dimarts, 15 de març de 2016

PENSAMIENTOS EN TORNO AL BHAGAVAD GITA.


La mayoría de los lectores más o menos habituales  de éste blog, han podido recorrer en las últimas entradas, un largo camino que desde el Antiguo Egipto, nos ha conducido por los orígenes del pensamiento místico de occidente. Tot-Hermes, Akenaton, Ammonio Saccas, Pitágoras, han dejado lo esencial de su mensaje -de acuerdo a las limitadas capacidades del que éstas líneas escribe- para que aquellos de entre vosotros lo deseeis, podáis beneficiaros de sus inmensos y sabios conocimientos. Faltan aún, muchísimos de los grandes maestros de la antiguedad: Zoroastro, el mismísimo Sócrates, Parménides, Platón y Plotino, sólo para citar algunos de los grandes personajes que están llamando a mis pantallas interiores, como si tuvieran urgencia para que los traiga ante vosotros.
Hoy, tengo la osadía de presentaros, una de las más magníficas enseñanzas espirituales de la Humanidad, se trata como podéis ver en el título,  del Bhagavad Gita, traducido habitualmente como el "Canto del Señor". En el, Krisna -uno de los grandes Maestros - vierte su enseñanza divina sobre Arjuna.

Podéis descargaros la maravillosa y poética traducción que hizo Annie Besant







http://editorial.hastinapura.org.ar/textos/BhagavadGita.pdf

Como siempre trato de hacer, primero veremos como llegó el Bhagavad Gita hasta nosotros.


Cuando Occidente se enamoró de la Índia



Algunos estudiosos europeos quedaron, en su primer contacto con la India, profundamente impresionados con la sabiduría, amplitud y elocuencia de la filosofía védica. 
En 1784 se creó en Calcuta la Asociación Asiática de Bengala, para publicar y difundir estudios históricos, lingüísticos y literarios. William Jones, Charles Wilkins y Thomas Colebrook sobresalieron como pioneros de los estudios indológicos en Occidente. Charles Wilkins fue el primero en aprender sánscrito, y se afanó estudiando con los pandits de Benarés y traduciendo obras sánscritas. En 1785 publicó su traducción de la Bhagavad-gita.
Varios de los colonizadores británicos con tendencias investigadoras empezaron a intuir que quizá habían tropezado con la religión primigenia, anterior a todo lo encontrado en Oriente Medio. En 1786 el brillante juez Sir William Jones, de reconocido prestigio como lingüístico, anunció a la Asociación Asiática de Bengala su famoso descubrimiento de que el sánscrito estaba relacionado con el latín y el griego, así como con el persa, el celta y el gótico.




Para ser precisos, Jones no fue el primero en observar las similitudes. Cien años antes, un mercader florentino en Goa, Filippo Sassetti, y un jesuita inglés, Thomas Stevens, ya detectaron, cada uno por su cuenta, el mismo fenómeno. Sin embargo, fue Jones el primero en presentarlo en forma documentada. Y expresó su franca atracción a la literatura y filosofía védicas:
Estoy enamorado de Gopia, encantado con Crishen [Krishna], y soy un entusiasta admirador de Raama y un adorador devoto de Brihma [Brahma], Bishen [Vishnu], Mahiser [Maheshvara (Shiva)]; sin mencionar que Judishteir, Arjen, Corno [Yudhisthira, Arjuna, Karna] y otros guerreros del M’hab’harat [Mahabharata] parecen a mis ojos superiores a como me parecieron Agamenón, Ayax y Aquiles la primera vez que leí la Ilíada.
Jones se describe como “un cristiano devoto y convencido”, y como ocurre con los estudiosos actuales, contemplaba el Bhagavata Purana como “un relato variopinto”. Sin embargo, de ideas bastante ecuménicas, no escondió su entusiasmo por el conocimiento védico referente a la reencarnación: “No soy hindú, pero creo que la doctrina de los hindúes sobre el futuro del alma es incomparablemente más racional, más piadosa y más adecuada para apartar al hombre de los vicios que las horrendas opiniones inculcadas por los cristianos acerca de un castigo sin fin”.


El romance alemán con la India


Los trabajos de la Asociación Asiática de Bengala se convirtieron en motivo de las conversaciones cultas de Europa. El diario de la Asociación obtuvo fama inmediata, y las traducciones inglesas llevadas a cabo por los estudiosos de sánscrito de Calcuta pronto se tradujeron al alemán y al francés. Los estudiosos alemanes, en particular, no perdieron tiempo en aproximarse a esta nueva frontera intelectual. El sánscrito y la filosofía védica se convirtieron en el principal placer de muchos románticos alemanes. Mientras que las relaciones británicas con la India pronto se desarrollaron hacia el colonialismo y la conversión, los alemanes, sin intereses económicos ni políticos en la India que cultivar, se dedicaron a profundizar en lo intelectual y emocional.




El primero en despertar la pasión alemana por la India fue Johann Gottfried von Herder, filósofo y escritor en quien predominaba la intuición sobre lo racional, y que influyó notablemente en el famosoGoethe. De von Herder surgieron muchas de las ideas que formaron las bases del Romanticismo alemán, y él fue quien alentó la imaginación de sus camaradas literatos de modo que veneraran a la madre India. “Los brahmanas [la intelligentsia espiritual de la India] poseen una sabiduría y poder extraordinarios para educar a sus gentes en avanzados niveles de educación, cortesía, templanza y castidad. Han consolidado estas virtudes de manera tan eficaz que, en comparación, los europeos frecuentemente parecen bestiales, borrachos o locos”.
Friedrich von Schlegel, otro filósofo y escritor cuyos ensayos contribuyeron a consolidar las bases del romanticismo alemán, se dedicó al estudio del sánscrito. Desde 1805, solía emplear su recién adquirido conocimiento para pronunciar una serie de conferencias en la universidad de Colonia. “Todo, absolutamente todo, tiene su origen en la India”, afirmaba. Él atribuyó a la civilización egipcia el haber difundido las semillas de la India, y afirmaba que la civilización hebrea se basaba en los restos de la metafísica védica. En 1808 Schlegel publicó su Ensayo sobre el lenguaje y sabiduría de los indios. Las dos primeras secciones loaban la belleza y antigüedad del sánscrito, así como su facilidad para exponer conceptos filosóficos profundos. En otra sección era partidario de afirmar que una emigración de talento e intelecto procedente del norte de la India fue la responsable de la aparición de la civilización en Europa.
El romanticismo alemán, aparte de su fascinación por la India, puso la semilla para considerar a Alemania como el primer receptor europeo de la civilización. “Si la regeneración de la especie humana se inició en el Oriente, Alemania ha de ser considerada el Oriente de Europa”, dijo el hermano de Friedrich von Schlegel, August Wilhelm von Schlegel. August Wilhelm, estudioso de gran influencia, se convirtió en el primer profesor de sánscrito de la universidad de Bonn. En 1823 Julius von Klaproth acuñó el término “indo-alemán”, y muchos escritores alemanes lo adoptaron. Naturalmente, los intelectuales de fuera de Alemania de la época prefirieron el término “indoeuropeo”, y Franz Bopp, en 1833, instituyó esa preferencia incluso en la parte oriental del Rhin.





El ministro de educación de Prusia, Wilhelm von Humboldt, empezó a estudiar sánscrito en 1821. Humboldt, famoso también por ser uno de los padres fundadores de la lingüística, publicó un amplio estudio de la Bhagavad-gita donde la describió como “la cosa más profunda y elevada que el mundo nos ha de mostrar”. La extendida fascinación hacia la India también afectó al afamado compositorLudwig van Beethoven. Sus manuscritos contienen fragmentos de selecciones de las Upanishads y laGita.
El filósofo Georg Hegel comparó el descubrimiento del sánscrito a contemplar un nuevo continente. Advirtió de los “lazos históricos entre el pueblo indio y el germano”. Aunque el complejo Hegel admitió no estimar demasiado la India, y criticó a los románticos por idolatrarla, no obstante en su libro Lecturas sobre la filosofía de la historia elogió el subcontinente indio calificándolo de “inicio del mundo occidental”.
Otro famoso filósofo alemán, Arthur Schopenhauer, quedó encantado con las Upanishads. Tras leer una traducción al latín, las calificó de “producto de la sabiduría humana más elevada”. Schopenhauer, considerando que las Upanishads contenían conceptos casi sobrehumanos, dijo: “Se trata de la lectura más satisfactoria y elevada (a excepción del texto original) que es posible encontrar en todo el mundo; ha sido mi consuelo en la vida y lo será en mi muerte”.
Fue tan famosa e internacional la magnitud de la inmersión de los alemanes en los estudios védicos que, cuando en 1871 se consolidaron por fin los distintos estados alemanes para configurar el Imperio Germano, algunas autoridades británicas de la India atribuyeron la unificación al extendido amor alemán por el conocimiento védico. Aunque se tratara de una exageración, esta noción indica la reputación de Alemania de disfrutar de los textos antiguos de la India. Sir Henry Maine, un miembro del consejo del Virrey de la India, declaró enfáticamente: “Ha nacido una nación por causa del sánscrito”.
El enérgico compromiso alemán a la causa de los estudios indios continúa en la actualidad. Casi todas las principales bibliotecas alemanas tienen un departamento reservado a la India. Cada universidad mantiene una biblioteca departamental dedicada a la indología. Hay cátedras de sánscrito en seis universidades: Bonn, Tubingen, Hamburgo, Munich, Marburg y Gšttingen. Casi todas las universidades ofrecen estudios de sánscrito en su departamento de lingüística comparada. Tres universidades alemanas publican una revista dedicada exclusivamente a la indología.


Otras naciones se unen al viaje


Los franceses no quisieron quedarse fuera de esta adopción de la India. Voltaire, el pensador por excelencia de la Ilustración, quedó fascinado. 





En 1775 afirmó: “Estoy convencido de que todo ha llegado hasta nosotros desde las orillas del Ganges: astronomía, astrología, metempsicosis, etc.”. También parecía pensar que todo lo relacionado con Adán y el Génesis provenían asimismo de la India. Bel filósofo y escritor francés famoso por su obra La Enciclopedia, sugirió en su artículo dedicado a la India que las “ciencias podrían haber aparecido antes en la India que en Egipto”. En 1787 apareció la primera traducción en francés de la Gita (basada en la traducción inglesa de Wilkins) En París se creó la primera cátedra universitaria de sánscrito en 1816. Muy pronto los estudiosos franceses tradujeron las obras de los alemanes prendados de la India. Jules Michelet, el historiador francés famoso por su hercúlea Historia de Francia en 17 volúmenes, creía con certeza que la India era “la cuna del mundo”.
Los pueblos eslavos también estuvieron de acuerdo. A comienzos del siglo XIX, los estudiosos de las diferentes regiones eslavas empezaron a cuestionarse sus orígenes. Algunos publicaron obras comparando términos sánscritos con los de las lenguas eslavas. El estudioso checo Pavel Shafarikescribió que los pueblos eslavos tenían sus orígenes en la India. Un científico polaco Valentin Mayevsky describió muy elaboradamente las conexiones entre los pueblos eslavos y los antiguos indios. Rusia publicó su primer texto en sánscrito en 1787. N. I. Novikov tradujo la interpretación que había hecho Charles Wilkins al inglés de la Bhagavad-gita. Se creó en San Petersburgo una Academia Asiática en 1810, con profesorado de sánscrito. Rusia continuaría produciendo famosos indólogos durante el siglo diecinueve, como V. P. Vasilyev y V. P. Minayev. El húngaro Csoma de Kšršs (1784-1842) visitó la India y estudio allí lenguas y literatura.
Al otro lado del Atlántico los americanos también se unieron a esta atracción por lo védico. 




En la universidad de Yale se iniciaron estudios índicos en 1841. Elihu Yale, antiguo gobernador de la Compañía de las Indias Orientales británica en Madrás, fundó la universidad en 1718, con la ayuda de los donativos que trajo de la India. La nueva universidad, en agradecimiento, adoptó su nombre. En la universidad de Harvard, en 1836, se reunió un grupo de autores y poetas para fundar el Club Trascendental de América. La crema del mundillo literario de América —Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau, Walt Whitman y otros—estudiaron los textos védicos disponibles, así como las ideas de Goethe, Kant, y los antiguos egipcios, griegos y persas.
Los trascendentalistas americanos, como fueron bautizados, buscaron y estudiaron traducciones inglesas de la Bhagavad-gita, Upanishads y el Vishnu y Bhagavata Puranas. 






Emerson pronunció su clásica loa de la Gita: “Le debo un día magnífico a Bhagavad-gita. Fue el primero de los libros; fue como si un imperio se abriera ante nosotros, nada diminuto ni intrascendente, sino amplio, sereno, consistente, la voz de una antigua inteligencia que en otra era y ambiente hubiera sopesado y prevenido las mismas preguntas que a nosotros nos preocupan”.
Henry David Thoreau, el todavía venerado autor de Walden, también expresó su euforia intelectual: “Los extractos de los Vedas que he leído se derramaron sobre mí como la luz de una luminaria superior y pura, que describe una elevada trayectoria a través de un nivel más puro”. También: “Por la mañana baño mi intelecto en la fantástica y cosmogónica filosofía de la Bhagavad-gita, desde cuya composición han transcurrido años de dioses y en comparación a la cual nuestro moderno mundo y su literatura parece débil y trivial”.






