dimarts, 27 de novembre de 2012

"EL CABRERO": EL DRAMA DE LA HUMANIDAD ENCADENADA

Yo no soy el animal

Que se calla por un pienso
Yo no soy ese animal
Porque tengo en mis adentros
Una disconformidad
Que me sirve de alimento”.
El Cabrero

"El Cante jondo no es una de tantas curiosidades folklóricas, sino el drama de la Humanidad encadenada"  Federico García Sanchís


No deja de ser curioso que publique ésta entrada justamente en el día después de las elecciones autonómicas de Noviembre de 2012 que han dado al traste con el sueño de Artur Mas, de conseguir una mayoría absoluta en el Parlament de Catalunya, con la intención de capitanear el supuesto "viatge a Itaca", de la realización nacional y la emancipación -Secesión- de Catalunya, respecto al estado español. A veces, las casualidades -sincronicidades- suceden más allá de nuestra voluntad, o ¿quizás no?. No me considero en absoluto españolista, aunque mi DNI, aseguré que mi nacionalidad es española, me considero ciudadano del mundo y como diría Mihail Bakunin, me siento patriota de todas las naciones oprimidas, además pienso como Proudhon y Pi y Margall que los estados, mientras más pequeños mejor. Así que saque el lector sus propias conclusiones.
Sea como fuere, ésta entrada llevaba conciéndose varios meses aunque por diferentes razones, se ha ido posponiendo hasta la fecha. 
Cuando uno llega a ciertas edades, parece como si debiera hacer una especie de balance de sus experiencias vitales anteriores, tal vez, reescribir la propia historia no sin cierta subjetividad, para acomodarla a aquello que se siente, piensa y desea al cabo de los años.
Como hijo de las clases medias y populares, mi infancia y primera juventud, están ligados a los tostones radiofónicos primero y televisivos después que mi madre me hacia tragar algunas tardes y noches de los días de fiesta. Recuerdo con especial fóbia, aquellos programas en que cupletistas, folkloricas y tonadilleras, 

                            

pretendían dar esa imágen alegre, pero en realidad atontadora, ñoña y fea que el franquismo pretendía exportar, ocultando la brutalidad de un estado fascista agonizante. Afortunadamente jamás me coló el engaño, aunque deba confesar que alguna vez en la ducha me sorprendía cantando alguna de aquellas tonadillas, con gran apuro y verguenza por mi parte.
No es de estrañar pues, que mi aproximación al flamenco de verdad, fuera en el final de mi adolescencia. Junto a los admirados Paco Ibañez, Raimón, Labordeta, Lluis Llach, algo de Joan Manel Serrat, pronto descubrí la impresionante voz y el contenido lírico y combativo de las canciones de José Dominguez Muñoz "El Cabrero", o de Manuel Gerena.




aunque éste último fuera demasiado cercano al PCE para mi gusto. De éste éltimo podemos escuchar con el Sudor de sus carnes:


Y como no, Camarón de la Isla, especialmente en su primera etapa:


El flamenco me abrió las puertas a la música andalusí y de ahí, a la árabe y finalmente a la Word Músic, de las que ya no me he separado nunca más. Aunque no pueda llegar a considerarme un gran aficionado, ni mucho menos un especialista, si que me gustaria, en ésta entrada compartir con vosotros, los lectores de éste blog, unos pocos conocimientos sobre ése cante jondo que tanto me emociona.
Todo buen aficionado al flamenco sabe que el cante es y ha sido mezcla desde sus orígenes. Basta tener oído y honestidad para reconocer que en las raíces musicales del flamenco hay claras influencias de distintas culturas y tradiciones musicales.
Para llegar a dilucidar cuáles fueron las influencias musicales del flamenco hay que partir de la base: que el cante nació en la Baja Andalucía –en los sustratos de la miseria y la represión– y que es el fruto de la mezcla cultural. 




Los principales creadores del cante fueron los gitanos «en muy posible colaboración con los moriscos», cita de Caballero Bonal, fueron ellos quienes supieron aunar el bagaje musical –ritmos y melodías orientales– que de su tierra original y de su vida trashumante traían, con las distintas tradiciones musicales que había en la germanía (clase baja formada por ladrones y rufianes) y la música autóctona andaluza, fruto esta de la feliz acogida que tuvieron las diferentes civilizaciones que en el sur de la Península Ibérica se instalaron.
A éste respecto dice Blas Infante: “Pero estos moriscos, estos andaluces fieramente perseguidos, refugiados en las cuevas, lanzados por su sociedad española; estos átomos de la sociedad andaluza -fermentos inorgánicos de una perdida nacionalidad-, encuentran en el territorio andaluz un medio de legalizar, por decirlo así, su existencia, evitando la muerte o la expulsión reiterada. 




