dimecres, 2 de gener de 2008

SOBRE EL ANARCOTAOISMO.

"Si los príncipes y los reyes

pudieran permanecer en el Tao

todos los seres se les someterían.

El cielo y la tierra

se unirían para llover dulce rocío.

El pueblo, sin gobierno alguno,

por sí mismo se ordenaría con equidad".



Lao-Tse: Tao Te King





El anarquismo usualmente se considera un fenómeno reciente y occidental, pero lo cierto es que sus raíces alcanzan a las profundas civilizaciones antiguas de oriente. La primera expresión clara de una sensibilidad anarquista puede ser ubicada en el Taoismo en la China antigua de alrededor del sexto siglo antes de Cristo. Ciertamente, la principal obra Taoista, el Tao te ching, puede ser considerada uno de los mejores clásicos anarquistas.




“A medida que aumentan las leyes limitando la acción de los hombres, éstos se empobrecen; si abundan armas poderosas el estado se vuelve caótico; a medida que aumenta el número de leyes y decretos aumenta también el número de ladrones”.


La ideología anarquista tradicional, desarrollada principalmente en la segunda mitad del siglo pasado y principios de éste, inmersa en un poderoso trasfondo positivista, se basa en la acción activa en búsqueda de una idea de revolución (o utopía). Un siglo después, la postura del anarquismo se encuentra casi totalmente resignificada, al cambiar en forma radical las condiciones y estructura de la sociedad, así como los hombres que la impulsan. Sin el menor ánimo de establecer alguna escala de valores, creemos que el anarquismo ha abandonado su matiz positivista para experimentar en una filosofía de contradicción y abandono de la lógica tradicional (o "sentido común"), como lo tenemos expresado en los mensajes del mayo francés, en la década del 60, retornando a una visión digamos anterior o mejor aún atemporal, como la habían sostenido Tolstoy y otros grandes pensadores.

Los Taoistas de la época vivían en una sociedad feudal en la cual la ley estaba codificada y el gobierno progresivamente era más centralizado y burocrático. Confucio fue el portavoz principal de la escuela legalista que apoyaba este desarrollo, y pedía una jerarquía social en la cual cada ciudadano supiera cuál iba a ser su sitio. Los Taoistas por su parte rechazaban el gobierno y creían que eso todo podía vivir en armonía natural y espontánea. El conflicto entre los que deseaban interferir y los que creían que las cosas florecían mejor cuando la se las dejaba solas ha continuado desde entonces.
Los Taoistas y los Confucianos estaban ambos embebidos en la antigua cultura china. Compartían una visión similar de naturaleza, pero difirerían fuertemente en sus visiones morales y políticas. Ambos tenían una actitud de confianza respetuosa hacia la naturaleza humana; la noción cristiana de pecado original está enteramente ausente de su pensamiento. Ambos creían que los seres humanos tienen una predisposición innata para la bondad que se revelaba en la reacción instintiva de cualquiera que ve un chiquillo cayendo a un pozo. Ambos decían defender el Tao o el camino de los ancianos y buscaban establecer un orden voluntario.








Pero mientras que los Taoistas estaban principalmente interesados en la naturaleza y se identificaban con ella, los Confucianos eran más mundanos y preocupados en la reforma de la sociedad. Celebraban los Confucianos las virtudes tradicionalmente “masculinas”, les gustaba el deber, la disciplina y la obediencia, mientras que los Taoistas promocionaban los valores “femeninos” de receptividad y pasividad.
Aunque ha ayudado a formar la cultura china tanto como el budismo y el confucianismo, el taoísmo por su propia naturaleza nunca se convirtió en culto oficial. Permaneció dentro del pensamiento chino. Sus raíces crecian en la cultura popular en el amanecer de civilización china pero emergieron en el sexto siglo AC como una combinación notable de filosofía, religión, de protociencia y magia.








El exponente principal de taoísmo viene a ser Lao Tzu (o Lao Tsé), que quiere decir “el viejo Filósofo”. Nació alrededor del 604 AC en una familia noble en la provincia de Honan. Rechazó su posición hereditaria como noble y se convirtió en un encargado de la biblioteca real en Loh. Durante toda su vida siguió el camino del silencio -"El Tao que puede decirse que no es el Tao eterno”, enseñaba. Según la leyenda, cuando él fue al desierto para morir, fue persuadido por un guardián de una puerta al noroeste de China para poner por escrito sus enseñanzas para la posteridad.
Parece probable sin embargo que el Tao te King que se atribuye a Lao Tzu, no fuera escrito hasta el tercer siglo AC y está plagado de influencias de las antiguas cosmovisiones tradicionales de China. Ha sido definido por el estudioso chino Joseph Needham “sin excepción el trabajo más profundo y bello en el lenguaje chino”. El texto consta de ochenta y un capítulos pequeños en forma poética. Aunque a menudo muy oscuros y paradójicos, ofrecen no sólo la más temprana sino también la exposición más elocuente de los principios anarquistas.

