dilluns, 23 d’abril de 2007

LLAMADA VITAL A LA CONCIENCIA II



LA GRAN LEY DE LA PAZ.

La mayoría de las pinturas son de Fritjof Schuon
www.sophia-perennis.com


La espiritualidad de los indios norteamericanos, entendida muy superficialmente y fuera de contexto, a entrado a formar parte de supermercado espiritual propiciado por la llamada New Age. No obstante, entre muchas cosas vacías y huecas, el buscador puede encontrar aquí y allá, algunos aspectos sumamente interesantes y útiles. Quisiera aquí recordaros el socorrido pero no por ello menos importante documento o carta que el Gran Jefe Sioux Oglagala envió al Presidente de los EE.UU, en otro apartado trataremos de él, aunque deba reconocer que siempre me pareció mucho más interesante –si cabe- un aspecto menos conocido, pero de un orden quizás más práctico... se trata de la Gran Ley de la Paz que elaboraron los indios iroqueses...
Hacia mediados del S. XIV –el 1350 + o -, es decir mucho antes de la llegada de los españoles e ingleses, en el noreste del continente americano, en la llamada región de los Grandes Lagos cinco naciones indias (Mohawk, Oneida, Onondaga, Cayuga y Seneca), a las que pronto se añadió una sexta (los Tuscarora), todos ellas pertenecientes al grupo de los Iroqueses, deciden reunirse en torno a una ley oral, la Gran Ley que Vincula, también conocida por la Gran Ley de la Paz, para poner fin de forma pacífica a sus conflictos incesantes por la territorialidad y los accesos a la caza principalmente del castor. Con ello crearon la primera Confederación democrática de la historia de la humanidad.

Es esta una historia que ha permanecido oculta, durante demasiado tiempo, con la que me encontré en mis años de estudiante, pero a la que como tantas otras no presté por aquel entonces la atención debida.

Algo de esa historia quedaría pero en mi memoria, pues hace unos pocos años la lectura de un libelo de los indios iroqueses que participaron en la última rebelión india contra los Estados Unidos (Ver el mensaje "Llamada vital a la consciencia" en éste mismo blog), me permitió recordar algunos detalles de lo que, sin duda alguna es un verdadero monumento de la Humanidad, tal vez el legado más importante que los pueblos de las praderas han ofrecido al mundo.

“La Gran Ley que Vincula”, también conocida como la Gran Ley de la Paz.



Según la extensa leyenda que da origen a esa Gran Ley, una joven de la nación Hurón –Onondaga- recibió en sueños la visita de un personaje, denominado el Pacificador quien le reveló un mensaje que había de ser trasmitido por ella a su pueblo... En los pueblos indios los sueños y las visiones tienen una dimensión muy diferente que en nuestra cultura, de hecho sus vidas enteras se orientan hacia la búsqueda de esa visión y el posterior cumplimiento de las responsabilidades que de ese sueño-visión puedan derivarse... Pensad que a diferencia de otras culturas, los indios de las praderas no han llevado a cabo un gran desarrollo en lo que denominamos técnicas artísticas, pintura, escultura, música, las tienen claro, y en mi opinión de un gusto exquisito, pero la principal obra de arte de éstos pueblos era la realización del propio ser humano... en sus relaciones con el medio y con los otros seres humanos de su propio grupo o nación...

La revelación que les dio el Pacificador, básicamente esta compuesta por 117 artículos y en ella se definen las relaciones entre los miembros de las cinco naciones, desde los aspectos domésticos y familiares, religiosos, etc., hasta y aquí está lo esencialmente nuevo y trascendente, las funciones y prerrogativas de los jefes o royaneh que se sientan en el Consejo de las naciones, así como el número de royaneh por nación.

La organización se basa en un sistema exactamente inverso al que nosotros conocemos, es decir, el poder, la autoridad no emanan desde los organismos más altos, sino que la toma de decisiones se basa en el principio de subsidiariedad y pretende que solamente las cuestiones que no pueden ser tratadas al nivel inferior de decisión puedan ser llevadas ante la instancia superior. En todo caso la autoridad emana de abajo hacia arriba.