Thoreau, calificando la Gita como el mejor tratado intelectual, dijo: “En ningún otro texto es el lector elevado y situado en una mayor y más pura región del pensamiento que en la Bhagavad-gita”. Aún tratándose de un americano de una época cristiana muy conservadora, hizo una evaluación muy audaz: “La religión y filosofía de los hebreos son las de una tribu salvaje y rústica, falta de la civilización y los refinamientos intelectuales de la cultura védica”.
Otros gigantes de la literatura americana que reconocieron la influencia de la filosofía védica son T. S. Eliot, Paul Elmer e Irving Babbitt. Todos ellos estudiaron en Harvard bajo la guía del famoso estudioso del sánscrito Charles Rochwell Lanman, que estuvo enseñando durante 40 años y publicó libros dedicados al sánscrito y la filosofía védica. Otro factor que contribuyó al interés védico suscitado en América fue la fundación en 1842 de la Asociación Americana Oriental.
Ciertamente, en todas las naciones citadas es posible también encontrar estudiosos con una percepción negativa e incluso racista de los textos védicos. Aunque lo verdaderamente asombroso es la sublime frescura que los incipientes aires de la indología trajeron a la mayoría de aulas universitarias a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve. “India, ¡sí! Los Vedas, ¡sí!”

Los intelectuales europeos, especialmente durante el cambio del siglo XVIII al XIX, esperaban un “renacimiento oriental”. La idea consistía en que, del mismo modo que el estudio del griego había dado lugar al primer Renacimiento, el estudio del sánscrito y los Vedas provocaría el segundo. El antiguo orientalismo —basado en los estudios europeos del árabe, persa y hebreo— dieron paso a la India y los Vedas. (Tomado deJuan Carlos Ramchandani).


Contexto de la obra en la literatura Hindú.

El Mahabharata es un extenso poema hindú, que al parecer fue escrito hace 5.000 años (3.000 a. C.). La tradición atribuye su redacción a Vyasa, si bien alcanzaría su forma definitiva varios siglos después, bajo el reinado de los Gupta.







Consta de más de 107.000 pares de versos. Su extensión es siete veces superior a las famosas obras «La Ilíada» y «La Odisea» juntas. Parece tener un fuerte fundamento histórico, ya que en los Vedas hay referencias a personajes del Mahabharata, que supuestamente intervendrían en una guerra intertribal, ocurrida en el segundo milenio antes de Cristo, y en la que participó toda la India septentrional.
Este antiguo poema narra en lengua sánscrita la epopeya de las reyertas entre los «kurus» y «pandavas», clanes tribales que tenían como predecesor común a Bharata, hijo de Sakuntala. La guerra entre las dos tribus hermanas había sido iniciada a consecuencia de que Pandu, el hijo menor del rey Hastinapura, había ascendido al trono debido a que su hermano mayor, Dhritarashtra, era ciego.

Veamos un breve resumen argumental.


Por una ofensa inferida a los dioses, Pandu debió dejar el reino y junto con su esposa y sus cinco hijos se retiró a los bosques a hacer penitencias, donde moriría tiempo después. Durante este tiempo en el que Pandit hacía sus penitencias, su hermano Dhritarashtra había ascendido al trono, teniendo una prole de cien hijos.
Duryodhana, el hijo mayor de Dhritarashtra, sentía celos y envidia de las buenas virtudes de los cinco hermanos pandavas, pues al morir Pandu, Dhritarashtra les había acogido y criado como a sus propios hijos. Y por esta razón Duryodhana les tiende un atentado, en el que aparentemente perecieron. Pero no fue así. Tiempo después, Duryodhana se entera de que los pandavas han emparentado con un poderoso monarca, por su casamiento con su hija Draupadi. El padre de la princesa había organizado un torneo, cuyo ganador tendría como recompensa la mano de su hija. Arjuna, uno de los hijos de Pandu, resulta victorioso, aunque por un extraño incidente familiar, debe compartir su esposa con sus hermanos.
Dhritarashtra, al enterarse de la situación en que se encontraban los pandavas, y siguiendo el consejo de su tío Bhishma, les otorga la mitad de su reino.
Por este motivo, crece el odio de su hijo mayor (Duryodhana) hacia los pandavas, y, cegado por la envidia, reta a un fraudulento juego de dados a Yudhistriya, el mayor de los hijos de Pandu. Este acepta y pierde sus posesiones, su libertad y la de sus hermanos.
Pero Dhritarashtra interviene y les devuelve su libertad y sus posesiones. Mas, nuevamente, Duryodhana desafía a Yudhishtriya, concertando que si éste pierde en el juego, deberá retirarse junto con sus hermanos al bosque durante doce años. Yudhishtriya pierde y los «pandavas» marchan al exilio.
Transcurrido el tiempo fijado de exilio, los «pandavas» vuelven y reclaman a Duryodhana su parte del reino, pero éste se niega. Yudhishtriya entonces ofrece otra posibilidad de acuerdo pacífico, sugiriéndole que él y sus hermanos estarían satisfechos tan sólo con una ciudad cada uno. Pero Duryodhana rechaza también esta segunda petición, haciéndose así inevitable la declaración de guerra por parte de los pandavas.
Tanto Duryodhana como los pandavas solicitan la ayuda de Krishna y de sus huestes, los Vrishnis. Krishna ofrece a unos su presencia en las filas, pero sin tomar parte activa en la batalla, y al otro bando le ofrece sus huestes. La elección se lleva a cabo y Duryodhana elige las huestes, mientras que los pandavas se quedan con la presencia a su lado de Krishna (Arjuna elige). El combate entre los dos bandos dura dieciocho días y finaliza con la muerte de Duryodhana y la victoria de Arjuna y los pandavas.
El Mahabharata termina relatando el peregrinaje de los pandavas al Himalaya y su ascensión a la morada de Dios.

Pero volvamos al tema de la presente entrada.
El Bhagavad-Gita, «Canto del Señor», cuyo título completo es Srimadbhagavadgita- upanishad, («Enseñanzas impartidas en el Canto Supremo del Señor») se encuentra en el libro VI Bhismaparvan, sección 6 del Mahabharata. Se trata de un Upanishad («Enseñanza a los Pies del Maestro»). Es decir, es una revelación espiritual de una enseñanza secreta impartida por Krishna.
Hay quien afirma que, originalmente, no formaba parte de la gran epopeya india, sino que fue añadido posteriormente. Los dieciocho breves capítulos del Gita versan sobre el diálogo que mantuvieron Krishna y Arjuna ante el desfallecimiento de este último, breves instantes antes de la batalla final, que decidiría la victoria de uno de los dos bandos. Arjuna, el más diestro de los hijos de Pandu, siente flaquear su ánimo cuando ve a la mayoría de sus familiares y amigos entre las filas enemigas. El cuerpo central de este bello poema filosófico-espiritual es la respuesta de Krishna ante el desaliento del valiente Arjuna, que se niega a luchar a muerte contra sus seres queridos.
Krishna le habla a Arjuna acerca del Universo, de quién es él y su condición en medio del Cosmos, además de la Misión que debe desarrollar el hombre en la tierra y de cómo han de comprenderse los misterios de la vida y de la muerte.
Esta obra, junto con el Shrimad Bhagavatam, constituye la piedra angular de todas las religiones y sectas religiosas hindúes de tendencia Bakti (devocional), centrándose el objeto de adoración en la personalidad divina de Krishna, aceptado como un Maestro Perfecto, una encarnación sobre la tierra de ese Poder omnipotente, omnipresente y omnisciente, que los occidentales llamamos Dios. 






Krishna vivió en la India hace unos 5.000 años y allí pasó su vida terrena, cuya duración fue de unos 125 años.



La leyenda de Krisna

Nacimiento e infancia

Krisna pertenecía a la tribu de los iadus, de la dinastía lunar. Como su tío Kamsa (‘bronce’) ―primo de Devaki y tirano del reino de Vrisni con sede en la ciudad de Mathura― fue avisado por el sabio Nárada Muni de que moriría en manos de un hijo de Devaki con su esposo Vasudeva (un noble de la corte), Kamsa los encarceló. Aunque Devaki y Vasudeva trataron de no tener hijos (para evitar que fueran muertos), tuvieron uno cada año. Kamsa fue matando uno por uno todos los hijos que nacieron en cautiverio. El séptimo hijo, Balaram, escapó de la muerte al ser transferido desde el útero de Devaki encarcelada al de Rójini (esposa no encarcelada de Vasudeva, que había quedado bajo el cuidado del pastor Nanda y no tenía contacto con Vasudeva desde hacía varios años). Como octavo hijo se encarnó Visnú, en la forma de Krisna. Actualmente ahora existe un templo (Krisna Yanma Bhumi) donde los hinduistas creen que estaba la celda del rey Kamsa. Para sustraerlo de la muerte, su padre lo sacó milagrosamente de la celda y lo llevó hasta Vrindavan (a 10 km), donde lo reemplazó subrepticiamente durante el sueño por una bebé que acababa de alumbrar la esposa de Nanda, Iashoda. Regresó a la celda, donde la hija de Iashoda ―que en realidad era la energía material de Krisna, conocida como Durgá― se dio a conocer ante Kamsa y le advirtió que el hijo que habría de matarle ya había nacido y que él nada podría hacer contra eso ya que los planes de Visnú jamás son frustrados. En la casa donde quedó Krisna, ya había un bebé, que sería su hermano mayor, Balaram. En historias de la adultez de Krisna aparece también una hermana menor, Subhadra, pero no es nombrada en las historias de la juventud de Krisna.
Krisna es llamado Góvinda (‘el que da placer a las vacas’, pastor de vacas). Es contrastado con su hermano Balaram, quien es agricultor y es llamado Jala-Iudha (‘que pelea con la azada’).
El rey Kamsa, desde pocos meses después de nacer Krisna, empezó a enviar monstruos a matar al bebé ―una historia muy conocida es la del asesinato (en manos de Krisna, de pocos días de vida) de Putana, quien era una giganta enviada por su tío el rey Kamsa para darle de mamar con su pecho envenenado―, y lo continuó haciendo hasta que Krisna, al cumplir 16 años de edad, fue a Mathura con el pretexto de una contienda circense, donde mató a todos los gladiadores que su tiránico tío había puesto contra él y luego mató a éste a golpes.
En una ocasión, Krisna bebé se estaba portando tan mal que su madre lo ató a un mortero de madera por el vientre. El bebé se arrastró gateando y arrancó de cuajo dos árboles. Sin embargo, se dejó atar por amor a su madre adoptiva. Por este pasatiempo es conocido como Dámodar (atado con cuerdas por la barriga), el significado de ello es que el Divino sólo se deja atrapar por el amor del devoto.
Una de las historias más populares de India es la del bebé-dios Krisna khir-chor (‘el ladrón de mantequilla’), que le roba (chora) a su madre la mantequilla (khīra) recién hecha. En India todo el mundo conoce los cuentos acerca de su infancia en los bosques de Vrindavan. Uno de los más famosos narra como su madre adoptiva, al hacerle abrir la boca a Krisna para ver si se estaba comiendo la mantequilla, vio el universo entero contenido dentro de ella.

Radha y Krisna




Krisna pasó su niñez y adolescencia en la región de Vrindavan (a 10 km de Mathura), en medio de pastores y pastoras, una de las cuales, Radha, tuvo amores con él. Krisna es conocido como Gópinath: el amado seductor de las gopīs (particularmente de Radha). Según el Guitá govinda y otros numerosos trabajos, Krisna como adolescente tiene amoríos trascendentales con las gopis (‘pastoras’), que son las adolescentes casadas del pueblo de Vrindavan. Los devotos de Krisna creen que estos pasatiempos lilas (‘diversiones’) divinos son el tema más profundo de su teología. En este sentido Krisna sería el diferente del anterior avatar de Visnú: el Señor Rama, quien estaba casado y fue el ejemplo de la fidelidad a las reglas religiosas y sociales. Rama era la encarnación divina de la verdad y la rectitud, mientras que Krisna es la encarnación divina del gozo y del amor.
Krisna es un adolescente púber eternamente de unos 13 años, por ello foco de devoción (es llamado «el amante», «el completamente atractivo», «el flautista»). Frecuentemente se le representa tocando alguna de sus flautas traveseras, atrayendo y fascinando a las gopis (pastoras) púberes de Vrindávan. La flauta representa la llamada del Divino a las almas, que son personificadas por las gopis o pastoras. La unión de Krisna y Radha, muy celebrada en templos y fiestas de toda India, representa la unión del Divino con el alma. Esta imagen, la unión del amado con la amada, se encuentra en los textos de los místicos de diversas tradiciones espirituales.

Krisna el príncipe

Krisna se convirtió en el rey de los iadavas (descendientes del rey Iadu) en Mathura. En este período hizo amistad con su primo Aryuna y los demás príncipes Pāndavas del reino de Kuru, al otro lado del río Iamuna. Se casó con Rukmini, hija del rey Bhishmaka de Vidarbha. Varias décadas más tarde, se llevó a sus súbditos a Dwaraka (en la actual Guyarat). Krisna, junto con Aryuna, fue responsable de incendiar el bosque de Khandava para alimentar a Agni, el dios del fuego.

La batalla de Kurukshetra

En el Majabhárata, Krisna es primo de los líderes de ambos grupos contendientes: los pandavas y los kurus. Tuvo un papel importante en la lucha por el trono de la ciudad de Jastinápur (fundada por el rey Jastin, de la dinastía lunar) cuando se volvió amigo y aliado de los Pándavas (los cinco hijos de Pandu). Su hermano Balaram, favorecía en cambio a los malvados kurus. Cuando el kuru Dushasana trató de desnudar ante la corte a Draupadi (la esposa de los cinco Pándavas), Krisna la protegió proveyéndola de infinita tela para el vestido sari que la envolvía. Finalmente Krisna se puso en el bando de los Pándavas (donde estaba su mejor amigo, Aryuna). A pesar de ser Dios, accedió a ser el auriga (cochero) de la cuadriga de Aryuna en la gran batalla. Por eso se le conoce como Partha Sárathi (‘auriga del hijo de Prithu’). Al principio de la batalla, su primo Aryuna no quería pelear contra sus familiares, entonces Krisna le habló el Bhagavad-gītā (una sección del Majabhárata).