El taoísmo es un movimiento filosófico que, como todos, se guía por el aristotélico objetivo que comparte toda filosofía: la búsqueda de la felicidad y/o la eliminación del sufrimiento humano. Para ello Lao Tse rompe con dogmas y tradición y acude a la introspección para lograr el conocimiento. Sólo confía en su razón. Por este camino se replantea de cabo a rabo todo lo que rodea al hombre y llega a poner patas arriba su mundo. Usos sociales, convencionalismos, tradición, organización social, todo se relativiza, todo se lleva al nivel de construcción humana, verdad creada por el hombre y mutable según época y contexto. El hombre, para liberarse del sufrimiento, ha de escapar del mundo falseado que él mismo se ha construido, pues la Verdad está más allá de este mundo humano. Lao Tse reconoce que el conocimiento absoluto es inasequible al razonamiento humano, pero la capacidad deductiva del hombre le ha de guiar para superar toda dualidad y fundirse con el Uno, el Todo, en eso consiste para el taoista vivir en armonía con la naturaleza.

Así, Lao Tse quiere superar la dualidad bien/mal; la considera, al igual que Buda o Aleister Crowley, una percepción del hombre imperfecto. Sería más correcto sin embargo admitir que sí reconoce un bien y un mal, en base a la búsqueda de la eliminación del sufrimiento: el bien consiste en superar las dualidades (que son la causa misma del sufrimiento) y el mal en no superarlas.
Es imposible apreciar la ética y la política del taoísmo sin una comprensión de su filosofía de la naturaleza. El Tao te ching celebra al Tao, o camino de la naturaleza y lo describe cómo el que debería seguir la persona sabia.










La concepción Taoista de la naturaleza se basa en los principios chinos antiguos del yin y el yang, opuestos pero complementarios en el cosmos que constituye el ch’i (la energía de la materia) del cual todos los seres y fenómenos se forman. Yin es el poder femenino y supremo, caracterizado por la oscuridad, el frío, y la receptividad y asociado con la luna; El yang es la contrapartida masculina de brillo, calor, y actividad, y es identificado con el sol. Ambas fuerzas están trabajando dentro de los hombres y mujeres así como también en todas las cosas.
El Tao mismo sin embargo no puede ser definido … es anónimo y sin forma. Lao Tzu, tratando vanamente de describir lo que es inefable, lo compara a una vasija vacía, un río fluyendo hacia el mar, y un bloque de piedra no pulida. ‘El Tao, afirma, sigue lo que es natural. Es la forma en la cual el universo opera, el orden de la naturaleza que da a todas las cosas su ser y los sustenta. El gran Tao fluye por todas partes, tanto a la izquierda como a la derecha. Las diez mil cosas dependen de eso; no frena a ninguna. Cumple su propósito silenciosamente y no hace reclamaciones”.
Needham lo describe no tanto como una fuerza, sino como un “tipo de curvatura natural del tiempo y el espacio” .
Como a la mayoría de los anarquistas posteriores, los taoistas ven el universo en un estado continuo de flujo. La realidad está en un estado de proceso; todo cambia, ninguna cosa es constante. También tienen un concepto dialéctico del cambio como interacción dinámica, como fuerzas antagónicas. La energía fluye continuamente entre los polos del yin al yang. Al mismo tiempo, acentúan la unidad y la armonía de naturaleza. La naturaleza es autosuficiente e increada; no hay necesidad de postular un creador consciente. Es una visión que no sólo recuerda al filósofo griego Heráclito sino que coincide con la descripción del universo presentada por los físicos modernos. La moderna ecología social, que acentúa la unidad en la diversidad, el crecimiento orgánico y el orden natural, refleja la visión taoista del mundo.