El llamado pueblo Iroques se organiza en familia, clan, nación y confederación. No es un sistema jerarquizado ya que los royaneh y otros jefes no tienen poder a ejercer –ejecutivo-: son solamente los portavoces de las decisiones populares.





Por el contrario deben tener elevadas capacidades humanas y una honradez profunda y probada, lo que les valida para discutir y negociar los problemas que se lleven ante las instancias superiores. Cada nivel de organización tiene su propio consejo del fuego en el cual las decisiones se toman según un mismo proceso: el consejo forma a tres grupos, dos discuten y el tercer grupo hace de árbitro. Todas las decisiones deben tomarse por unanimidad a cada nivel de organización.

Este funcionamiento presenta riesgos de bloqueo o descontrol. La democracia directa presenta muchos problemas de orden práctico, pero al mismo tiempo crea ciudadanos de primer orden implicados en el funcionamiento y la consecución del bien general. El poder último de cortar las discusiones y el poder de veto sobre las decisiones votadas por unanimidad se conceden a las Madres de clanes, los royaneh mujeres, las "ciudadanas" más influyentes de la Confederación. Son ellas quienes tienen también el poder de nombrar a nuevos jefes o de aliviarlos adjudicándoles ayudantes.

El artículo 53 estipula: "cuando las mujeres royaneh, tenedoras del título de jefe, eligen uno de sus hijos como candidato, deben elegir uno que inspire una confianza total, que sea de naturaleza benévola y honesta, que sepa ocuparse de sus propios asuntos, que sostiene a su familia y que obtenga la confianza de su nación".

artículo 36: "las mujeres son las herederas de los títulos de los jefes confederados, así como los de los jefes de guerra"



Se escogía un buen jefe, por su comportamiento en la vida, por su generosidad, su inteligencia, su sensatez, su retórica y su probidad.

Las mujeres las más sabias, o más viejas pueden así destituir a un jefe político, en caso de defecto de confianza, error político o injusticia social.

Se reprimían duramente el robo, la mentira, el incumplimiento de las leyes y la acumulación de riquezas, creo que en el aspecto de la mentira –inexistente entre los indios- y en el de la acumulación de riquezas se aprecia claramente la diferencia con respecto a nuestras sociedades...

El Consejo de las naciones, o Gran Consejo, está formado por cincuenta miembros nombrados a perpetuidad, cada uno perteneciendo a una familia antigua determinadas matrilinialmente.


Éste Gran Consejo es tripartito. En las asambleas, se distribuye a los jefes en dos cuerpos que deliberan, separados por el fuego central. El primer cuerpo, al este del fuego, está formado por royaneh mohawk y seneca (llamados "los más viejos hermanos"). El segundo se encuentra al oeste y está formado por dignatarios oneida y cayuga (llamados "los más jóvenes hermanos"). El tercer cuerpo que delibera de esta asamblea está al norte, son los jefes onondaga, los encargados del fuego del Consejo, que cortan en caso de divergencia entre los dos cuerpos restantes.

Para recordar ese evento el Árbol de la Gran Paz –símbolo de la Ley- se estableció en el territorio onondaga, ya que es el corazón de la Confederación.

Los jefes de guerra: están al servicio de los jefes de la Confederación.

Artículo 37: "solo habrá un jefe de guerra por nación, y su deber será ser el emisario de los jefes de esta nación y esgrimir las armas de la guerra en caso de necesidad. El jefe de guerra no participará en los debates del Consejo, sino que tendrá el papel de garantizar su buen desarrollo.

En caso de comportamiento reprensible por parte de un jefe, recibirá para él las denuncias del pueblo y las advertencias de los hombres. Transmitirá los deseos del pueblo a los jefes de la Confederación. En cualquier caso, su papel es presentar los asuntos, las cuestiones y las propuestas del pueblo en el Consejo confederal "."