Datación de la batalla






El Matsia-purana indica que Krisna tenía 89 años cuando se produjo la batalla de Kurukshetra.
Según el tratado de astronomía Aria-bhattíia, del matemático Aria Bhatta (476-550), la era duápara iuga terminó y kali iuga comenzó el 18 de febrero del 3102 a. C. a las 14 h 27 min 30 s.
Sin embargo no está decidido si kali iuga comenzó:
el día en que Duriodana fue tirado al piso por su primo Bhima (hermano de Aryuna), durante la batalla de Kurukshetra. Según esta tradición (la más conocida), el año 2000 habría sido el año 5101 de la era kali iugá (la cual ―a diferencia de la era cristiana― comienza con un año 0).
el día de la muerte de Krisna, 36 años después.

Los últimos días


Krisna reinó a los iadus en Dwáraka con sus 16 108 esposas (que incluían a Rukmini y SatiáBhama). De estas 16 108 esposas ocho eran sus esposas como príncipe, y 16 100 fueron rescatadas del demonio Narakasura, que las había retenido a la fuerza en su palacio. Tras matar a Narakasura rescató a estas 16 100 mujeres y las liberó, pero todas ellas volvieron con Krisna diciendo que, al haber sido retenidas por Narakasura, ni su familia las aceptaría ni nadie querría casarse con ellas, permaneciendo así abandonadas. Krisna se casó con ellas y las acogió en su nuevo palacio, ofreciéndoles un lugar respetuoso en la sociedad.
Tuvo miles de hijos, entre ellos Pradiumna (quien a su vez tuvo como hijo principal a Aniruddha). El Visnú-purana menciona que Krisna abandonó Duarka 36 años después de la guerra del Majabhárata.






El cazador Yará apunta al pie de Krisna al confundirlo con un venado amarillo. Ilustración de la edición Bardhamán (Bengala) del Majabhárata, impreso en xilografía.

Al final, toda la familia de los iadus se mataron entre ellos, por efecto de una maldición, y Krisna fue muerto accidentalmente por un cazador (que lo confundió con un venado) a orillas del río Hiran en Prabhas Patán, a la edad de 125 años, 7 meses y 6 días. Antes de dejar el cuerpo, Krisna tranquilizó y bendijo al cazador por su acto, y atribuyó su sufrimiento a karmas generados en su manifestación previa como el avatar Rama.

El mensaje esencial de los Vedas, tanto como el del Shrimad Bagavatam, y aún más claramente enunciado en Bhagavad Gita, es que Dios, el Señor del Universo, se manifiesta una y otra vez en forma humana sobre este planeta, dejando un cuerpo para tomar otro con el propósito de liberar a sus devotos de las miserias del océano de Maya (ilusión),que constituye este mundo de los sentidos. Llevándolos pues a alcanzar «la otra orilla»: la liberación de todas las limitaciones que constituyen nuestro ego, basado en las experiencias limitadas del limitado mundo material.
Nuestra ilusoria conciencia de individualidad se debe a la ignorancia de que el Señor, ese Poder Perfecto, habita dentro de todas las criaturas, siendo nuestra real identidad y la fuente misma de la Vida. Es el Creador, Conservador y Destructor de todo lo creado. Por eso, El se revela a aquéllos que buscan en Él su refugio, dándoles la experiencia interior de ese Poder real, que está dentro del hombre dotándolo de vida y con el que terminan fundiéndose.
Éste es el mensaje más importante contenido en todas estas escrituras sagradas de origen hindú. Por otra parte, sorprendentemente, constituye un factor común en casi la totalidad de las escrituras, que narran la vida o enseñanzas de los grandes Maestros, a pesar de pertenecer a diferentes épocas, culturas y procedencias geográficas: Rama, Krishna, Budha, Sócrates, Zoroastro, Moisés, Patanjali, Lao Tse, Jesús, Mahoma, Sankaracharya, Santo Kabir, Shri Chaitanya, Shri Ramakrishna, etc.
Todos estos grandes Maestros revelaban una experiencia a sus discípulos, iniciándolos en el Eterno Conocimiento de la Verdad. Estos discípulos más tarde recogían sus enseñanzas y describían las experiencias que obtenían al poner en práctica el Conocimiento, en el que el Maestro les había iniciado, siendo El el único guía para conducirles a través del camino.
En todas las manifestaciones que ha tomado el Maestro, siempre hacia el final de su vida, les explica a sus discípulos acerca de su continua presencia en la tierra, bien haciendo alusión a sus anteriores encarnaciones, o bien, aludiendo a una segunda venida después de su muerte.
En el Gita, Krishna dice:
“Siempre que el bien decae extinguiéndose poco a poco, predominando en su lugar la maldad y el orgullo, Mi Espíritu se manifiesta en forma humana sobre esta tierra.”
“En verdad te revelaré mis divinas manifestaciones, Oh Arjuna, mas sólo he de hablarte de las principales, pues no hay límite para las variantes menores.”
Bhagavad Gita, 10-19
Y nosotros, los seres humanos, fuimos hechos «a Su propia imagen y semejanza».
Somos, potencialmente, idénticos al Señor manifestado. El así lo quiso y es gracias a El que, después de tomar un cuerpo humano, nos hace posible reconocer nuestra auténtica identidad y propósito de esta vida. Pues el Señor se revela a sí mismo (revela su Conocimiento) a todos los seres humanos que se acercan a El con un corazón humilde y deseo sincero de conocer la Verdad.
Los discípulos del Maestro, en épocas anteriores, le servían durante muchos años para desarrollar amor y devoción por El, y cuando el Maestro se sentía satisfecho con el amor y servicio de su devoto, por Su Gracia e Infinita Misericordia, le revelaba el Conocimiento, iniciándolo en una experiencia interior, a través de la cual, el devoto econocía la Forma Inmanifiesta de su Señor, como energía pura, la Vibración Primordial que las escrituras citan con diferentes nombre: el Santo Nombre de Dios, la Palabra, el Verbo, el Tao, Sat Nam, Pak Nam, Om, la Palabra Bhrámica, Jehová, etc.





Esta Santa Palabra o Verbo se manifiesta dentro del ser humano, no sólo como esa vibración, sino que de ella, a su vez provienen otras tres manifestaciones:
Luz Divina; blanca y brillante, solamente visible a través del tercer ojo (tricuti), que es abierto en el momento de la iniciación. Constituye una experiencia real de visión de Luz, dentro de nosotros, adoptando diferentes formas que puede variar desde unos resplandores nebulosos, hasta una Luz más brillante que el sol. Se conocen casos de personas que han estado clínicamente muertas y luego vueltas a la vida, que relatan cómo han tenido la experiencia de ver esta Luz, produciendo una profunda transformación en el enfoque de sus vidas.
La segunda manifestación se presenta como Música Interior (la armonía de las esferas), audición interior de sonidos que no tienen nada que ver con los sonidos del mundo exterior, aunque por similitud se podrían comparar a cantos de pájaros, ruido de cascadas,
tañidos de campanas, cantos de grillos, sonidos de la naturaleza, instrumentos musicales, y numerosos sonidos diversos, que no son referibles siquiera.
Una tercera manifestación es el Néctar (las «aguas vivas» de la vida eterna), que viene simbolizado en las representaciones del Señor Shiva sentado en meditación, por un pequeño chorrito en forma de surtidor emanando del centro de su cabeza. En el Gita se cita también bajo el nombre de Soma. Son unas aguas que caen de la base del cerebro hacia nuestra garganta y se pueden tragar materialmente, siendo la más física de las cuatro manifestaciones (Verbo, Luz, Música y Néctar). Es el responsable del mantenimiento de nuestro cuerpo, de nuestra salud y fuerza muscular, pero su efecto primordial es el éxtasis de gozo que produce, transportando la conciencia al estado de Anand (Dicha Suprema). Tiene diversidad de sabores y produce sensaciones de aromas diferentes.
No obstante, el Néctar es una experiencia puramente espiritual, que nada tiene que ver con el mundo físico que conocemos a través de nuestros sentidos externos.
Estas cuatro manifestaciones interiores son la Forma Inmanifiesta del Maestro Perfecto o Guru, cuyo principal mandamiento para su discípulo es que medite constantemente, concentrando su mente en ese Santo Nombre que Él le ha revelado, a través del cual obtendrá la liberación. Pues, siendo la Perfección misma, por contacto continuo con él, nos elevará inevitablemente hacia la Perfección.
Así pues, el Maestro Perfecto muestra prácticamente el modo natural de experimentar sus cuatro manifestaciones dentro de cada ser humano a través de la meditación en esa experiencia interior, a la que siempre tenemos acceso una vez que el Maestro «ha abierto la puerta».
Esta «puerta» comienza a abrirse en la vida de un sincero buscador, cuando éste acude a escuchar Satsang (etimológicamente: compañía de la Verdad. Sat = Verdad; Sang = compañía), lo cual sucede, no únicamente por propia decisión, sino que en realidad es conducido allí por la invisible mano y la voluntad del Maestro Perfecto; atraído por El en un acto de Su Infinito Amor.
Satsang es estar en la compañía de los devotos del Maestro (en la compañía de los Santos), y en su forma o aspecto meramente externo, Satsang es simplemente un discurso espiritual sobre la experiencia del Conocimiento, ya sea compartido entre el Maestro y sus discípulos, bien entre los mismos devotos; siendo éstos en realidad instrumentos del Maestro Perfecto. Mas este discurso espiritual oculta una real experiencia del Conocimiento, a la cual se puede conectar el neófito que tiene «oídos para oír», es decir, el que sin oponer a lo que escucha la resistencia de sus conceptos establecidos y sin reparar en las formas y los aspectos exteriores, se abre a lo que allí está sucediendo.
Con tan sólo abrirse a satsang y estar en compañía de los devotos, el neófito puede empezar a experimentar, poco a poco, como «algo» dentro de él, se abre naturalmente a esa experiencia, produciendo una estable dicha en su estado de ánimo, y en su relación con lo que le rodea.
De esta circunstancia surge un espontáneo deseo de agradecimiento que le invita a ofrecer sus servicios desinteresadamente. Motivado únicamente por el amor que le inspira esa experiencia interior, que, por contagio directo, comienza a despertarse dentro del nuevo discípulo.
En la práctica del servicio al Maestro (cuyo deseo básico es propagar el Conocimiento a todos los hombres de la tierra), se encierra también la experiencia del Conocimiento, que se hace sentir como auténtica felicidad.
La práctica del servicio, frecuentando al mismo tiempo la asistencia a satsang, eleva la conciencia, llevando al devoto al estado de humildad, indispensable y necesario para poder aceptar la imprescindible ayuda del Maestro. Además reporta mucha comprensión sobre cómo practicar con éxito este Conocimiento, trayendo consigo la concentración necesaria para poder practicar la meditación, cuando ésta sea revelada.
En la lectura de las diversas escrituras sagradas de todos los tiempos y procedencias, podemos encontrar numerosos relatos que ilustran la necesidad e importancia para el discípulo del satsang y servicio, como vía preparatoria para la iniciación en la meditación, que completa, junto con los dos anteriores, la senda tripartita de Satsang, Servicio y Meditación (sadhanas), que constituye el camino para la realización del Conocimiento:la unión con Dios.

MEDITACIÓN









El término meditación, tal y como se entiende en la cultura oriental, no se refiere a reflexión o pensamiento profundo (sentido comúnmente aceptado en Occidente), sino exactamente todo lo contrario. Por meditación se entiende la eliminación total de cualquier tipo de pensamiento, mediante la concentración de la mente en un solo punto, como pasivo observador, sin calificar, enjuiciar ni deducir nada. Se puede observar que todo lo que tiene poder de atraer y absorber nuestra atención nos produce paz y satisfacción, como consecuencia inmediata del acto de concentración mental. Todo el mundo practica simulacros de meditación de un modo consciente o inconsciente; desde hacer «ganchillo» hasta contar ovejitas antes de dormirse, desde cantar todo el día mentalmente una misma canción, hasta gritar repetidamente un mismo sonido cuando nos hacemos daño, para evitar, intuitivamente, que nuestra conciencia ponga su atención en la sensación de dolor.
La concentración mental reporta un ahorro de actividad inútil. El agotamiento experimentado al final de la jornada diaria es debido, en su mayor parte, al gran volumen de actividad mental que desarrollamos, a veces necesaria y, bastante a menudo, innecesaria e involuntaria.
Para producir cualquier pensamiento, para desarrollar cualquier proceso de cálculo o razonamiento, nuestro cerebro consume una cierta cantidad de energía vital, ya que sólo gracias a ella se hace posible el proceso del pensamiento. Tratando de estar tan sólo un minuto, sin pensar absolutamente nada, se puede comprobar fácilmente qué vano es nuestro esfuerzo por conseguirlo. Por el contrario, muchos pensamientos nos asedian continuamente en diferentes direcciones, sin ningún orden ni control, ajenos a nuestra voluntad y a pesar de no desear producirlos. Esto da idea de cuantos cientos y cientos de pensamientos innecesarios ocupan nuestra mente durante el día, manteniendo nuestro cerebro y sistema nervioso en continuo trabajo y desgaste inútil.
Aquí es donde la meditación cumple perfectamente su papel. Cuando no tenemos nuestra mente ocupada en resolver algo concreto, necesitamos un punto que tenga el poder de absorber nuestra atención y concentrarla ahí, para experimentar paz y relax.
De este modo aumentamos nuestra capacidad de rendimiento en nuestro quehacer diario, que en consecuencia deja de ser una tarea desagradable, convirtiéndose en un foco de satisfacción.
Si además queremos experimentar paz constante, necesitamos un punto de concentración constante, que siempre esté con nosotros, y utilizable en cualquier circunstancia.
Y esto solo es simplemente esta Vibración Primordial que, morando en nuestro interior, nos da la vida, acompañándonos en todo tiempo y lugar a través de todo tipo de situaciones hasta el momento en que ésta abandona el cuerpo físico, circunstancia que ocasiona la muerte.
Esta Vibración Primordial se manifiesta por sí sola dentro de todo lo que existe y es la Realidad Ultima, soporte de toda la creación, siendo el ser humano el último eslabón de la cadena evolutiva ascendente.
En esta forma humana se tiene la oportunidad, no sólo de vivir, sino de reconocer por qué vivir, pues el Maestro Perfecto vivo puede abrir la puerta que lleva al ser humano a fundirse de nuevo con su Fuente. Rompiendo así la ilusoria identificación con el ego temporal, que no es más que un mal sustituto de esa experiencia interior de total plenitud en sí misma, que ha sido descrita en los Vedas, Upanishads, el Gita y casi todas las escrituras hindúes, como el estado de Sat Chit Anand: Verdad, Conciencia, Dicha Suprema. O sea, la experiencia interior de la Verdad, esa energía omnipresente y eterna, despierta la Conciencia al estado de Dicha Suprema.
También todas las escrituras coinciden en que esta Vibración Primordial no es audible con los oídos externos, ni pronunciable con los labios, ni abarcable por la mente ni el intelecto, ya que siendo una experiencia infinita, se tiene más allá de la razón y la lógica humana. Así pues, se ha de trascender todo estado mental o racional, para poder acceder a esta experiencia, anulando el propio ego y la mente.
Aquí precisamente —siendo impotentes por nosotros mismos para obtener esa experiencia de liberación— se concreta el papel del Maestro Perfecto o Satguru (verdadero Guru): revelar el modo natural de experimentar esta Vibración dentro de cada ser humano que, «con humildad y sincero deseo», busca la Verdad. Haciendo de puente, de transformador, entre ese estado perfecto e infinito con el que Él está fundido, y el estado imperfecto y limitado en que nos encontramos, debido a nuestra identificación con nuestra mente y nuestro ego.
El Maestro Perfecto lleva al ser humano a su Fuente de origen. Al hacerle entrar en contacto con ese estado infinito e ilimitado en el que vibra esa Energía Interior, le libra de la esclavitud de su falso ego individual, que es como una fortaleza, fabricada por el miedo, a la inseguridad y agonía que produce vivir desconociendo su propia identidad: el no saber quién es, por qué está aquí y adónde va. Por eso se crea una falsa personalidad, que crece en el abonado terreno del miedo.