Comprendida la estructura dual del mundo, el hombre “alcanza la iluminación”, en terminología zen. El taoismo no propugna como condición necesaria del practicante el aislamiento del eremita, ni la vida monástica, ni las severas contenciones de los instintos; el hombre taoista vive, viaja, practica el sexo, come, trabaja... hace lo propio de su naturaleza humana. Es más, no hay para él tabúes religiosos ni sociales. Pero ha de vivir consciente siempre de la Unidad y no dejarse arrastrar por las dualidades, si desea mantener en su vida el objetivo equilibrio: será contenido en sus deseos, rechazará la ambición y los grandes proyectos para dedicarse a vivir el día a día, reducirá las tensiones, la angustia, el ansia, y se alejará de las necesidades impuestas por los artificios de la vida social.









El acercamiento a la naturaleza recomendada por Lao Tzu y los Taoistas es de receptividad. Donde los confucianos quieren conquistar y sacar provecho de la naturaleza, los taoistas tratan de contemplarla y entenderla. El acercamiento tradicionalmente “femenino” del taoismo a la naturaleza sugiere que su forma de pensar pudo haber sido desarrollada en una sociedad matriarcal. Mientras a primera vista podría parecer una actitud religiosa, de hecho animaba un punto de vista científico y democrático entre los taoistas. No imponiendo sus prejuicios, podían comentar y de ahí aprender a canalizar su energía beneficiosamente.
Los taoistas estaban primordialmente interesados en la naturaleza pero su concepción del universo tenía corolarios importantes para la sociedad. Un sistema nuevo y definitivo de ética y política emergía de esos conceptos. No hay valores taoistas absolutos; el bien y el mal, como el yin y el yang, se relacionan. Su interacción es necesaria para crecer, y para lograr algo es a menudo mejor comenzar por su opuesto. No obstante, un ideal de la persona sabia surge en las enseñanzas taoistas: es humilde, sincera, espontánea, abundante y abstraída. Para los taoistas, el arte de vivir se encuentra en la simplicidad, la no-aseveración y el juego creativo.








Central para las enseñanzas taoistas es el concepto de wu-wei. Es a menudo traducido como no-acción. De hecho hay chocantes similaridades filológicas entre “anarquismo” y “wu-wei”. Justamente así como “an-archos” en griego quiere decir ausencia de autoridad, wu-wei significa carencia de wei, donde wei se refiere a la actividad “artificial, que interfiere con el desarrollo natural y espontáneo” . Desde un punto de vista político, wei se refiere a la imposición de la autoridad. Hacer algo conforme al wu-wei es actuar de forma natural; conduce al orden natural y espontáneo. No tiene nada que ver con todas las formas de autoridad impuesta.
El Tao te King es realmente claro acerca de la naturaleza de la fuerza. Si usamos la fuerza, física o moral, para mejorarnos a nosotros mismos o al mundo, simplemente gastamos energía y nos debilitamos: ‘El uso de la fuerza es seguido por la pérdida de fuerza” . Se deduce que los que hacen la guerra sufrirán en consecuencia: ‘un hombre violento morirá violentamente ‘. En cambio, el abandono es a menudo lo mejor para vencer: ‘Bajo el cielo ninguna cosa es más suave y flexible que el agua incluso para atacar lo sólido y lo fuerte, es lo mejor; No tiene igual. Los débiles pueden vencer a los fuertes; lo ágil pueden vencer a lo rígido.’







La apacibilidad gentil recomendada por los taoistas no es una forma de sumisión pesimista sino una llamada para el uso creativo y efectivo de la energía.
‘Practica la no-acción. Trabaja sin hacer”, recomienda Lao Tse. En su concepto de wu-wei, los taoistas no están urgiendo a la no-acción en el sentido de inercia, sino más bien condenando la actividad antinatural. No es la ociosidad lo que alaban, sino el trabajo sin esfuerzo, ansiedad y complicación, el que va con y no contra el devenir de las cosas. Si la gente practicase wu-wei con el espíritu correcto, entonces el trabajo perdería su aspecto coercitivo. No sería emprendido por sus resultados útiles sino por su valor intrínseco. En lugar de ser evitado como una plaga, el trabajo sería transformado en juego espontáneo y significativo: ‘Cuando las acciones se realizan sin discursos innecesarios, la gente dice, ” ¡lo logramos!”.

"El gran gobernante pasa inadvertido por el pueblo.

A éste sucede el que es amado y elogiado por el pueblo.

Después, el que es temido.

