me acuesto con otras pero si mi mujer hiciera lo mismo la mataría (sic). La cosa fue así: a la “inteligente” pregunta de Eyre ¿Tú
te habrás acostado más de una vez con otras… y qué harías si Elena te pusiera
los cuernos? José respondió: “Creo
que no lo admitiría… porque ésa es la universidad que he tenío” y la “periodista”, que no lo tenía muy claro en sus notas, entre admitiría
y mataría optó por lo más truculento y morboso. En fin: al lector de este blog
que haya leído aquel reportaje, le aconsejo que no se crea ni la mitad y
acertará.
Ya habíamos rumiado el cabreo y me llaman de la revista Hola!
Querían venir a hacernos un reportaje en Navidades en familia (¡!)… Lógico: la
Eyre había hecho de nosotros dos personajes de tertulia rosa. Como se supone,
les agradecí el detalle y les dije que no. Insistieron, me propusieron pagarnos
y eso me molestó, entendieron que no era cuestión de dinero y no llamaron más.
Pulpón estaba disgustado: pensaba que un reportaje de esa índole
en Hola supondría una enorme promoción y que podría
subir mucho su caché… a lo que José respondió: Antonio,
yo me avío con dos sardinas arenques y una naranja pero de mi no hace nadie un
muñeco.
A los pocos días volvió con nuevas propuestas y, si hubiéramos aceptado todas
las entrevistas, reportajes, programas tv y radio que traía en la agenda, es
probable que, tal como aseguraba, El Cabrero se convirtiera en un personaje muy
popular y cotizado pero esa no era su meta: “¿Tú
no te quieres creer que aunque fuera más rico que Rothschild yo seguiría
saliendo al campo todos los días con las cabras? Pues créetelo, Antonio, porque
eso es lo que me gusta además de cantar. A mí no me volvéis loco con la
promoción porque ya tengo más seguidores de los que nunca soñé y cuando dejen
de venir a verme, me retiraré y me dedicaré sólo a las cabras”
Veamos algunas de sus respuestas en un
par de entrevistas:
Durante años te han llamado
“el cantaor rojo” ¿Cómo se acoge el mote?
El Cabrero: Que me llamen como
quieran porque yo voy a ser el mismo por muchas etiquetas que me pongan, pero
me gusta eso del “cantaor rojo”, porque de izquierda total soy, he sido y seré…
de política, y otras cosas, cuidao’, que me interesan y me afectan, pero
no entiendo gran cosa. Yo me dejo llevar por lo que barrunto, por mis
sentimientos y por mi propia rebeldía, que esa la llevo desde el vientre de mi
madre. “Hasta el sol se pone rojo, cuando barrunta la tarde, yo no he cambiao’
los colores, que me pintaron mis padres”.
¿Es el flamenco un buen medio
para la denuncia de la injusticia social?
El Cabrero: El flamenco se presta
porque los cantaores tenemos como aliado al grito y a la queja pero cualquier
música es buena para eso, si se siente lo que se canta y no es una posturita.
Alguna vez se ha dicho “gusta más por lo que canta que por cómo lo canta”, y es
justamente al revés: si el cante por derecho no está presente y no pones el
corazón no hay mensaje que valga.
Piden tierra y se la niegan
Desde tu experiencia vital
¿dirías que el mundo va a mejor a peor? ¿Eres optimista o pesimista en ese
sentido?
El Cabrero: Mira, ya he dicho
alguna vez que el mundo me parece un cerro de víctimas donde el que se arrastra enrrea’
al que salta y que vamos como el mulo en la noria, pero con los ojos tapaos;
porque hasta el más mulo se arrancaría los jarreos a bocaos viendo
que anda mucho pero está siempre en el mismo sitio. Kike Babas.
Con motivo de la aparición de su
18º disco “Luz de Luna”:
Podéis bajarlo aquí:
http://search.4shared.com/postDownload/TjNjzRe0/El_Cabrero_-_Luz_de_Luna.html
¿Contra qué canta en este disco?
Contra la guerra. La desigualdad.