MAESTRO, DISCIPULO, DEVOCIÓN

El miedo es tan sólo una cara de la moneda de la vida, cuyo reverso es el amor. El amor es la llave que ha usado el Maestro, en todas las épocas, para abrir el corazón de sus devotos. El amor al Maestro, es lo que permite al discípulo desligarse de sus temores y trascender su ego, para fundirse dentro de sí con su Señor, a través de ese lazo tan
fuerte que Él produce entre los dos: amor sublime, devoción, éxtasis de amor.
Esto permite al discípulo entregarse completamente a los Pies de Loto de su Maestro para siempre, para que Él pueda elevarlo a ese estado de Sat Chit Anand, en el que el Maestro se encuentra. De otro modo, si no se produce esta entrega al Maestro, si no hay rendición del ego, no permite que el Satguru lo lleve a ese estado que está más allá de la razón del intelecto y los sentidos. Estado que nadie puede alcanzar por sí mismo.
Así pues, sólo el Maestro Perfecto puede revelar esa experiencia de perfección, que está más allá de los límites de nuestros sentidos, nuestra mente e incluso nuestra muerte física.
San Juan, en su evangelio, dice:
«Al principio era el Verbo. El Verbo estaba con Dios. Y el Verbo era Dios.»
«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.» «La Palabra era la Luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, pero el mundo no la conoció. Vino a su casa y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, les dio el poder de hacerse hijos de Dios.»
Jesús, después de ayunar 40 días, mientras hacía meditación en el desierto, fue tentado por el demonio (deseo mental), más Él respondió:
“No sólo de pan vive el hombre, sino de la Palabra de Dios.”
Y en otra ocasión dijo:
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie llega al Padre si no es por Mí, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo quiere revelárselo.”
La tan deseada y necesaria Paz no puede venir de fuera hacia dentro, sino a la inversa.
Se ha de experimentar en el interior de cada ser humano, para que así se manifieste en el mundo exterior.
Se puede vivir en este mundo como una flor de loto: aunque nace en aguas pútridas, nunca sus pétalos se ven tocados por ella. Flotando en la superficie, sube cuando el nivel de las aguas sube y de igual manera, desciende cuando el nivel baja, sin ser afectada por el movimiento del agua, ni la suciedad que ésta contenga.
Similarmente, con mucha frecuencia en la literatura sagrada hindú, se ha comparado a los devotos del Señor Manifestado con las flores de loto; pues viven flotando en la superficie del océano de Maya (ilusión del mundo material), sin verse afectados por las miserias y la locura del mundo. Siempre extasiados en la Dicha Suprema de la devoción, continuamente protegidos por la Gracia de su Señor, a quien entregaron su vida hallando refugio en El.
Esta explicación acerca de los diversos aspectos del Conocimiento, es tanto más  necesaria cuanto que resulta infrecuente encontrar estas esenciales aclaraciones en las diversas traducciones y prolongaciones, no sólo del Bhagavad Gita, sino de las diversas escrituras sagradas que dan testimonio de esta Experiencia Suprema de Perfección.
Fue de esta Revelación Interior y del Camino que conduce a ella, de lo que Krishna habló a Arjuna, y Jesús a sus discípulos; no era otra la razón por la que los primitivos cristianos morían cantando en el circo romano. También de ello habló Mahoma al igual que Budha y todas las demás manifestaciones que el Señor ha tomado en la tierra; sólo esta Verdad se encarna edad tras edad. El es ese Poder omnipotente, omnipresente y omnisciente que los hombres llamamos con diferentes nombres, como Dios, Alá, Brahman, Bagwan, Tao, etc. Esta es la Verdad de la que se da testimonio en el Bhagavad Gita.




SU VALOR ESPIRITUAL



El Gita es la escritura sagrada más leída en la India y la más conocida en occidente por la belleza de su contenido y la universalidad de su mensaje, teniendo muchísimos puntos comunes con el mensaje esencial contenido en escrituras sagradas procedentes de otras latitudes, escritas en diferente época y que recogen las enseñanzas de otros Maestros. Aún así, es obvio que Todos revelaban la misma Experiencia y con el mismo propósito último.
El Gita, dentro del cuerpo de las revelaciones divinas de la India juega el mismo papel que los Evangelios, dentro del cuerpo del Antiguo y Nuevo Testamento. Es como el exponente máximo de la doctrina que ya antes se había expuesto en los cuatro Vedas, los Brâhmanas, Vedanta-sutras, los Upanishads y el Shrimad Bhagavatam. Pero tampoco «fue suficiente», del mismo modo que un evangelio no bastó, ni siquiera los cuatro, pues le siguieron las epístolas como complemento explicativo de los pequeños y concretos casos de la vida discipular, que no quedaban suficientemente cubiertos en las narraciones evangélicas. Algo parecido ocurrió inevitablemente después del Gita, siguiéndoles algunas obras menores que trataban de profundizar más, en esta indescriptible e inagotable fuente de inspiración que es la Revelación del Conocimiento de Dios, llegando con el transcurso del tiempo hasta un punto, en el que El Señor se hubo de manifestar públicamente de nuevo, a través de Gautama Budha (500 años a. C.), para revelar este Conocimiento Eterno a los hombres. Pero esta vez complementó su labor creando una institución monacal, para proveer a sus iniciados de un ambiente disciplinado dentro de unos refugios o monasterios (que actualmente se llaman ashrams), cuyo propósito básico era garantizar el progreso del discípulo dentro de la estrecha senda del camino espiritual (algunas escrituras la describen como «el filo de la navaja»). Lo cual dio pie igualmente a numerosas escrituras que describen la perfección de Budha y la doctrina y el amor que compartió con sus discípulos. La estructura monacal y la vida de total entrega y renuncia que hacían los devotos que buscaban refugio en ella, les permitió recibir de su Maestro enseñanzas más específicas y concretas, lo cual naturalmentese ve reflejado en la exhaustividad explicativa de los relatos budistas. Pero tan pronto como el Maestro les abandonó físicamente, a pesar de que eran iniciados y tenían acceso a la experiencia del Conocimiento, pronto el intelecto comenzó a enredarse con la prolífera información espiritual que el Maestro les había legado, hasta que comenzó a perder su simpleza original, sofisticándose cada vez más convirtiéndose en lo que hoy se conoce como el Zen.
Todas las religiones del mundo están constituidas por tres elementos, que ordenados de acuerdo a su importancia son:
1.° Principios
2.° Mitología
3.º Ceremonias
1.° Los Principios fundamentales de cualquier religión se pueden resumir en uno solo: Unir al hombre con Dios (re-ligere, en latín: reunir). Siendo además un factor común a todas las religiones del mundo, naturalmente no por coincidencia. Este principio básico es el Conocimiento Unitivo, la experiencia directa de Dios que es revelada por el Maestro Perfecto vivo de la época, y aquí es donde aparece el segundo estrato.
2.° La Mitología la constituyen todos los relatos, historias y leyendas que describen o tratan de describir la gloria del Maestro que reveló aquel Principio a los hombres que se acercaron a El con humildad y le reconocieron. A pesar de que estos relatos posiblemente son experiencias verídicas que tuvieron aquellos iniciados, con el tiempo, después que el Maestro los deje, desapareciendo con Él la Fuente de la experiencia, sólo quedan sus discípulos, y cuando éstos desaparecen, tan sólo quedan los seguidores no iniciados y las escrituras, lo cual degenera inevitablemente, convirtiéndose en un Mito.
3.° Las Ceremonias son, al igual que la Mitología, los residuos ya vacíos de algo que en su día tuvo un contenido. Pues los discípulos a quienes les fue revelada esa experiencia interior y experimentaron sus beneficios, mostraron su agradecimiento al Maestro en formas de acuerdo a su cultura, sus creencias y la tradición de esa época, y esto daba origen a una serie de ceremonias que fue lo único que pudieron heredar aquellos neófitos no iniciados, los cuales imitaban las ceremonias apoyándose al tiempo en las enseñanzas legadas en las escrituras que, al carecer de la experiencia de la Gracia del Maestro ya desaparecido, se convertían en pura moral dogmática que les decía lo que se debe hacer y lo que no, incapaz de hacerles transcender esa dualidad, ni de elevar sus conciencias hasta unirlas con el Uno.
Y desgraciadamente, esto es todo lo que queda hoy en las llamadas religiones: Mitología y Ceremonias. Si no está el Maestro que revele el Principio Universal que han revelado todos los Maestros de la antigüedad y de donde han surgido todas las religiones; están vacías y no cumplen su propósito.
En cualquiera de los casos, las escrituras no son suficiente para alcanzar la experiencia directa de Dios, ni la iluminación, aunque sea la mejor de todas ellas.
En el mismo Gita dice Krishna:
“Aquél que de verdad desea conocer el Yoga va más allá de las palabras de los libros.”
Bhagavad Gita, 6-44
“Para un sabio dotado de Visión Espiritual, los Vedas tienen tanta utilidad como un pozo que ha sido cubierto por una inundación.”
Bhagavad Gita, 246
También Jesús decía:
“Las escrituras son letra muerta. ¿Por qué no venís a Mí que soy la Fuente de la Vida?”
Y todos los Maestros han dicho lo mismo, aunque quizá con palabras diferentes: sólo a través del Conocimiento interior de Dios que revela el Maestro Perfecto vivo, se puede alcanzar la liberación, el Reino de los Cielos, la Morada de Brahman, el Nirvana, o como se le quiera llamar. En esta misma vida y sin necesidad de llegar a la muerte física.
Las Escrituras tan sólo cumplen el papel de señales indicatorias. Todas apuntan a un mismo punto: «busca al Maestro Perfecto vivo y entrégale tu vida cuando le encuentres, pídele que te revele el Conocimiento de Dios y refúgiate en Su Gracia».
Éste es, en definitiva, el mensaje central del Gita, en torno al cual gira el diálogo entre Krishna y Arjuna recogido en un poema, escrito en prosa poética de una dulzura incomparable y una sabiduría serena y envolvente, propia de quien está en unión con Dios.
Benditos sean los sabios que leyendo esto discriminen y los ignorantes que oyendo estos versos despierten.

Cómo no es mi intención reproducir complatamente el Gita aquí, primero os ofrezco un breve

RESUMEN CAPÍTULO A CAPÍTULO






Capítulo 1. Arjuna, hijo de Pandú y perteneciente a la familia de los Pandavas, le dice a Krisná (considerado como Dios), que el no puede ir a pelear con los descendientes de  Dhritarashtra, pues éste era hermano de su padre y por tanto, pelearía con sus primos, abuelos, tíos y toda su familia, por lo que se le destrozaría el corazón si lo hiciese.

Capítulo 2. Krisná le dice que debe pelear contra los Kauravas (descendiendientes de Dhritarashtra) diciéndole que podía matar gente siempre y cuando no sufriera ni por los vivos ni por los muertos, y así no incurriría en pecado.

Capítulo 3. Arjuna sigue con sentimientos contradictorios respecto a la lucha en contra de los Kauravas, por lo que Krisná le habla del camino yogui, y el Karma, diciéndole que aquél que, manteniendo todos sus sentidos bajo control y libre de apego se entrega al camino del Karma Yoga, de la acción sin apego, lo cual lo convierte en un gran hombre en verdad. Le dice que realice sus acciones con pureza libres de la esclavitud del deseo, así complacerá a los Dioses y ellos lo complacerán a su vez a él.

Capítulo 4. Krisná le revela a a Arjuna que el es Dios y que siempre que el bien decae extinguiéndose poco a poco, predominando en su lugar la maldad y el orgullo, su espíritu se manifiesta de forma humana sobre esta tierra, para salvar a aquéllos que hacen el bien y destruir a aquéllos que actúan con maldad. También le dice que viene a este mundo era tras era y que aquéllos que lo reconocen como Dios y lo adoran con sus obras, se liberan del ciclo de nacimientos y muertes después que abadonen su cuerpo físico.