Y finalmente, el despreciado".
Si la gente seguía su consejo, entonces los taoistas sugerían, que vivirían una vida larga con buena salud física y mental. Una de sus creencias fundamentales era que “lo que sea contrario al Tao no durará bastante”, mientras él que se llena de virtud es como un chiquillo recien nacido. Para prolongar sus vidas los taoistas recurrieron a técnicas como el yoga o la alquimia.
El principio más importante del centro de sus enseñanzas sin embargo era la creencia de que ‘ El mundo se rige dejando las cosas seguir su curso. No puede regirse interfiriendo.’
Las raíces más profundas de la visión taoista del wu-wei probablemente residan en la sociedad matriarcal de la China antigua. El ideal taoista era una forma de colectivismo agrario que trataba de recapturar la unidad instintiva con la naturaleza que los seres humanos habían perdido al desarrollar una cultura artificial y jerárquica. Los campesinos son con naturalidad sabios de muchas formas. Por la experiencia difícil, se abstienen de la actividad antinatural y se dan cuenta de que para cultivar plantas deben entender y cooperar con los procesos naturales. Y justamente así como las plantas mejoran cuando son permitidas a seguir sus naturalezas, así es que los seres humanos prosperarán cuando menos interferidos estén. Fue esta compenetración con la naturaleza la que condujo a los taoistas a rechazar todas las formas de autoridad impuesta, gobierno y Estado. También los convirtió en los precursores del anarquismo moderno y la ecología social.








Se ha alegado que el taoísmo no rechaza el Estado como una estructura artificial, solamente más bien la ve como una institución natural, análoga quizá a la familia. Mientras el Tao te ching indudablemente rechaza el poder autócrata, se puede leer a veces como si aconsejara a los gobernantes a mejorar el gobierno:
"Si el sabio guia a la gente, entonces él debe servirla con humildad.
Si los dirige, entonces debe seguirla.
De este modo cuando el sabio domine, la gente no se sentirá oprimida".
Bookchin llega inclusive a pretender que el taoísmo fue usado por una élite para fomentar la pasividad en el campesinado negándoles elección y esperanza.

Así las cosas, no es dificil entender que en una primera impresión el taoísta no parece interesarse por la vida política, que tanto preocupa a los confuncianos. Sin embargo el pensamiento taoísta, como visión completa acerca del mundo humano, evidentemente también abarca la política. Lao Tse habla del Estado y del gobernante en buena parte de su obra. No habla de eliminación del Estado, pero incide constantemente en la conveniencia de su papel pasivo, una pasividad que permita a la sociedad una autorregulación. Hay que tener en cuenta el contexto imperial en que se desarrolla el taoísmo. Propugnar de un modo abierto la eliminación del Estado hubiera sido peligroso.
Ciertamente Lao Tzu se refiere al problema del liderazgo y llama al sabio verdadero a actuar con la gente y no por encima de ella. El mejor gobernante deja sola a su gente para seguir con sus actividades tranquilas y productivas. Él debe confiar en su buena fe por que ‘quien no confía lo bastante no tendrá confianza.’ Si un gobernante interfiere con su gente en vez de dejarla seguir sus propósitos, entonces sólo seguirá el desorden: ‘Cuando el país está desordenado y en un caos, los ministros leales aparecen.’
“En una sociedad bien ordenada,
El hombre sigue a la tierra.
La tierra sigue al cielo.
El cielo sigue al Tao.
El Tao sigue a lo que es natural”.








Sin embargo una lectura más profunda del Tao te King hace ver que éste no se preocupa de ofrecer consejos maquiavélicos a los gobernantes o aún del “arte de gobernar”. La persona que genuinamente entiende el Tao y lo aplica al gobierno llega a la conclusión inevitable de que el mejor gobierno no gobierna en absoluto. Lao Tzu no ve otra cosa que mal respecto al gobierno. Ciertamente, él ofrece lo que podría ser descrito como el primer manifesto anarquista:
“Cuantas más leyes y restricciones hay.
La gente más pobre se hace.
Cuanto más afiladas estén las armas de los hombres más problemas hay en la tierra.Cuanto más ingeniosos y listos son los hombres más cosas extrañas ocurren.Cuantas más reglas y regulaciones más ladrones y criminales.
Por eso el sabio dice:
No actúo y la gente se reforma.

Disfruto de la paz y la gente se vuelve honesta.

Me cruzo de brazos y la gente se hace rica.

No tengo deseos y la gente vuelve al bien y a la vida simple".