Unas bandas errantes, perseguidas con saña, pero sobre las cuales no pesa el anatema de la expulsión y de la muerte, vagan ahora de lugar en lugar y constituyen comunidades dirigidas por jerarcas, y abiertas a todo desesperado peregrino, lanzado de la sociedad por la desgracia y el crimen. Basta cumplir un rito de iniciación para ingresar en ellos. Son los gitanos. Los hospitalarios gitanos errabundos, hermanos de todos los perseguidos. Los más desgraciados hijos de Dios, que diría Borrow. Hubo, pues, necesidad de acogerse a ellos. A bandadas ingresaban aquellos  andaluces, los últimos descendientes de los hombres venidos de las culturas más bellas del mundo, ahora labradores huidos (en árabe, labrador huido o expulsado significa "felahmengu"). ¿Comprendéis ahora por qué los gitanos de Andalucía constituyen, en decir de los escritores, el pueblo gitano más numeroso de la Tierra? ¿Comprendéis por qué el nombre flamenco no se ha usado en la literatura española hasta el siglo XIX, y por qué existiendo desde entonces, no trascendió al uso general? Un nominador arábigo tenía que ser perseguido al llegar a denunciar al grupo de hombres, heterodoxos a la ley del estado, que con ese nombre se amparaba. Comienza entonces la elaboración de lo flamenco por los andaluces desterrados o huidos en los montes de África y de España. Esos hombres conservaban la música de la Patria, y esa música les sirvió para analizar su pena y para afirmar su espíritu: el ritmo lento, el agotamiento cromático”. 



Y el mismo autor añade: “El pueblo andaluz, puro o auténtico, es el distribuido por las zonas rurales: campesinos con o sin campos, en los cuales, relativamente, no existe la mezcla de sangre andaluza con sangre extraña que vino a operarse en los grandes centros urbanos. ¡Y cómo vibran los campesinos andaluces cuando llegan a ser conmovidos por la onda sonora que conduce en su seno la afirmación andaluza de una copla flamenca! ¿Habrá alguno de ellos que no haya intentado liberar su pena, o descansar de su fatiga, o confiar su esperanza a ese ondulante medio de expresión?”
De ahí, nuestro autor deriva una serie de conclusiones sobre el orígen de los creadores del flamenco: 
1º  Los creadores de lo flamenco debieron de ser hombres errantes.   
2º Debieron de estar inspirados por una idea cultural o estilo fundamental de conjurar la naturaleza por un desvanecimiento de sus contornos materiales en una forma próxima a la esencia, o idea del ritmo, alcanzada por una desintegración de lo material en sus elementos más pequeños y por una combinación estética de estos elementos. Esto dice la modulación cromática.
3º Hombres errantes tenían que reducir sus expresividades estéticas ordenándolas por una sola vía, la mélica, como cauce exclusivo o principal para el discurso o hechura de su idea cultural. La insistencia desintegradora del sonido no dice otra cosa. 



4º Debieron de sentirse coartados en sus movimientos, temerosos de un poder extraño. El ámbito reducido de sus melodías, sus progresiones alternantes, ir y venir, en recinto estrecho, el espacio de sus danzas lo dice así: hombres en prisión o próximos a ella. 
5º Debían de estar profundamente tristes: el ritmo, como las horas de la pena. Y desesperados en ocasiones, como lo demuestran las protestas líricas que arrebatan las coplas.  
Los cantaores son los trovadores del pueblo andaluz: aquellos que representan o que encuentran en si y fuera de sí a los individuos más típicos o expresivos de la originalidad de este pueblo, mediante sus trovas o saetas que hieren su corazón, insensible a otras flechas musicales. 

                

Intentemos aclarar qué elementos musicales tienen mayor influencia en el cante y, más concretamente, en qué palos se deja ver con mayor nitidez una determinada influencia.  
Rafael Priego, trata de explicárnoslo de la siguiente manera: "Tomaré como base de partida el esquema que Ricardo Molina y Antonio Mairena hicieran en su libro Mundo y forma del cante flamenco e intentaré complementarlo con datos de otros autores de autoridad musical referidos por Félix Grande, Memoria del flamenco, junto con otros datos sacados del libro de Caballero Bonald Luces y sombras del flamenco.
Los elementos musicales presentes en el cante podrían resumirse como sigue:
Elementos greco–bizantinos: La influencia greco–bizantina tiene su origen en los inicios de la España cristiana, que adopta para su culto el ritual bizantino «milenarios cantos litúrgicos, donde se conservaban no pocos indicios de los sistemas musicales hindú y griego, hebreo y persa». La música griega tenía a su vez importantes influencias de otras músicas foráneas «(...) el arte musical griego, que se extendió desde el Indus hasta España e Irlanda, y que estaba influido por la música de Asiria, Mesopotamia, Israel, Canaán y Persia, influyó a su vez, por más de mil años, en el folklore sureño español».




Elementos de los primitivos sistemas musicales sirios e hindúes: Fueron transmitidos principalmente por el cantaor y poeta bagdadí Ziryab que, por orden del emir cordobés Abderramán II, difundió la música tradicional persa, que terminaría por calar en el pueblo andaluz. Como ejemplo de clara influencia hindú tenemos el cante por siguiriya de Curro Durse.