Capítulo 5. Arjuna le pregunta a Krisná cuál camino es el mejor, si el yoga de la adoración mediante la acción desinteresada o la vida de renuncia, a lo que Krisná le contesta que los dos caminos lo llevan al estado de Dicha Suprema, sin embargo, le señala que de los dos, es mejor el camino de la acción con desapego.  Continúa diciéndole que aquél que antes de abandonar este mundo, estando aún en este cuerpo físico, consigue superar los impulsos del deseo y la pasión, éste hombre es un auténtico Yogui y su dicha es permanente. 

Capítulo 6. Este capítulo se refiere a la meditación. Krisná explica a Arjuna que cuando un sabio alcanza los estados más altos del Yoga, sabe que el camino a seguir es el de la acción. Mas cuando ya llega a su destino, llega a la tierra del reposo y la paz, y es entonces cuando  finalmente renuncia a la acción. Le dice también que el alma es fiel amiga del hombre, sólo cuando ha sido conquistada por el Espíritu. Señala que para un hombre carente de voluntad que aún no ha conquistado su alma, ésta puede convertirse en su propio enemigo, y solo cuando el alma encuentre la paz, él estará en paz: entonces su alma se habrá unido a Dios. Para tal situación le explica que debe encontrar un sitio cómodo en donde sentarse y una vez preparado así el asiento, en total reposo debe de practicar el Yoga, para la purificación de su alma, uniendo su mente con la fuerza vital que habita en su cuerpo hasta poner su mente en paz. 

Capítulo 7. Krisná le explica a Arjuna su espíritu invisible, que no hay nada superior a el, que el es el Dios Supremo y que es el sostén de todos los mundos. Le dice que de él proceden los tres Gunas, los tres estados del alma: Sattva, Rajas y Tamas y que esas almas  están en él. Dice que su gloria no la ven todos, pues está escondido detrás de su misterioso velo, por lo que engañados por su apariencia, la gente no lo reconoce, que el no tuvo principio y nunca ha de tener fin. 

Capítulo 8. Krisná le explica a Arjuna el significado de Brahman,  Atman, karma, Espíritu Supremo, reino terrenal y reino de la Luz.  
1. Brahman es el Principio Indestructible, lo Supremo y lo Eterno. 
2. Atman es el Espíritu en el hombre. 
3. Karma es la fuerza de la creación a partir de la cual toma vida todo lo que existe. 
4. La materia es el reino terrenal, que, llegada su hora, lo perdemos.
5. Pero el Espíritu es el reino de la Luz, energía que da la vida a este cuerpo, y en este cuerpo se produce el más excelso de los sacrificios. 
6. Espíritu Supremo es el Fin Supremo. La Suprema Morada de Krisna, aquéllos que llegan a Ella nunca regresan. Le señala que aquéllos que mediante el Yoga de la Devoción le entregan toda su alma para siempre, muy pronto llegan a el y una vez que estas grandes almas llegan a el, la Morada del Gozo Supremo, ya nunca han de volver a este mundo humano de penas y sufrimientos.  Por último, le explica que siempre habrán dos caminos: el camino de la luz y el camino de la oscuridad. El primero conduce a un lugar del que no se regresa, mientras que el otro te obliga a regresar a esta existencia de tristeza y sufrimiento. 

Capítulo 9. Krisná le dice a Arjuna que sólo porque tiene fe le va a revelar el más alto de los misterios: el Conocimiento y la visión espiritual interior. Le dice que una  vez alcanzado esto, su alma estará libre de pecado. Una vez abierto el tercer ojo, capacitado de visión divina, comienza a andar el camino del recto obrar. Es muy fácil de seguir y conduce a la más alta Morada, pero aquéllos que no tienen fe en esta Verdad, no recurren a el regresan sin cesar al ciclo de la vida y la muerte. 

Capítulo 10. Krisná le explica a Arjuna su origen y le dice que aquél que sabe que no tuvo principio, que es “el No-Nacido”: el Señor de todos los mundos, ese mortal está libre de la confusión y a salvo de toda ignorancia. Señala que los siete grandes sabios videntes de tiempos ancestrales, al igual que los cuatro fundadores de la especie humana, en el estaban y de su mente surgieron. Y a su vez, de ellos proviene la generación de la raza humana, por tanto el es el Origen Único de todo lo que existe.   




Capítulo 11. Krisná se la manifiesta a Arjuna en su Suprema Forma Divina. Arjuna observa como su Señor tomaba incontables formas de impresionante aspecto, con multitud de ojos correspondientes a innumerables caras, con gran profusión de ornamentos divinos, y blandiendo numerosas armas celestiales y así Arjuna comienza a ver el poder infinito de sus incontables brazos de sus ojos que son el sol y la luna, y de su cara contempló un llameante fuego de sacrificio, dando luz y vida al universo entero, en el fulgor de una inmensa ofrenda. 
Una vez mostrada la verdadera identidad de Krisná, Vishnú, éste le dice a Arjuna que sus enemigos están condenados a muerte, que el sólo será un instrumento para alcanzar lo que él ya había decretado, que era la muerte de sus enemigos, así que peleara como el guerrero que era. Arjuna lleno de miedo al ver la verdadera forma de Vishnú, le pide por favor que vuelva a su forma humana de Krisná. Krisná al tiempo que regresa a su forma humana, le dice a Arjuna que no le tema y que el es muy afortunado porque absolutamente nadie excepto el conocían su forma divina.

Capítulo 12. Yoga de la devoción. Arjuna pregunta a Krisna que de todos los hombres que lo adoran, quiénes son los mejores devotos, si los que adoran su forma fisica como Dios manifestado en forma humana o aquéllos que lo adoran como luz pura en su forma imperecedera, a lo que Krisná le contesta que sus mejores devotos son los que le entregan las riendas de su vida adorándolo continuamente con su amor, teniéndole una fe inamovible, así como aquéllos que llevando una vida en armonía con su mente controlada, amando por igual a todas las cosas que existen, regocijándose en el bien de todas las criaturas, en verdad, también van a el. 

Capítulo 13. Krisná le explica el conocimiento a Arjuna. Le dice que el cuerpo es el campo. Que ese campo se conforma por deseo, placer, sufrimiento, capacidad de asociación, inteligencia, búsqueda y sus modificaciones, sinceridad, humildad, mansedumbre, benevolencia, rectitud, devoción al Maestro, firmeza, autocontrol. Le dice que el auténtico conocimiento  que nos conduce a la Visión Espiritual es el constante anhelo por disolverse en el Espíritu Interior y firme determinación en el Conocimiento de la Verdad que nos lleva a la liberación. Todo lo que se oponga a esto es ignorancia. El ser supremo es la Luz de todas las luces que brillan, disipando todo vestigio de oscuridad. Él es el Conocimiento y la meta del Conocimiento que mediante el Conocimiento se alcanza. Él mora en el corazón de todos los hombres.  Tanto Prakriti, la Naturaleza, como Purusha, el Espíritu, carecen de principio.  De la Naturaleza surgen todas las cosas materiales: Es la hacedora, los instrumentos para hacerlas, y también las cosas una vez hechas. Del Espíritu surge la consciencia que es capaz de sentir placer y sentir dolor. Cualquier cosa que tome existencia en este mundo, ya sea inmóvil o capacitado de movimiento,  es el resultado de la unión del Campo y del conocedor del Campo. 

Capítulo 14. Explicación de los 3 Gunas. SATTVA, RAJAS y TAMAS, son las tres fuerzas de la naturaleza: luz, fuego y oscuridad. Su poder es el de limitar en cuerpos finitos la infinita libertad del Espíritu Infinito. 
SATTVA debido a su pureza, da inteligencia y conduce a la vida pulcra, apegando al hombre al bienestar material y al conocimiento intelectual y la filosofía, tratando de encontrar en ello la felicidad terrena. 
RAJAS, cuya naturaleza es la pasión, produce en el hombre la ansiedad, la persecución de logros y los apegos. Esta cualidad de la naturaleza empuja al hombre a la acción, apegándolo a sus resultados.
TAMAS, nacido de la ignorancia, debilita al alma, sumergiéndola en la oscuridad de la confusión. Produce en los hombres estados de apatía y abulia, haciéndoles perder su vigor y su iniciativa, hasta el punto de caer en la total negligencia. 
Sattva es lo que produce el deseo de sabiduría, Rajas, la codicia y la ambición, mientras que Tamas trae consigo la negligencia, la ilusión y la ignorancia. Aquéllos que viven bajo la influencia de Sattva recorren el camino que conduce hacia lo alto. Aquéllos que actúan bajo la influencia de Rajas, andan por un camino que les conduce a un estado medio. Mas aquéllos que están sometidos a la influencia de Tamas degradan hacia estados inferiores siguiendo un camino descendente. 

Capítulo 15. Krisná le dice a Arjuna que en este mundo hay dos principios fundamentales; uno es el perecedero, y el otro el imperecedero. El perecedero es la creación y todo lo que ella contiene, mientras que lo imperecedero es lo que no cambia, lo Inmutable. Pero aún hay otro Principio que se le da el nombre de Espíritu Supremo, el más alto sin igual: éste es el Eterno Señor que penetrándolo todo, mantiene al universo entero y que en este mundo él es proclamado como el Espíritu Supremo, pues está más allá de lo perecedero, e incluso de lo imperecedero, por lo que  aquel que lo vea a través de su ojo espiritual como el Espíritu Supremo, ya ha conocido todo lo que hay que conocer, por eso lo adora y lo ama con toda su alma.  

Capítulo 16. Krisná le explica a Arjuna que en el mundo hay dos tipos de naturaleza: la naturaleza divina y la naturaleza demoníaca.  Que la divina ya se la ha explicado y que la demoníaca se encuentra en los hombres que careciendo de principios, ignoran qué es lo que se debe hacer y qué es lo que no se debe hacer; su corazón está empocilgado con todo tipo de impurezas, su conducta es irreverente y miente sin reparo. Le señala que tres son las puertas que conducen a ese infierno, condenando al alma a la oscuridad y la muerte: la lujuria, la ira y la codicia. De estas tres puertas el hombre debe apartarse. Cuando un hombre se aleja de estas tres puertas que conducen su alma a la oscuridad, comienza a labrarse su propia salvación, encaminándose así hacia el Sendero Supremo. 

Capítulo 17. Krisná enseña a Arjuna que entre los hombres mortales hay tres clases de fe, de acuerdo con su propia naturaleza, que son: de luz, de fuego y de oscuridad.  Aquellos hombres en los que predominan las cualidades sáttvicas adoran a los dioses de la luz. Del mismo modo, los hombres de naturaleza rajásíca, adoran a los dioses del poder y la riqueza. E igualmente, aquéllos cuya naturaleza es preponderantemente tamásica adoran a los espíritus nocturnos, fantasmas y fuerzas elementales. 
En este capítulo también explica Krisná a Arjuna sobre los tres tipos de alimentos,  las tres clases de sacrificios, los tres estados de armonía, y  las tres formas de hacer caridad, y como es que los llevan a cabo los sattvicos, los rajásicos y los támicos. 

Capítulo 18. Arjuna pide a Krisná que le hable respecto a la esencia de la renuncia y de la esencia de la rendición, por lo que el le explica que la renuncia es la abstención a la acción, para evitar el apego egoísta a los frutos de las acciones. Mas la renuncia a los frutos de las acciones es lo que se llama la Rendición. Continúa diciéndole que la  Rendición puede ser de tres clases: El servicio desinteresado, los donativos, y la autodisciplina,  que jamás se deben abandonar pues son medios de purificación, sin esperar recompensa alguna a cambio.
También le explica las cinco causas primarias de toda acción, que necesariamente intervienen en la realización de cualquier acto que son: el cuerpo, el yo inferior, los poderes de percepción, los poderes de la acción, y, finalmente, el Designio Divino. Dice que cualquier acción que el hombre realiza, ya sea buena o mala, mediante el pensamiento, palabra, u obra, es producida por estas cinco causas primarias de la acción. Le enseña también las tres clases del conocimiento según sus cualidades y de acuerdo a la esencia de los Gunas y de las tres clases de sabiduría y las tres clases de concentración, según el estado de preponderancia de cada uno de los tres Gunas.  Tomado de Ramona Polanco.


Como podéis ver la gran  riqueza y variedad de los temas recogidos en el texto, han sido, son y serán estudiados por grandes pensadores y maestros de todas las culturas y tradiciones, pero es que además,  en ésta obra  se ha de sumar al contenido,  una gran Belleza.

Los maestros nos dicen que para leer el Gita, como cualquier otra de las grandes obras místicas de la humanidad, hay que colocarse en una determinada vibración mental. No es suficiente con comprender las palabras, una tras otra, las frases o conceptos, hay que resonar con el texto, entendiendo que resonar quiere aquí decir, estar dispuesto a trasladar a nuestra vida cotidiana, aquello que nos está llegando del mensaje.  Como ejemplo reproducimos  el segundo capítulo, en la traducción hecha por Annie Bessant, segun dicen una de las más bella.
En éste capítulo, de vital importancia, Krisna  enseña a Arjuna la esencia del conocimiento, el Jñana Yoga, recordemos aquí que la palabra Yoga suele traducirse como unión, en éste caso de Arjuna -cualquiera de nostros- con Krisna , el Yo Superior, o la divinidad.