Podemos concluir que el Estado, en el Taoísmo, ejerce un gobierno simbólico. El gobernante deja las cosas arreglarse por sí mismas, no interviene, en realidad da pie a un autogobierno, a una autogestión de los presuntos gobernados. La presencia estatal y la complejidad burocrática han de ser mínimas. Este gobierno sin gobierno es una más de las aparente paradojas que inundan el Tao Te King, es como aquella idea compartida por marxistas y anarquistas de que después de la revolución social, el Estado debe pasar de "gobernar a las personas" a "administrar los bienes", hasta "llegar a desaparecer".
Contenido dentro de la poesía maravillosa del Tao te ching, hay una crítica social muy real. Critica agudamente la burocracia, la belicosidad y la naturaleza comercial del orden feudal. Lao Tzu específicamente ve la propiedad como una forma de robo: ‘Cuando la corte está en orden y esplendor, los campos están llenos de rastrojos, y los graneros están desnudos.’ Él rastrea las causas de la guerra en la distribución desigual de las riquezas: ‘Reclama riqueza y títulos, y el desastre seguirá ‘








Habiendo atacado el feudalismo con sus clases y propiedad privada, él ofrece el ideal social de una sociedad sin clases, sin gobierno ni patriarcado en el cual la gente vive vidas simples y sinceras a tono con la naturaleza. Sería una sociedad descentralizada en la cual los bienes son producidos y compartidos en común con la ayuda de la tecnología apropiada. La gente sería fuerte pero sin necesidad de mostrar su fuerza; sabia, pero sin presencia de aprendizaje; productiva, pero sin involucrarse en ningún trabajo innecesario. Aun preferían contar anudando cuerdas en vez de escribiendo en libros mayores:
“Un país pequeño tiene menos gente.

Aunque hay máquinas que pueden operar diez o cien veces veces más rápido que el hombre, no son necesarias.

La gente toma en serio la muerte y no viaja lejos.

Aunque tienen botes y carruajes, ninguno los usa.

Aunque tienen armadura y armas, ninguno las despliega.

Los hombres regresan al ábaco en lugar de escribir.

Su comida es simple y buena, sus ropas finas pero simples, sus casas seguras;

Están felices en sus formas.

Aunque viven a la vista de sus vecinos,

Y el cacarear del gallo y el ladrar de los perros se oyen enfrente

pero se dejan el uno al otro paz mientras se hacen viejos y mueren”.


La tendencia ácrata de los taoistas aparece aún más fuerte en las escrituras del filósofo Chuang Tzu, quien vivió entre 369-286 AC. Su trabajo consta de argumentos intercalados con anécdotas y parábolas que exploran la naturaleza del Tao, el gran proceso orgánico del cual el hombre es parte. No se dirige a un gobernante particular. Como el Tao te ching, rechaza todas las formas de gobierno y celebra la existencia libre del individuo autodeterminado. El tono de principal del trabajo es en forma de parábola que trata acerca de los caballos:
“Los caballos viven en la tierra seca, comen hierba y beben agua. Estando contentos, friccionan sus cuellos. Cuando están enojados, dan la vuelta y se patean con sus talones al otro. Hasta ahora sólo su impulso natural les guía. Pero bridados y amarrados, con un plato de metal en sus frentes, aprenden a tener un aspecto en general cruel, a dar vuelta a la cabeza y morder, a resistir, para sacar el bocado o la brida de sus bocas. Y así sus naturalezas se convierten en depravadas”.