La piel de España es la de un perro flaco. No hablo de mí, que estoy surtido y arrimao al
sobaco que más apesta [hace con los dedos el gesto del dinero]. Pero soy
consecuente y lo digo. En mi flamenco están mis ideas. Será un análisis de
cateto del campo, de acuerdo, pero yo tengo sentido del pienso, del reparto,
porque soy pastor. Y digo que hay que poner las cosas al precio del que menos cobra.
Usted firmó junto a Manu Chao,
Juan Pinilla y otros artistas un manifiesto que dice: "El flamenco agoniza
en Andalucía". ¿Tanto?
Está vivo, pero está flaco.
Depende del dinero de los contribuyentes, pero el pueblo no decide nada. Hay
que llevar el flamenco a los pueblos.
¿Se considera marginado por los
circuitos oficiales del flamenco?
No llevarme en 26 años a la
Bienal de Sevilla, llenando en todos los pueblos que piso y en los teatros
internacionales... Esa marginación, ni con el innombrable [Franco]. Y se
demostró que se equivocaban los que decían que yo iba ser "el cantaor de
la Transición". Es una manera de decir "ese no entra en mi
casa", y no porque el pueblo no me quiera oír, ni por mi cante. ¡Hostia,
si voy por los cánones! Nunca he prostituido el cante. Una seguiriya es una
seguiriya. Pero soy pastor, no tengo álgebra para entrar en los corillos y me
arreglo con una lata de arenques por no pedir a alguno un favor. Tampoco acepto
botas regaladas que me queden pequeñas. A lo mejor me hubiera ido mejor si
hubiera hecho caso al que me decía "no seas tonto, tú no muevas los pies
de aquí", pero yo llevo las botas holgonas. Soy más de izquierdas que la
madre que me parió, pero no llevo en la boca el carné de los gemelos [PSOE y
PP], tanto que van de izquierdas...
El PP no va de izquierdista...
Aquella señora del palestino
hablando del partido de los trabajadores [Cospedal] parecía que había hecho un
cursillo en Marinaleda.
¿Fue a la manifestación el 29-S?
¡Y a las que haiga! Y había
gente, ¿eh? Otros no fueron, no fueran a pringarse. El miedo es lo que guarda a
los borregos. El problema es que el ganado no puede estar encerrado. Mira, yo
soy menos dañino que un borrego, pero necesito lo mismo: espacio. Ahora oigo
que hay que trabajar más y cobrar menos. Hay un testimonio de su participación
en esas manifestaciones de campesinos reclamando la tierra pa quien la trabaja:
Al lado de Diego Cañamero, el
cantaor José Domínguez "El Cabrero" explicaba su presencia allí:
"Porque estoy de acuerdo con este movimiento de los obreros del campo y a
la cabeza sus dos líderes con más credibilidad. Como nos ladran no nos escondemos.
Como cabrero o como obrero del cante no me olvido quienes son los míos. El
lunar mío es de nacimiento", responde el cantaor de la eterna mascota a
preguntas de este periódico.
"Recuerdo en el 86, cuando
me iban a meter en la cárcel, que llegaste a la finca del Coronil en la que yo
estaba —le recuerda Cañamero—, y dijiste que ibas a estar allí hasta que el sol
aguantase o algo así".
El Cabrero le sonríe e ingenia
una respuesta: "Sería que habría algún árbol aquí. Tú y yo estábamos donde teníamos
que estar. Y aquí estamos. A los chaqueteros, la gente les descubre. Cuando
alguien me hace alguna guirigaña yo le digo que sé a que estirpe pertenece por el
berrido. Lo que pienso, lo largo, ¿tan peligroso es lo mío? Hay muchos que
no quieren que la gente me escuche".
"En Jódar si queremos
oírte", le ataja un sindicalista de Jaén a quien el Cabrero replica:
"Si, y me pedís otra, otra y otra. ¿Cuándo vais a las aceitunas, os gusta que os diga el manijero
otra, otra y otra?".
¿En qué piensa durante las largas
horas de pastoreo?
¡No creas que da tiempo
a pensar, con tanta linde! Esa es otra. Mira, llevo protestando desde que
empecé de cabrero, siendo chaval, y viendo cómo la guardia defiende al que
usurpa la vereda. ¡Hasta la cárcel he pisado! Pero yo necesito campo, espacio.
Necesito verlas venir.
¿Se siente usted de otro tiempo?
¿Y eso por qué?