Artículo 39: "Un jefe de guerra que actúa contrariamente a las leyes de la Gran Paz puede ser depuesto por las mujeres y por los hombres de su nación, separada o conjuntamente."

Después de eso las mujeres, tenedoras de los títulos, elegirán al candidato."



Artículo 42: "se dividirá al pueblo de las Cinco Naciones en clanes..." Los clanes forman cada nación, deberán ser los únicos propietarios de su territorio. Es un derecho de nacimiento ""

Artículo 43: "los miembros de un clan deberán reconocer como sus padres a todos los demás miembros de este clan cualquiera que sea su nacionalidad."

Artículo 44: "La descendencia se hace por el vínculo maternal." Las mujeres son la fuente de la Nación, poseen el país y su tierra. Los hombres y las mujeres son de una fila inferior al de las madres ".

Artículo 81: "Cuando los hombres de las Cinco Naciones, llamados a la guerra, están dispuestos deberán elegir, entre los cinco jefes de guerra, el que les llevará a la batalla."

Este último los exhortará, les recordará la disciplina que debe tenerse, la obediencia a las órdenes, la valentía y el valor cuya prueba deberán hacer y les incitará sobre todo nunca a ceder a la cobardía. Tras su discurso, entonará el canto de guerra:



"A mi pesar y con gran desasosiego, se me obliga a recurrir al poder de mi canto de guerra. Pertenezco a las Cinco Naciones. Ruego y me someto al Todopoderoso Creador. El aumentó a este ejército. Mi belicosos guerreros serán valerosos por la fuerza del Creador".

Artículo 99: "los ritos y las ceremonias de cada nación deben perpetuarse, ya que, necesarios para los muchos hombres, fueron dados por los antepasados".


Artículo 104: "Siempre que un hombre demuestra una vida ejemplar y pone de manifiesto que conoce lo que es bueno, está naturalmente en condiciones de enseñar." Los jefes lo reconocen entonces como un profesor de Paz y espiritualidad quien el pueblo deberá escuchar ".

La influencia de la Gran Ley que Vincula





Benjamin Franklin, el diplomático que tiene la iniciativa de proponer a las trece colonias constituirse en federación, se interesó en primer lugar por los Indios, y más concretamente, a partir de 1744, por los Iroqueses. Su amigo, Cadwallader Colden, en 1727, publicó el primer estudio sistemático sobre la sociedad iroquesa: History of the Five Indian Nations Depending on the Province of New york in America. En esta obra, Colden afirma que en cuanto a organización política y social, el sistema de los Iroqueses "excedió al de los Romanos". Benjamin Franklin es impresor, publica en 1744 un Tratado que las colonias de Pensilvania, Virginia y Maryland firman en Lancaster con los jefes de la confederación de las Seis Naciones.



Y este consejo del jefe onondaga, de Canasatego, a los enviados de las trece colonias no cayó en el olvido: "somos una Confederación potente y al observar métodos similares a las elaboradas por nuestros sabios antepasados, adquirirán Uds. mucha fuerza y poder".
Cuando en 1776, Thomas Jefferson, ayudado de John Adams y a la sombra del gran Benjamin Franklin, se ponen a redactar la Declaración de Independencia, el ejemplo Iroques guía su pluma. En 1787, Jefferson declaraba: "estoy convencido de que las sociedades indias que viven sin Gobierno gozan globalmente de un grado de felicidad muy superior a los que viven bajo los regímenes europeos."
Marx también fue asombrado por este ejemplo de sistema político federal y democrático duradero que funcionaba perfectamente con un sistema económico comunitario. Marx y Engels profundizaron ampliamente en el modelo iroqués descrito por Lewis Enrique Morgan para elaborar sus teorías de la evolución social.