Al igual que con los caballos, así ocurre con los seres humanos. Dejados a su albedrío viven en armonía natural y orden espontáneo. Pero cuando son coercidos y regidos, sus naturalezas se vuelven crueles. Se deduce que los príncipes y los gobernantes no deberían coercer a su gente a obedecer leyes artificiales, sino que las deberían dejar que siguieran sus disposiciones naturales. Tratar de gobernar al pueblo con leyes y regulaciones sintéticas es absurdo e imposible: ‘¡Como el intento de abrirse paso a través del mar, labrar un pasaje a través de un río, o hacer que un mosquito atraviese una montaña!’. En realidad, las condiciones naturales de nuestra existencia no requieren ayudas artificiales. La gente dejada a sí misma seguirá actividades pacíficas y productivas y vivirán a tono con los demás y con la naturaleza.
En un ensayo “Dejando Solo”, Chuang Tzu afirmó trescientos años antes de Cristo la proposición fundamental del pensamiento anarquista que ha reverberado a través de la historia desde entonces:
‘Ha habido tal cosa siempre que se deja al género humano solo; nunca ha habido tal cosa con un género humano gobernante. Dejando solas a las fuentes del miedo para que las disposiciones naturales de los hombres no sean pervertidas y su virtud dejada a un lado. ¿Pero si sus disposiciones naturales no son pervertidas ni su virtud dejada a un lado, entonces qué espacio queda para el gobierno?
‘Los Taoistas por consiguiente apoyaban una sociedad libre. Sin gobierno para que los individuos sean dejados a sí mismos. Pero al perseguir sus intereses, no olvidarían los intereses de los otros. No es un egoísmo tétrico lo que se recomienda. La persecución del bien personal involucra una preocupación por el bienestar general: cuanto más hace una persona por los demás, más tiene; cuanto más da a los demás, mayor es su abundancia. Como expone el texto taoista Huai Nan Tzu, “Poseer el imperio (poder)” significa ‘realización personal’. Si me realizo entonces el imperio también se realiza. Si el imperio y yo nos realizamos el uno al otro, entonces siempre nos poseeremos el uno al otro.’













Los seres humanos son finalmente individuos pero son también seres sociales, parte del todo. Anticipandose a los descubrimientos de ecología moderna, los ‘ Taoistas creían que cuanto mayor individualidad y diversidad haya, mayor será la armonía total’. El orden espontáneo de la sociedad no excluye el conflicto pero éste implica una interacción dinámica de fuerzas opuestas. Así la sociedad es descrita por Chuang Tzu como:
“un acuerdo entre un cierto número de familias e individuos para mantener ciertas costumbres. Los elementos discordantes se unen para forjar un todo armonioso. Substraigamos esta unidad y cada uno tendrá una individualidad separada. . . .Una montaña es alta por sus partículas individuales. Un río es grande por sus gotas individuales. Y es un hombre justo quien estima a todas las partes desde el punto de vista del todo”.
El taoísmo ofrecía así la primera y una de las más persuasivas expresiones del pensamiento anarquista. Sus ideas morales y políticas estaban firmemente afincadas en un punto de vista científico del mundo. Aunque la filosofía taoista (Tao chia) contiene elementos espirituales y místicos, el temprano acercamiento receptivo de los taoistas a la naturaleza anima una actitud científica y unos sentimientos democráticos. Reconocieron la unidad en la diversidad de la naturaleza y la universalidad de transformación. En su ética, animaron el comportamiento espontáneo y el desarrollo propio en el contexto mayor de la naturaleza: producción con posesión, acción sin presunción y desarrollo sin dominación. En su política, no sólo urgieron a los gobernantes que dejaran a sus súbditos y se opusieron a la enseñanza burocrática y legalista de los confucianos, sino que también abogaban como un ideal una sociedad libre y cooperativa sin gobierno en armonía con la naturaleza.El taoísmo no fue extendido por una élite para hacer a los campesinos más dóciles y obedientes. El trasfondo social de los taoistas tendía a ser de clase media baja, entre los señores feudales y la masa de agricultores campesinos.
No estaban meramente ofreciendo consejo de cómo sobrevivir en las épocas turbulentas doblándose al fuerte, conservando bajos beneficios, y ocupándose de sus propios asuntos. Al contrario, el taoísmo fue la filosofía de los que habían entendido que la naturaleza real del poder temporal, la riqueza y el estado, lo suficientemente bien para encontrarse radicalmente opuestos. Lejos de ser una filosofía de fracaso o de quietud, el taoísmo ofrece sabiduría profunda y práctica para los que desean desarrollar la plena armonía de su ser.
El Tao del Anarquismo, o el Anarquismo del Tao













Un país se administra por la rectitud,una guerra se conduce con estrategia,pero el mundo se gana por el no-actuar.¿Cómo sé que esto es así?Por lo siguiente:A medida que aumentan las leyes limitando la acción de los hombres,éstos se empobrecen.Cuantos más implementos de bienestar tiene el pueblo,más el estado se perturba.Cuantos más artesanos ingeniosos hay,más objetos extravagantes aparecen.Cuantas más leyes y decretos se promulgan,más ladrones y bandidos hay.Por eso el Hombre Justo declara:”No actúo y el pueblo se transforma por sí mismo. Amo la quietud y el pueblo adoptará el orden. No intervengo y el pueblo se hace próspero por sí mismo.No alimento deseos y el pueblo se comportará honestamente”.(Cap. LVII)