CAPITULO II  VERDADERA NATURALEZA DEL ESPIRITU SANKHYA YOGA (Consta de 72 slokas) 

El Sabio Sanjaya dice:
1. Viéndole tan lastimeramente desalentado y con los ojos llenos de lágrimas, díjole Krishna a Arjuna estas palabras: El Bendito Señor Krishna dice:
2. ¿De qué te viene, ¡oh Arjuna!, ese innoble e infamante abatimiento que cierra las puertas del Cielo?
3. No cedas a la impotencia, ¡Oh Pârtha!, que no es propia de ti. Sacude esa vil pereza del corazón. ¡Yérguete, Parantapa !
Arjuna dice:
4. ¡Oh Madhusûdana! ¿Cómo lanzaré yo mis flechas contra Bhîshma y Drona, que tan dignos son de reverencia? ¡Oh matador de enemigos!
5. Con mendrugos me sustentara de limosnas en este mundo, antes que matar a tan nobles maestros, porque si matara a esos maestros anhelosos de bienes , rociaría con su sangre los festines de mi vida.
6. No sé qué fuera mejor: que los venciéramos o que nos vencieran; pues quienes enfrente se han reunido contra nosotros son los hijos de Dhritârashtra, cuya muerte acabaría con nuestra vida.
7. Mi corazón se apesadumbra a causa de mi mente irresoluta y mi voluntad se ve solicitada por el deber . Yo te pregunto a qué mejor puedo resolverme. Soy tu discípulo. Suplicante, ruégote que me enseñes.
8. Porque nada veo que pueda consolar la aflicción que conturba mis sentidos, aunque alcanzara la indisputada monarquía de la Tierra y aún la soberanía de los seres celestiales. El Sabio Sanjaya dice:
9. Luego que hubo así hablado Arjuna, dijo de nuevo a Govinda : “¡no pelearé!” Y quedó silencioso.
10. Entonces, ¡oh Bhârata!, respondió Krishna sonriente al que tan abatido se veía entre ambas huestes:
El Bendito Señor Krishna dice:
11. Te lamentas de lo que no debieras lamentarte. ¡Aún son tus palabras de engañosa sabiduría ! El sabio no se lamenta ni por los vivos ni por los muertos .
12. Ni Yo, ni tú, ni esos príncipes de hombres, en tiempo alguno hemos dejado de ser4 , ni dejaremos de ser en adelante.
13. Así como el morador del cuerpo pasa en él por la infancia, la juventud y la vejez, así también pasa a otro cuerpo. Quien es firme, no se apesadumbra por esto.
14. El contacto con la materia, ¡oh hijo de Kunti!, da calor y frío, placer y dolor, que en alternativos vaivenes se funden transitoriamente. Sopórtalos con valor, ¡oh Bhârata !
15. El hombre a quien ni el placer ni el dolor conturban y entre su balanceo permanece firme, es merecedor de la inmortalidad.
16. Lo que no existe no tiene ser y lo que existe jamás cesará de ser. La verdad de ello ha sido percibida por los videntes de la esencia de las cosas .
17. Indestructible es Aquel que todo lo penetra. Nada ni nadie puede aniquilar a este imperecedero Ser.
18. Finitos son estos cuerpos del encarnado Ser, eterno, indestructible e inmenso. Así, pues, ¡pelea, oh Bhârata! .
19. Ignorantes son quienes miran como matador al que mora en el cuerpo, y quienes lo creen muerto. El Espíritu no puede matar ni morir.
20. Porque nunca tuvo principio, ni tendrá fin, ni habiendo sido cesará jamás de ser. Es nonato, perpetuo, eterno y no muere cuando muere el cuerpo.
21. ¿Cómo puede pues, ¡oh Pârtha!, matar o morir, quien sabe que es indestructible, perpetuo, nonato e indisminuíble?
22. Como un hombre desecha las ropas viejas y se viste de otras nuevas, así el morador del cuerpo deja el cuerpo viejo y entra en otro nuevo.
23. Arma alguna puede herirle, ni fuego abrasarle, ni agua humedecerle, ni viento orearle.
24. Porque es invulnerable, incombustible, impermeable e inoreable. Es perpetuo, omnidifuso, permanente, incorruptible y eterno.
25. Invisible, inescrutable e inmutable. Si así lo reconoces, no has de afligirte.
26. Mas aún cuando lo creyeres de continuo nacido y de continuo muerto, tampoco así, ¡oh armipotente!, debieras afligirte.
27. Porque, en verdad, del nacimiento dimana la muerte y de la muerte el nacimiento. Así, no debes afligirte por lo inevitable.
28. Los seres son inescrutables en su origen, manifiestos en su estado promedio, ¡oh Bhâ- rata!, e igualmente inescrutables en su condición ultérrima . ¿Cómo pues, halla lugar en ti el lamento?
29. Por maravilla tienen unos al Espíritu; como de maravilla hablan otros de Él; como de maravilla oyen otros hablar de Él. Mas, aún oyendo, nadie en verdad comprende .
30. Siempre invulnerable es, ¡oh Bhârata!, el morador del cuerpo. Así, no te aflijas por criatura alguna.
31. Además, advierte tus deberes y no vaciles; porque nada hay más correcto para un Kshattriya que la guerra justa.
32. Felices, ¡oh Pârtha!, los Kshattriyas que militan en tal lucha, porque es no buscada coyuntura que les abre las puertas del Cielo .
33. Pero si con desprecio de tus deberes y mancillando tu honor rehusas emprender esta justa guerra, caerás en pecado.
34. Las gentes pregonarán tu perpetua deshonra; y para quien bien se estima, mucho peor es la deshonra que la muerte.
35. Los jefes creerán que por cobardía rehuyes el combate, y te verás menospreciado por ellos, que tan animoso te juzgaban.
36. Voces despectivas derramarán sobre ti tus enemigos, difamando tu esfuerzo. ¿Qué mayor afrenta?
37. Muerto, ganarás el Cielo; victorioso, dominarás la Tierra. Así, pues, yérguete, ¡oh hijo de Kunti!, y determínate a luchar.
38. Aceptando por igual el placer y el dolor, la ganancia y la pérdida, el triunfo y la derrota, apréstate a la batalla. Así no caerás en pecado.
39. Las enseñanzas que te he expuesto están acordes con el Sankhya . Óyelas ahora en concordancia con el Yoga . Si te compenetras con estas enseñanzas, ¡Oh Pârtha!, quebrantarás las cadenas de la acción.
40. En esta doctrina no hay esfuerzos perdidos ni tampoco pecado. Una chispa de este conocimiento salva al hombre del gran peligro .
41. El Discernimiento determinado, sólo tiene un fin, ¡oh joya de los Kurus!; pero dispersos y mudables son los pensamientos del que duda.
42. Floridos discursos salen, ¡oh Pârtha!, de la boca del necio que se regocija en la letra de los Vedas diciendo: “nada hay sino esto ”.
43. Con egoísta deseo tienen el Cielo por meta y se representan el futuro nacimiento como recompensa de sus acciones, practicando muchas y diversas ceremonias para gozar de riqueza y poderío.
44. Este Discernimiento determinado a la contemplación firmemente sostenida1 no es propio de quienes viven apegados a las riquezas y al poderío, y cuya mente se halla subyugada por tales pensamientos.
45. Los Vedas tratan de las tres cualidades . Sobreponte a ellas, ¡oh Arjuna! Permanece firme en la Pureza , más allá de los pares de opuestos , desdeñoso de bienes y en la plenitud de Atman.
46. Tan provechosos son los Vedas para el brahmín iluminado como el agua de un estanque en un lugar totalmente inundado.
47. Atiende tan sólo a la acción y no a las ventajas que puedas allegar de ella. No te determine la recompensa ni tampoco te aficiones a la inacción.
48. Cumple tus acciones, ¡oh Dhananjaya !, morando en Unión con la Divinidad, renunciando a todos los apegos y por igual sereno en el éxito que en el fracaso. Este equilibrio se llama Yoga.
49. La acción es, ¡oh Dhananjaya!, muy inferior al Yoga de Discernimiento . Refúgiate en la Pura Razón . ¡Miserables los que trabajan por la recompensa!
50. El unido con la Pura Razón se abstrae en este mundo de las buenas y malas acciones. Así pues, aplícate al Yoga, porque el Yoga es habilidad en la acción .
51. El sabio unido a la Pura Razón renuncia a la recompensa que le ofrecen sus actos y libre de las ataduras del renacimiento se encamina a la Bienaventurada Sede.
52. Cuando tu Discernimiento se haya desprendido de esta maraña de ilusiones, sentirás indiferencia por cuanto has oído y por cuanto has de oír.
53. Cuando ya apartada tu mente de las Escrituras repose con firmeza en la contemplación1 de Dios, entonces alcanzarás el Yoga.
Arjuna pregunta:
54. ¿Cuál es, ¡oh Keshava!, la señal de quien permanece firme en la contemplación de Dios y es de mente serena? ¿Cómo el de mente serena puede hablar, cómo sentarse y cómo andar?
El Bendito Señor Krishna responde:
55. Cuando un hombre extirpa, ¡oh Pârtha!, todos los deseos de su corazón, y se satisface en Atman por Atman, entonces puede llamarse de mente serena.
56. Aquel cuyo corazón está libre de ansiedad en el dolor, indiferente al placer, desapegado de la pasión, del temor y de la cólera, aquel puede llamarse sabio de mente serena.
57. El que a nada se apega, ni se inmuta en la suerte próspera o adversa, ni gusta ni repugna; un hombre tal, es de equilibrada mente.
58. Cuando, además, aparta sus sentidos de los objetos de sensación, como tortuga que encoge sus miembros en la caparazón, entonces, es de equilibrada mente.
59. Los objetos de sensación, aunque no el gusto por ellos , abandonan al abstinente morador del cuerpo que de ellos no gusta; y aún el mismo gusto abandona al que persevera en la visión de Dios.
60. ¡Oh hijo de Kunti! Los fogosos sentidos arrastran impetuosamente aún el corazón del sabio que contra ellos forcejea.
61. Sojuzgados todos sus sentidos, puede el hombre estar en armonía Conmigo que soy su aspiración suprema; porque quien ha subyugado sus sentidos es de equilibrada mente.
62. El hombre que se complace en los objetos de sensación, suscita en sí el apego a ellos; del apego surge el deseo ; del deseo el apetito desenfrenado ;
 63. Del apetito desenfrenado dimana la ilusión ; de la ilusión la desmemoria ; de la desmemoria, la pérdida del discernimiento ; y por la pérdida del discernimiento perece el hombre .
64. Pero el que dueño de sí mismo se mueve entre los objetos de sensación, con los sentidos libres de gusto y repugnancia, sojuzgados por Atman, logra la Paz.
65. En esta Paz se extingue toda pena, porque en el de corazón pacífico, muy pronto alcanza equilibrio el Discernimiento .
66. No hay Pura Razón para quien está desacorde, ni para el desacorde hay devoción . Para quien carece de devoción no hay Paz , ¿y cómo puede ser feliz quien no tiene Paz?
67. Del de sentidos erráticos que a ellos abandona la mente, huye el conocimiento como barco sobre las aguas impelido por la tormenta.
68. Así, ¡oh armipotente!, aquel cuyos sentidos están por entero desapegados de los objetos de sensación, es de equilibrada mente.
69. Lo que es noche para los demás seres, es día para el hombre disciplinado; y cuando en vigilia están los demás seres, es noche para el sabio vidente .
70. Logrará Paz, aquel en cuyo interior muera todo deseo, como mueren los ríos en el Océano, que, aunque siempre lleno de agua, jamás se desborda. Pero no logrará Paz quien tenga deseos.
71. Quien extirpa todo deseo y camina hacia adelante, libre de aflicción , de egoísmo y vanidad , ese logra la Paz.
72. Este es el Eternal estado del Espíritu, ¡oh hijo de Prithâ! Quien a Él llega, nunca más se desvía. Quien en la hora de la muerte, permanece aún en él, se funde en el seno de la Divinidad.

Así, en el Glorioso Upanishad del Bhagavad Gîtâ, la Ciencia del Eterno, el Libro de la Unión Divina, el coloquio entre Sri Krishna y Arjuna, es el Segundo Capítulo titulado: VERDADERA NATURALEZA DEL ESPIRITU.

  
Muchos y muy variados, son los que se han atrevido a hacer comentarios sobre los versos del Bhagavad Gita, el lector interesado, sólo tiene que buscar en la web, para encontrarlos. Los de Sankara son los más apreciados.
Evidentemente, no me siento capacitado para hacer públicos mis pensamientos-sensaciones, sobre el Gita, me bastará para haceros una nueva recomendación, especialmente para aquellos que no se atrevan aún a leerlo entero.






Recomendación –Resumen de Ramana Mahashi sobre el Bhagavad Gita.
Un aspecto atractivo de la Bhagavad Gita Saram - de la que no existe traducción en la lengua castellana- es que esta colección implica en cierto modo la combinación de las influencias de Krishna y de Ramana Maharshi, dos grandes soles en el panorama de la no-dualidad y que son Uno, pues ambos son un mismo Ser, el cual es nuestro propio Ser.

Invocación
El Señor quien, sentado en Su carro,
elimina las aflicciones de Arjuna, ¡que Él nos proteja!