Su forma de pensar, de hablar, de
cantar, de vestir...
¿De vestir? Cuando yo empecé me
exigían camisas con chorreras y trajes de señorito. ¿Para cantar hace falta
eso? ¡Nooo! Y cantando, ¿para qué voy a correr? El flamenco tiene que sonar a
flamenco. La cursilería no se agarra. Para afianzar los pies en terreno
quebrado hay que ir despacio. Aunque conozca el flamenco del hilo al pabilo, yo
no canto por media granaína como por soleá [cante del que,
al igual que de la malagueña, es Premio Nacional]. Yo no soy ese cantaor de
bulerías que va pum, pum, pum, rápido. Yo canto como ando, y ando mirando y
escuchando el paisaje. Hay que subir la montaña, no rodearla. Yo cuando empecé
estaba verde, claro. Todo era sorbido, sin resuello. Luego he aprendido,
despacio. Por eso el cante siempre será de minorías. No porque haya poca
afición, es que pocas madres paren cantaores.
¿Su madre cantaba?
Para la cocina y para las fiestas
de la matanza. Y mi padre silbaba, no cantaba nunca cerca de nosotros. Yo me
parezco a él. Es de estos hombres que no vieron más que campo. Tenía sentido de
la naturaleza... Lo quería mucho la gente. Dentro de los cuatro kilómetros a la
redonda por donde se meneaba, claro.
¿Aprobaba que usted cantara?
¡Uf! Qué va. No sentía lo que yo
sentía. Desde los ocho años estuve guardando ovejas. Pero yo tenía una radio,
cogida con guitas porque estaba desangelada, y la escuchaba por la noche. Luego
no tuve el permiso de mi padre para ir a escuchar el cante, y me reñía y me
pegaba cuando era mozanguete si descuidaba los animales. Encima,
cuando conseguía irme quedaba como un golfo en el pueblo por dejar a mi padre
solo con los borregos. Así, sorteando las pedradas de la vida, empecé a
sentirme un rebelde.
Podemos ver el vídeo sobre “El
Cabrero” que hizo una cadena de Tv francesa:
“El Canto de la Sierra”
La poesía y el cante de “El
Cabrero”
De niño no me gustaban los libros
ni las sotanas
si salir en procesión,
eran tan desobediente como
el viento de poniente,
revoltoso y juguetón,
en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo que
me tocaba de andar,
y nunca seguí el rebaño,
porque ni el pastor ni el
amo eran gente de fiar,
empecé haciendo
carreras
por atajos
y veredas muy estrechas para mí,
y decían
mis vecinos
que llevaba
mal camino apartado del redil,
como aquel que calla,
otorga,
y aunque la ignorancia es
sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos de
los perros consentíos
y que la voz del pastor.
siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las
piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño
porque no sé a donde va.
El hombre con un bastón
se puso a parar el viento
el hombre con un bastón
también quiso parar el tiempo
y de nada le sirvió
ahí se estrellan los talentos
Mi patria es la Libertad
el Universo mi dios
mi patria es la Libertad
mi bandera, la razón
mi camino, la verdad
así es como pienso yo
…..
Dejan lana en los alambres
los borregos cuando pasan
dejan lana en los alambres
y los hombres cuando cazan
dejan huellas imborrables
en los de su misma raza
….
Hay muchos que se molestan
|
cuando me escuchan cantar
|
todavía se molestan
|
se me están quedando atrás
|
porque yo voy por la cuesta
|
de la disconformidad
|
Con el viento y con el agua
Hizo el tiempo que las piedras
Se desgranaran rodando
Hasta convertirse en tierra
Después vinieron los hombres
Con ellos también las guerras
Encontraron agua clara
Y se miraron en ella
Y enturbiaron el espejo
Que tenían las estrellas
Como todo mortal me pregunto quién soy
Y a dar con la verdad no acierto
Me aseguran que soy criatura de dios
Más yo como un retoño de la tierra me siento
Como todo mortal
Mansa es la campiña y brava la sierra
y así soy yo, lo mismo que el paisaje
dócil y moldeable cual la arcilla
pero también indómito y salvaje
como el cardo que crece en la colina
Hizo el tiempo que las piedras
Se desgranaran rodando
Hasta convertirse en tierra
Después vinieron los hombres
Con ellos también las guerras
Encontraron agua clara
Y se miraron en ella
Y enturbiaron el espejo
Que tenían las estrellas
Como todo mortal me pregunto quién soy
Y a dar con la verdad no acierto
Me aseguran que soy criatura de dios
Más yo como un retoño de la tierra me siento
Como todo mortal
Mansa es la campiña y brava la sierra
y así soy yo, lo mismo que el paisaje
dócil y moldeable cual la arcilla
pero también indómito y salvaje
como el cardo que crece en la colina
Se
nota que soy del monte, como el barco es de la mar.