Engels cita a Morgan : "Libertad, igualdad, fraternidad, sin nunca haber sido formulado, eran los principios fundamentales del clan (de la gente), y éste, a su vez, era la unidad de todo un sistema social, la base de la sociedad india organizada." Esto explica el indomable espíritu de independencia y la dignidad de la actitud personal que cada uno reconoce a los Indios."" Engels añade: "Tenemos aquí la ocasión de estudiar la organización de una sociedad que no conoce aún al Estado." El Estado supone un poder público particular, separado del conjunto de los ciudadanos que lo componen... ¡Y con toda su ingenuidad y su simplicidad, qué admirable constitución! Sin soldados, gendarmes, ni policias, sin nobleza, sin rey ni gobernadores, sin prefecto ni jueces, sin prisión, sin pleito, todo sigue su marcha regular... Allí no tienen pobres ni necesitados, la economía doméstica es comunista y la gente conoce sus obligaciones hacia los ancianos, los enfermos, los inválidos de guerra. Todos son iguales y libres - incluidas las mujeres ".
Existen otros muchos ejemplos de sociedades sin estado y basadas en organizaciones en red. Como en Oceanía, o en Tíbet en el pueblo Moso y más generalmente en las civilizaciones antiguas, el papel de las mujeres es preponderante para mantener la paz social entre los hombres. En los iroqueses, se encuentra la obligación para un hombre de encontrar a su mujer en un clan vecino. Más allá de las cuestiones de consanguinidad y supervivencia de la raza humana, esta norma tiene por objeto consolidar los vínculos entre clanes, tribus vecinas.


El sistema matriarcal prohíbe también la filiación directa del poder entre un jefe y uno de sus hijos y en consecuencia una forma de propiedad personal del poder. Por otra parte un jefe iroquois no tiene ningún medio de coerción ni dispone de ninguna prerrogativa particular. Su poder a la cabeza de un clan es puramente moral, el verdadero poder corresponde al colectivo, es decir, recientemente en el Consejo de la Confederación. La elección del matriarcado constante entre estas sociedades, constituye completamente el zócalo de la vida pacífica de los grupos y la base de las relaciones entre grupos.

La belleza y la seducción femenina no sirven de motivo para crear un mercado de los cosméticos o de la belleza como en nuestra sociedad económica liberal, se utilizan en el desarrollo social del grupo para alimentar las alianzas que le son necesarias. No estamos aquí en la primera fase de los bienes de consumo diaria que representa el primer nivel de trabajo en una sociedad. Estamos en la segunda fase: la participación en la creación y en el desarrollo de una obra política, económica y social: la conservación y la búsqueda de una felicidad de vivir juntos según normas establecidas conjuntamente voluntariamente, según normas de vida en grupo. La feminidad participa también en el tercer nivel de trabajo en una sociedad: el ejercicio de la libre palabra en el debate político y la toma de decisión política a nivel colectivo: las madres son las tenedoras del poder real y las guardianas del fuego.

No hay aquí la estricta igualdad de la papeleta de voto que por otra parte no quiere decir nada en cuanto a la igualdad entre hombres y mujeres pero hay un equilibrio, no se asigna una igualdad en la distribución de las responsabilidades políticas, económicas y sociales entre hombres y mujeres.



Al contrario, este poder de cortar pertenece a la comunidad de las madres, a las que ejercen o ejercieron la responsabilidad humana de dar la vida. Como en los galos y los celtas, son pues ellas que van a decidir en último lugar si sus hombres, sus niños van a ir o no a la guerra. Las peleas internas entre pequeños jefes que desean pasar a ser grandes jefes no existen ya que las instituciones no lo permiten y por otra parte porque las madres tienen el poder de destituir un jefe malo o peleón.

La organización ascendente de la sociedad iroquesa le permite pasar del estado, esta forma de poder precisamente separado del pueblo como el que habían descrito Marx y Engels. El estado toma su lugar en cuanto una minoría toma el poder y se propone ejercerlo sobre un pueblo a través de una comunicación descendente, una relación jerárquica autocrática y autoritária.