Dijo Sanjaya:
1º) Al ver a Arjuna abatido por el desánimo y la piedad, con los ojos llenos de lágrimas y la mente confusa, Madhusudana (Krishna) pronunció estas palabras. (Bh. G. II, 1)

Krishna dijo:
2º) Este cuerpo, hijo de Kunti [Arjuna es el hijo de Kunti], es llamado «campo». Y los que están versados en esto dicen que aquello que es consciente de él es el «conocedor del campo». (Bh. G. XIII, 1)

3º) Descendiente de la dinastía de Bharata [de nuevo se refiere a Arjuna, como es habitual], date cuenta de que soy el «conocedor del campo» en todos los campos. El conocer el campo y el conocedor del campo es para Mí la sabiduría. (Bh. G. XIII, 2)

4º) Oh «el que vence al sueño» (Gudakesa), soy el Ser que mora en el corazón de todos los seres. Soy el principio, el medio y el fin de todo ser. (Bh. G. X, 20)

5º) Todo lo que nace debe morir y todo lo que muere renace sin duda. No debes, por tanto, lamentarte por lo que es un hecho inevitable. (Bh. G. II, 27)

6º) Nunca ha nacido y nunca muere el Ser Uno. Ni comienza a existir un día para desaparecer sin volver jamás a existir. No tiene comienzo (es innacido), es eterno, imperecedero, ancestral, y no muere cuando el cuerpo muere. (Bh. G. II, 20)

7º) El Ser es invulnerable: no se quema, ni se moja, ni se seca. El Ser es eterno, omnipresente (lo penetra todo), permanente (inmóvil), inmutable y único. (Bh. G. II, 24)

8º) Sabe que Aquello que interpenetra todo es indestructible. El Uno, Inmutable, no puede ser destruido. (Bh. G. II, 17)

9º) De lo irreal no surge el ser. Lo real no puede dejar de ser. Esto es lo que han percibido claramente los veedores de la verdad. (Bh. G. II, 16)

10º) Así como el espacio, que todo lo penetra, debido a su sutilidad no puede ser contaminado/dañado/afectado por nada, asimismo el Ser, aunque anime al cuerpo, no puede ser dañado/manchado/afectado por nada. (Bh. G. XIII, 32 [33 en otras versiones])

11º) Ni el sol, ni la luna, ni el fuego pueden iluminar Eso (el Ser). Es Mi Suprema Morada y quien llega a Ella no regresa más. (Bh. G. XV, 6)

12º) El Supremo Estado es no-manifestado, Inmutable. Es Mi Sublime Morada y quienes llegan a Ella no retornan jamás. (Bh. G. VIII, 21)

13º) El sabio que está libre de orgullo e ignorancia, el que ha conquistado el mal de la identificación con lo ilusorio y vive siempre dedicado a lo espiritual [o sea, siempre dedicado al Ser, con la atención fija en el Ser], liberado por completo de los deseos, y de los opuestos placer y dolor, alcanza ese estado imperecedero. (Bh. G. XV, 5)

14º) Aquel que abandona los preceptos/consejos de las escrituras y actúa bajo el impulso de la pasión del deseo, no logra la perfección ni la felicidad ni la más elevada meta. (Bh. G. XVI, 23)

15º) Aquel que ve al Ser Supremo residiendo en todos los seres por igual, permaneciendo como el Imperecedero entre lo perecedero, ve (verdaderamente). (Bh. G. XIII, 27)

16º) Sólo por la devoción inquebrantable (fija/constante contemplación amorosa), Arjuna, es posible conocerme, verme realmente y unirse a Mí. (Bh. G. XI, 54)

17º) La fe de cualquier persona concuerda con su carácter/mentalidad/naturaleza, Arjuna. Cada persona está constituida esencialmente por su propia fe. La persona viene a ser lo que es su fe. (Bh. G. XVII, 3)

18º) Aquel que tiene fe, concentración [dedicación intensa, fijando toda la conciencia en la suprema realidad] y autocontrol[calma/dominio de las pasiones (mente y sentidos)] logra el conocimiento verdadero. Y con él llega de inmediato la paz suprema.(Bh. G. IV, 39)

19º) A los que siempre viven en un estado de amor y devoción constante hacia Mí, les concedo la sabiduría [el yoga del entendimiento/conocimiento] para que se identifiquen Conmigo [o: por medio del cual ellos Me alcanzan]. (Bh. G. X, 10)

20º) Vivo en sus corazones [en su interior, en su Ser, en cada uno] y por compasión disipo con la resplandeciente luz del conocimiento las tinieblas surgidas de la ignorancia. (Bh. G. X, 11)

21º) A aquellos cuya ignorancia ha sido destruida por la sabiduría[descubrimiento/conocimiento de sí, o sea, del Ser], esa sabiduría como la luz del sol les revela la Realidad Suprema. (Bh. G. V, 16)

22º) Se ha dicho que los sentidos son poderosos, que la mente (pensamiento) es más poderosa (superior) que los sentidos, y que la razón (inteligencia) es más poderosa (superior) que la mente. Pero más poderoso todavía que la razón, es Él. (Bh. G. III, 42)

23º) Por lo tanto, al comprender que el Ser está más allá de la razón (es superior a la razón), estabilízate en el Ser, tú de poderosos brazos, y de este modo destruye el deseo, ese enemigo difícil de vencer. (Bh. G. III, 43)

24º) Lo mismo que un flameante fuego convierte las maderas en cenizas, así también, Arjuna, el fuego del conocimiento reduce a cenizas todas las actividades (obras). (Bh. G. IV, 37)

25º) Aquel cuyas iniciativas están libres del deseo y cuyas acciones han sido purificadas (incineradas) en el fuego del conocimiento, es llamado sabio por los que saben. (Bh. G. IV, 19)

26º) La Liberación en lo Absoluto envuelve eternamente a quienes se han liberado a sí mismos del deseo y de la ira, dominado sus mentes, y llegan a conocer el Ser. (Bh. G. V, 26)







27º) La quietud debe alcanzarse gradualmente por medio de un firme (constante) sumergimiento de la mente en el Ser, sin pensar en nada más (sin permitir que surjan y se multipliquen los pensamientos).(Bh. G. VI, 25)

28º) Cada vez que la inquieta mente se descarríe y salga a vagabundear (surgimiento de los cambiantes pensamientos), estabilízala y tráela de vuelta a descansar en el Ser. (Bh. G. VI, 26)

29º) Con sus sentidos, la mente y la razón sometidos (calmados), el santo que busca devotamente la liberación, sin deseo, miedo ni ira, es de hecho siempre-liberado (eternamente libre). (Bh. G. V, 28)

30º) Aquel que tiene su mente absorta en el Ser mediante este yoga y ve la identidad de todo (ve la total igualdad de todo), contempla su Ser en todos los seres y a todos los seres en su Ser (se ve a sí mismo en todos los seres, y ve a todos los seres en sí mismo). (Bh. G. VI, 29)

31º) A los que me honran con una devoción total, Yo les garantizo su liberación. (Bh. G. IX, 22) En la Bhagavad Gita tradicional, este verso acaba diciendo algo parecido a esto: «(...) Yo les proveo de lo que les falta y les preservo lo que ya tienen». La Bhagavad Gita Saram tiene ese pequeño cambio al final, introducido por Ramana Maharshi para enfatizar lo que realmente se quiere transmitir, pues dicha providencia no se basa en ayudas materiales/ilusorias sino en proveer todo aquello que ayude al devoto a despertar del sueño de la dualidad, y por lo tanto le vuelva consciente de su eterna libertad. Al devoto sincero, por lo tanto, se le provee en todo momento de todo lo necesario/idóneo para su total liberación. (A los demás también se les provee de todo, pero debido a su actitud de negación de la verdad, rechazan la ayuda y así retardan su despertar).

32º) Entre todos ellos sobresale el sabio que se dedica con constancia y firmeza a la contemplación del Uno (del Ser). Él me ama de todo corazón, y él también es plenamente amado por Mí. (Bh. G. VII, 17)

33º) Al final de numerosos nacimientos, la persona con sabiduría llega a Mí al tomar conciencia de que el Ser divino es todo. Rara vez se encuentra una persona tan excelente como ésta. (Bh. G. VII, 19)

34º) Se dice que está establecida en la sabiduría aquella persona que está libre de todos los deseos y está contenta consigo misma (permanece felizmente sumergida en el Ser). (Bh. G. II, 55)

35º) Alcanza la paz quien abandona todos los deseos, viviendo sin apego, libre de "yo" y "mío". (Bh. G. II, 71)

36º) Aquel que no perturba al mundo ni es perturbado por el mundo, aquel que está libre de los placeres mundanos y libre de la ira, del miedo y de la ansiedad, es amado por Mí. (Bh. G. XII, 15)

37º) Aquel que es indiferente ante el honor y el deshonor, y tiene la misma actitud con los amigos y los enemigos, el que ha abandonado el empeño por emprender cualquier empresa, de él se puede decir que ha trascendido las gunas. (Bh. G. XIV, 25) [El término "gunas" se suele traducir por "cualidades" (de la naturaleza en general, incluidas las personas). Se podría traducir también por "tendencias", y la tradición hindú agrupa las tendencias o cualidades (gunas) de la naturaleza (incluida la naturaleza humana o incluso de otros tipos de seres) en tres categorías principales (mezclables en mayor o menor proporción según sea cada individuo): 1) sattva: bondad, pureza, armonía, elevación, espiritualidad, sabiduría, felicidad. 2) rajas: pasión, ímpetu hacia la acción, deseo, inquietud, movimiento, cambio. 3) tamas: ignorancia, inercia, letargo, pereza, torpeza, dejadez]

38º) No hay ningún deber que realizar (ausencia de la necesidad de implicarse en actividades) para el que se satisface solamente con el Ser y disfruta y se alegra en el Ser únicamente. (Bh. G. III, 17) [Porque para quien está profundamente sumergido en el Ser, las actividades en que pueda verse envuelto su cuerpo/personalidad no significan nada ni existen]

39º) Para él no tiene aliciente alguno actuar o no actuar, pues no está esclavizado por el hechizo del deseo, por lo que no tiene nada que ganar por las acciones realizadas, ni tiene nada que perder por las acciones no realizadas. Así, no depende de nadie ni de nada para lograr ninguna cosa. (Bh. G. III, 18)

40º) El que está satisfecho con lo que se presenta (satisfecho con lo que viene a él por casualidad, sin anhelarlo ni temerlo), habiendo trascendido los opuestos, libre de envidia y ecuánime ante el éxito y el fracaso, aunque actúe no está apegado a los resultados de sus acciones. (Bh. G. IV, 22) [«Tiene siempre clara conciencia del hecho: "Yo no hago nada" (...)» (fragmento de un comentario de Sankara citando esa frase del verso de la Bh. G. V, 8)]

41º) ¡Oh, Arjuna! Dios habita en el corazón de todas las criaturas, animándolas como marionetas (que se mueven mecánicamente sin vida propia) a través de Su poder de crear ilusiones. (Bh. G. XVIII, 61)

42º)  Entrégate a Él con todo tu corazón, ¡oh, Arjuna! Y por Su gracia alcanzarás la Paz Suprema y la eterna Morada. (Bh. G. XVIII, 62) [Paz Suprema, o eterna Morada, se refiere al puro Ser, reconocido y vivido en total plenitud y eternamente]

Los versos finales son de Muruganar, un gran devoto de Ramana Maharshi. Como éstos no los tengo traducidos, los copio en inglés, seguidos de una traducción basada en la ayuda de Google Translator:


Versos de Bendición

Así brilla
la quintaesencia de la Gita
que consiste en los versos seleccionados
por Bhagavan Sri Ramana Maharshi.

El que, con fervor y devoción,
estudie estos versos, cuarenta y dos en total,
alcanzará fácilmente el conocimiento
impartido por la Gita. 



CONCLUSIONES




La experiencia que Krishna revela a Arjuna, tal y como se nos describe en el Gita, es la experiencia directa de Dios a través del Conocimiento revelado por el Guru a su discípulo una vez que se ha establecido una relación de amor entre ambos, o mejor que establecido yo diría re-establecido. Porque el Amor del Señor (manifestado físicamente como Guru) hacia la especie humana como “sus hijos” es constante incondicional y universal.
Tan sólo es el discípulo quien, reconociendo a su Maestro, reestablece su relación filial, devolviéndole el amor que incondicional y gratuitamente está recibiendo de El, aunque a cambio tan sólo reciba indiferencia o incluso ofensas.
Reestablecer este vínculo de amor es cerrar el ciclo que rige la creación entera: el ciclo del amor; es dando como se recibe. En su debida estación todos los árboles ofrecen gratuitamente sus frutos para ser aprovechados por cualquiera o quien quiera, sin pedir a cambio que los rieguen con agua o que les limpien las ramas o las hojas o les den calor.
Pero la lluvia, el viento, la tierra y el sol se encargan de eso de acuerdo a la justicia divina.
Y al igual que el árbol surgió de una semilla, éste produce semillas que contienen sus frutos multiplicando aquella primera, para que regresando a la tierra den vida a nuevos árboles, asegurando así la continuidad de este juego: el ciclo del amor. Igualmente el agua que una vez se evaporó del océano no descansará hasta completar su ciclo, formando primero una nube que un día ha de llover sobre alguna montaña para luego formar arroyos, riachuelos y ríos, que saltando sobre todo tipo de obstáculos se precipitan inexorablemente hacia el océano; su origen y su meta. Para fundirse y  desaparecer en él.
Al igual que una piedra cogida de la tierra y lanzada al espacio, sube separándose de ella tan sólo para bajar regresando con mayor rapidez. O al igual que el fuego, siempre dirige su llama al cielo. O al igual que un niño perdido de los brazos de su madre llorará con ansiedad hasta regresar a ella. Igualmente nuestro espíritu anhela sin sosiego encontrar a su dueño, a su Señor.
“¿A dónde iré a parar si renuncio a Tus Pies? ¿Quién en el mundo entero puede darme el Nombre que limpia al pecador? ¿A quién más le son tan queridos los desamparados?”
Tulsidas