Cuando la noche se esconde
y arrecoge bien sus alas
tos los pájaros escuchan
al ruiseñor en la zarza
en el fondo mas oscuso
del barranco está el que canta
El jabalí silencioso
viene buscando la cama
y el ciervo rumia la noche
en su jechío de aulaga
La mirla, alcahueta, anuncia:
algo viene, que amenaza
Cazaores al acecho
la sierra entera se calla
se va a librar en el monte
una desigual batalla
donde siempre vence el hombre
con la fuerza de las armas
Quién le puede a ese animal
que con su estirpe se ensaña
que no se come sus presas
que sólo por matar, mata
Al hombre sólo le puede
el Tiempo con su guadaña
Bulerias
Presa está la Libertad
en la carcel del dinero
entre rejas encadena
y tiene por carcelero
el engaño y la maldad
Eso es una humillacion
el hincarse de rodillas
tiene muy poco valor
aquel hombre que se humilla
cuando lleva la razon
en la carcel del dinero
entre rejas encadena
y tiene por carcelero
el engaño y la maldad
Eso es una humillacion
el hincarse de rodillas
tiene muy poco valor
aquel hombre que se humilla
cuando lleva la razon
Fragmento breve de
Vivir la Utopia
En el cante de las minas
Era un tiempo de duda permanente,
con tocado de angustia y de
profundo,
cuando apenas tus ojos
transparentes,
delineaban las formas de este
mundo.
Y no echaste postigo a tu
ventana,
ni al constante murmullo de la
gente,
no apuraste el reloj esa mañana,
que a tu vida llegue por
accidente.
¡Amor mio, sueño mio, canto mio,
verbo mio,
llanto mio, faro mio, surco mio,
vuelo mio,
viento mio, leño mio, norte mio,
amor mio!
Y fue tiempo de hacer el mismo
trecho
de trocar cada yo, por un
nosotros
de ganar, pliegue a pliegue,
nuestro lecho,
y abarcar otro a uno y uno a
otro.
¡Amor mio, sueño mio, canto mio,
verbo mio,
llanto mio, faro mio, surco mio,
vuelo mio,
viento mio, leño mio, norte mio,
amor mio!
Hoy es tiempo de amar al mismo
tiempo,
con la misma ilusión, la misma
estrella,
de sembrarnos de amor cada
momento,
por la huella que deja nuestra
huella.
¡Amor mio, sueño mio, canto mio,
verbo mio,
llanto mio, faro mio, surco mio,
vuelo mio,
viento mio, leño mio, norte mio,
amor mio!
Los locos buscando Guerra
Los mandamientos son 10
No era el cantaor de la Transición.Nunca cantó transiciones, cantó revoluciones. De la más pura escuela revolucionaria
del campo andaluz, casi exterminada por el genocidio
republicano y fascista. De la escuela de Sánchez Gordillo, político jornalero. O de Diamantino García, cura jornalero que oficiaba misa después de acabar el jornal. O en mitad de
una ocupación de fincas. Mientras el PSOE, partido que se dice obrero y socialista, le da la Medalla de Hija Predilecta de
Andalucía a la Duquesa de Alba. Y persigue, criminaliza y encarcela a los jornaleros del SAT.
No habrá medalla alguna para los que
hacen honor al himno de nuestra tierra:"Andaluces ,levantaos, pedid Tierra
y Libertad."
Su medalla consiste en defender
el viejo lema que aun hoy sigue siendo vanguardia: “La Tierra para el que la trabaja”. Una medalla de sudor,polvo y sangre que brilla más que el oro.
Como siempre espero que os haya sido útil e interesante.
Como siempre espero que os haya sido útil e interesante.