Y tan sólo hay un modo de traer auténtica y definitiva paz y satisfacción a nuestra mente: a través del Conocimiento impartido por el Maestro Perfecto vivo. El cual te revela las Cuatro Eternas Verdades: Nombre, Luz, Música y Néctar.
Una sola de estas manifestaciones sería suficiente para llevarnos a la perfección, pues las cuatro son perfectas, siendo el Nombre el origen de las otras tres. Incluso es posible que el Maestro en algunas épocas en sus diferentes manifestaciones físicas, tan sólo haya revelado una de ellas, o parte de ellas (Nombre y Luz).
Por ejemplo en el Gita, Krishna le habla a Arjuna primordialmente del Nombre (siendo Krishna mismo su manifestación corpórea) y de la Luz. Mientras que el Soma (el Néctar) y los Gandarvas (seres lumínicos que continuamente producen músicas celestiales) los menciona sólo a nivel anecdótico. No da a entender específicamente que también le revelase a Arjuna la experiencia del Néctar y la Música, mientras que sin embargo, las “Cuatro Eternas Verdades” fueron reveladas por Buda y otros muchos Maestros y Avatares, que siglos más tarde revelaron el mismo Eterno Conocimiento
interior de Dios, a los hombres contemporáneos a su época que se acercaron a ellos pidiendo ser aceptados como discípulos.
Santo Kabir (siglo XV) y Guru Nanak (siglo XVI) considerados también como manifestaciones del Señor, describen extensamente y con palabras bellísimas en prosa poética, sus experiencias de éxtasis debido al Néctar y la Música interior. Lo mismo se puede decir de la sucesión de los diez Gurus Sikhs, e incluso místicos españoles, como
San Juan de la Cruz y Santa Teresa describen experiencias similares que obtuvieron por la gracia de Cristo. Concibiendo a “Cristo” como el ungido, el elegido por el Señor Eterno universal, no necesariamente ligado a la persona de Jesús, que sin embargo fue una de sus manifestaciones y no la primera ni la última.
Este Conocimiento como el único camino para la realización práctica de la perfección, como meta del ser humano, y la necesidad de un Maestro, de un Guru verdadero que revela este Conocimiento interior; es el mensaje que recoge y transmite toda la literatura sagrada universal.
De hecho, es esa misma experiencia directa de la Verdad o la perfección, de Dios o como se le quiera llamar, lo que ha motivado a Maestros y santos a tratar de describir (harto imposible), la dicha incomparable que tal experiencia produce al ser humano.
Siendo el Maestro y la experiencia que El revela, el protagonista obligado de todas las sagradas escrituras de todos los tiempos y de todas las partes del mundo.
A continuación hago una recopilación de citas de diferentes escrituras y Maestros, precedentes y posteriores a la época en que Krishna reveló este Conocimiento a Arjuna, que también nos hablan de este mismo Conocimiento y del Maestro que lo revelaba siendo Su mensaje esencial el mismo que contiene el Gita tal y como hemos podido leer en la presente obra.
Esto nos puede abrir la conciencia a la evidencia de la universalidad atemporal de este mensaje:
«En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.»
S.Juan 1:1
«En el principio estaba el Creador, y con él estaba la Palabra, y la Palabra era el Supremo Dios.»
Vedas
«Estos ignoran voluntariamente que por la Palabra de Dios fueron hechos, en los tiempos antiguos, los cielos y la tierra.»
S.Pedro, 11:3,5
«La Palabra de Dios se hizo hombre, para que podáis aprender de un hombre, como un hombre se vuelve Dios.»
Clemente de Alejandría
«La meditación en el Nombre o Sonido Primordial, es el camino real hacia la salvación.»
Upanishads
«Así os revelo la Palabra que el más sabio me ha enseñado, la Palabra que es lo mejor que los mortales pueden escuchar. Quien me rinda obediencia y fije su atención en Mí, obtendrá al Ser Omnipresente y logrará la inmortalidad: realizará a Dios.»
Zaratustra
«El Tao que puede expresarse no es el verdadero Tao. El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.»
Tao Te King
El nombre de Dios es Jehová.» (Jehová etimológicamente en hebreo, significa impronunciable.)
Antiguo Testamento
«Es recordando tu Nombre como yo debo vivir y morir.»
Mahoma
«Al unirme al Nombre vi luces inmensas en movimiento, como millones de soles brillando juntos.»
Guru Arjun
«Cuando encuentres al verdadero Guru él despertará tu corazón, te revelará el secreto del amor y el desapego; entonces sabrás en verdad que él transciende este universo.»
Santo Kabir
«Gloria a la Palabra de la Sabiduría: tú eres la Palabra celestial del Padre, reveladora del camino de la verdad; tú eres la Luz oculta, disipadora de las tinieblas y eliminadora del error.»
Actos de Santo Tomás
«La luz que hay en todo es la misma Luz que hay en ti, debido a su efulgencia todas las cosas tiene brillo, ¡es la Luz del Guru que brilla dando testimonio de él!, lo cual agrada a Dios, ella es el auténtico arti (canto de alabanza)»
Guru Nanak
«El centro místico primordial es la oculta Luz interior, de una pureza, efulgencia y sutileza tal, que está más allá de la comprensión.»
El libro Zohar del Esplendor (escritura judía)
«Sirve al Dios vivo para que el movimiento eterno de la vida te sostenga, escapando así a la eterna quietud de la muerte.»
La Esencia del Evangelio de la Paz
«La tierra brillará con la Luz de su Señor.»
Korán
«Antiguamente el hombre perfecto del Tao era sutil, penetrante, y tan profundo que apenas era entendido… Al regreso al origen se le llama paz: significa regreso al destino.
Al regreso al destino se le llama eternidad. A aquél que conoce la eternidad se le llama iluminado… En este estado supremo él puede alcanzar el Tao. Aquél que alcanza el Tao jamás perece. Aunque el cuerpo perezca él nunca muere.»
Tao Te King
«La Luz es el Poder Progenitor.»
Taittiriya Samhita (Vedas)
«Oh mi amado. Yo vivo al cobijo del Nombre, sin el Nombre no podría haber vida.
La mente sólo se contenta cuando consigue el Nombre… y ahora mi verdadero Guru ha establecido el Nombre en mí.»
Guru Ram Das
«El hombre es el enlace entre Dios y la Naturaleza. Del mismo modo que Dios se ha hecho hombre, el hombre ha de ascender hacia Dios.»
Jili (Sufi)
«Vosotros investigáis las escrituras porque pensáis que en ellas hallaréis la vida eterna; y ellas dan testimonio de Mí; y aun así rehusáis venir a Mí para obtener la vida eterna.»
San Juan, 5:39,40
«La morada de la Palabra es el Hombre: y su verdad es amor. Benditos aquéllos que por estos medios han comprendido todo, y han conocido al Señor en Su verdad.»
El libro olvidado del Edén (Odas de Salomón)
«La Luz del cuerpo es el ojo. Así que si tu ojo es uno, (tercer ojo) tu cuerpo entero estará lleno de Luz.»
San Mateo, 6:22
«Este es el mensaje que hemos oído de El y anunciamos que Dios es Luz y que en El no hay oscuridad.»
Epístola I de S. Juan 1:5
«Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.»
Mateo, 2:32
«¿Dónde está el Reino de los Cielos? No podrá decirse: Helo aquí o allí, porque el reino de Dios está dentro de vosotros.»
S. Lucas, 17:21
«Entonces la misericordiosa y desbordante Gracia del santo y eterno espíritu conferirá nueva vida al sincero buscador, de tal modo que le dotará de un nuevo ojo, un nuevo oído, un nuevo corazón y una nueva mente. El contemplará los signos manifiestos del universo y penetrará los ocultos misterios del alma. Mirando con el ojo de Dios
percibirá dentro de cada átomo una puerta que le conducirá al estado de absoluta certeza.
El descubrirá en todas las cosas los misterios de la Revelación Divina y la Evidencia de una Manifestación Eterna.»
Baha U’llah
«Radiante es su Luz, aunque invisible por escondido en el lugar secreto del corazón, el Espíritu es la suprema morada y éste mora en todo lo que se mueve, respira y ve.
Reconócelo como todo lo que es y lo que no es, el fin del amor; un anhelo que va más allá del entendimiento; lo más íntimo del corazón de todas las criaturas.»
Mundaka Upanishad
«Sólo aquél que está en comunión con la Palabra está libre de la atadura a las consecuencias del karma.»
«Tú eres el espíritu que lo penetra todo: es tu Luz la que ilumina todos los corazones.
A través del Conocimiento del Guru tu Luz brilla y te satisface: aquello que te satisface se convierte en tu adoración.»
Guru Nanak
«Yo me inclino ante mi más adorable y omnisciente Maestro, quien revelándome el Conocimiento me ha salvado del gran océano de la ignorancia que conduce a interminables nacimientos y muertes.»
Shri Sankaracharya
«Surdas dice: el Maestro Perfecto ha derramado su Gracia sobre mí y me ha mostrado a Dios, ¡tan cerca de mí! ¿Por qué vagas de un lado para otro inútilmente? Si quieres encontrar a Dios, vete al Guru.»
Surdas
«Ese Señor que incluso el gran Brahma, todos los hombres santos y los dioses no pudieron encontrar por ellos mismos, a pesar de haber buscado exhaustivamente —ese Señor lo encuentran ordinarios mortales a través de la Gracia de un Maestro. Es por esto que Kabir dice:
Oh hermano buscador, entrégate con devoción al Maestro que es la Encarnación del Señor.»
Santo Kabir
«No hay muchos Gurus. Hay un Solo Guru.»
Swami Ramdas
«Es solo mediante el poder del Buda que uno puede ver la tierra de Buda, tan claramente como uno ve la imagen de su cara reflejada en un espejo puesto delante de uno mismo.»
Amitayur Dhyana Sutra (escritura budista)
«Tú puedes descubrir indescriptibles riquezas espirituales dentro de ti mismo, si te acoges a las enseñanzas del Maestro. No se le puede jamás entender a través de la razón, aunque se empleen eras enteras en ello. Lo mire como lo mire, veo que en Su creación nadie ha alcanzado la salvación sin Su Gracia, sea cual fuere su karma. Aquél que se entrega a Su voluntad está totalmente libre del ego. Aquél que está interior y exteriormente saturado con su Maestro, que es la Palabra personificada, gana un asiento de honor en Su presencia. Piensa en los Pies del Maestro en tu corazón. Recordándole constantemente cruzarás el océano de la ilusoria materia.»
Guru Nanak
«La sílaba “gu” significa oscuridad, y la sílaba “ru” significa disipador: así pues, “Guru” es aquél que disipa la oscuridad mediante la revelación de la Luz. El Guru es la Causa Suprema, es el destino último, el Guru es sabiduría transcendente, el Guru es supremo descanso, el Guru es la meta más alta, el Guru es suprema riqueza. Debido a que enseña la Esencia Suprema, el Guru es el más grande.»
Advaya Taraka Upanishad
«El Guru es el mediador, él lleva el hombre a Dios.»
Ramakrishna
«El templo de Dios es el cuerpo, de él surgen los rubíes del Conocimiento.»
Guru Grant Sahib
«Las lámparas son diferentes pero la Luz es la misma; viene del Más Allá. Si te quedas mirando a la lámpara estás perdido, pues entonces surge la diversidad y la dualidad. Fija tu vista en la Luz y te sacará de la dualidad.»
Jalal al-Din Rumi
«Durante el tiempo en que no poseía la perfecta pureza de este verdadero Conocimiento , careciendo así de conexión interior con estas Cuatro Nobles Verdades, yo sabia que aún no había alcanzado la más alta y absoluta iluminación en el mundo de Dios...
Mas cuando lo recibí supe que había obtenido la iluminación más alta y universal en el mundo de los hombres y de los dioses.»
Buda
«Y medita en tu Señor poniendo en El tu propia mente con humildad y respeto y en silencio, por la noche y por la mañana.»
Koran VII
«Los Vedas, los Tantras y los Puranas y todas las sagradas escrituras del mundo han llegado a ser como una profanación... porque han estado siendo constantemente repetidas por bocas humanas. Pero el Absoluto Brahman nunca ha sido profanado dado que nadie ha sido aún capaz de expresarlo en palabras humanas.»
Ramakrishna
«Este mundo le ha dado millones de nombres al Señor, pero el repetirlos no les da salvación a la gente. Pocos en verdad son aquellos que conocen el Nombre original, que es el Señor en su forma activa creando y sosteniendo el universo. Pocos, en verdad,
son aquéllos que adoran este Nombre.»
Kabir
«El sol viene y se va, pero no se nos ocurre buscar la luz de un día que ya se ha ido. Buscamos el nuevo sol naciente. El sol siempre está ahí y surge de un modo nuevo y muy hermoso. Del mismo modo, Dios es el mismo y ahora esperamos que venga de un modo nuevo, para darnos Su Conocimiento. Krishna dio este Conocimiento, Jesús dio este Conocimiento, pero ahora de nuevo debemos buscar un nuevo Maestro que nos muestre la Luz. »
«Yo no he venido a establecer una nueva religión o secta, sino que he venido para darles el Conocimiento de la Verdad. Si venís a Mí con un corazón humilde, con toda seguridad recibiréis este Conocimiento espiritual, el más antiguo de todos, el cual si lo practicamos, nos dará la perfecta paz mental.»
Shri Sant Ji Maharaj
Con toda seguridad el Señor del Universo está AQUI y AHORA.




La respuesta a ¿Quién es? sólo la obtendremos como resultado de nuestro sincero deseo de encontrarle y entregarle nuestro amor. Ni siquiera es necesario ir a buscarlo a parajes lejanos, exóticos o secretos, de acuerdo a nuestras creencias o conceptos de lo que El es o debe ser. Es mucho más fácil. El ya nos conoce y está esperando que seamos lo suficientemente humildes como para reconocer que necesitamos ayuda y pedírsela sinceramente. Hemos de aceptar la necesidad de un Maestro que tome las riendas de nuestra vida, dado que rigurosamente hemos demostrado a través de miles y miles de ensayos durante los años que tenemos de vida, que somos incapaces de llevar nuestra vida a un estado permanente y consistente de dicha continuamente renovada, imposible de cansarte o llevarte a la rutina. Al igual que la sed sólo es justificable debido a la existencia del agua para saciarla, y la función del hambre es asegurar que nutriremos el cuerpo con el alimento que con ese fin existe. Del mismo modo la innata búsqueda de la satisfacción no es una necesidad irrealizable, impuesta como una cruel condena perpetua.
Por el contrario, el hecho de que exista denota la evidencia de que ha de existir una experiencia capaz de saciar esta necesidad. Y necesariamente esta experiencia, por Su Gracia, existe hoy.
«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.»
Mateo, 7:7
«Vendré a ti como un ladrón y no sabrás la hora en que vendré a ti.»
Apocalipsis, 3:3 Tomado  de JULIO PARDILLA

Como siempre espero que os haya sido útil e interesante.