Elementos de los cantos y músicas musulmanas: Las semejanzas entre los cantos árabes y el flamenco se manifiestan según Rossy «en el empleo constante y abusivo de notas de adorno, trinos, melismas, arrastres o portamentos (...) el cantar de manera diversa cada repetición de un cante, que es costumbre no sólo árabe y andaluza, sino oriental en general. El empleo de apoyaturas ascendentes al comenzar el canto o algunos giros o frases dentro del mismo canto (...) La inclusión en el flamenco de la zambra mora y su influencia en algunos cantos murcianos y andaluces, como el tango flamenco, el taranto y la rondeña binaria». El fandango y sus múltiples derivaciones son otras expresiones de este influjo.




Elementos de melodías salmodiales y sistema musical judío: Se encuentran ecos del cante sinagogal en algunas siguiriyas, concretamente en las de Joaquín de la Serna, cantadas por Manuel Torre Te fuiste de mi vera. Igualmente se encuentran elementos en la estructura musical de las primitivas saetas, emparentadas con la famosa canción hebrea Kol Nidrei.



Elementos de canciones populares mozárabes: Cuando el flamenco nace y crece en Andalucía y los gitanos conviven en un mismo espacio físico con los mozárabes entre otros, es de suponer que los cantos mozárabes influyeran en la génesis del flamenco. La música hispano–árabe se fraguó a la sombra y al ritmo de las «cántigas gaditanas». Que tanto las jarchyas como las «callejeras» zamras o zambras y los pícaros zéjeles pertenecen a la música autóctona andaluza y son cantos de considerable importancia en la formación del folklore andaluz.


Como podemos ver, el flamenco desde sus orígenes es una música que se nutre de distintas tradiciones musicales que se encuentran en el sur de España. Rasgos musicales pertenecientes a culturas remotas traídas por los gitanos en su nomadismo y otras ya establecidas en Andalucía. Mezcla sazonada con la música autóctona popular andaluza que da como resultado el cante, ampliamente conocido como el Flamenco.
En síntesis, el flamenco es mezcla, una música vitalista que camina por inercia propia al paso de los tiempos actuales fusionándose y enriqueciéndose con otras músicas sin olvidar lo esencial del cante: la expresión jonda del sentido trágico de la vida.”
Más allá de todas éstas razones eruditas, el pueblo llama flamenco a un género integrado por las siguientes canciones: Deblas, Martinetes o Carceleras, Tonás y Livianas, Caña y Policañas, Polos, Javeras, Serranas y Soleares, Rondeñas, Malagueñas, Granaínas y Murcianas, Arrieras, Caleseras, Trilleras y Caracoles, etc. 



También califica sin reservas de flamenco -como un caso dentro del género- a las canciones de música ligera, todas ellas bailables, adecuada esa música para la zambra alegre o juerga ruidosa; esto es, a las tonaíllas de estructura musical más simple que las anteriores y de ritmo más fijo y acelerado, como las bulerías, alegrías, tientos y juguetillos.
El pueblo distingue, además, entre los cantes acompañaos, una subdivisión: cante “pa bailá” y cante paehcuchá. El cante “pa bailá” es normalmente cante desprovisto -o, por lo menos, simplificado- de flamenquización; y lo contrario, er cante “paehcuchá”.

EL CABRERO




Leyenda viva del cante flamenco, fenómeno social en sí mismo, José Dominguez Muñoz “El Cabrero” (Aznalcollar –Sevilla-, 1944), tiene una fecunda y larguísima trayectoria de 35 años dedicados al cante jondo (con un par de incursiones en el tango). Su trayectoria vital es la de un militante de la libertad, pastor de cabras en lo cotidiano (le llegaron a pedir más de cuatro años de cárcel por enfrentarse a un guardia jurado que le impedía el paso con sus animales por una vía pecuaria), cantaor de enorme repecursión internacional (ha compartido cartel con Peter Gabriel, Chick Corea o Gilberto Gil), habitual de los grandes festivales nacionales de flamenco (calificado por el diccionario ilustrado de flamenco de “poeta del cante”), maestro del cante sobrio de los palos más duros (soleá, seguiriya, tonás). 





Aunque como pastor haya cambiado las cabras por las ovejas, José Domínguez sigue y seguirá siendo El Cabrero, un emblema de pureza y sobriedad flamencas. Trasunto descarnado de otro pastor guerrero, Miguel Hernández, su fidelidad a sí mismo tanto en el escenario como en su peculiar activismo social y político —es pionero en la lucha contra la apropiación del campo público por parte de los terratenientes— contribuyó en los primeros ochenta a consolidar una etiqueta de "símbolo de la Transición" que entusiasma a quienes lo ven como un icono popular de la izquierda andaluza, pero que en parte ha eclipsado y caricaturizado al artista.
El Cabrero reivindica una carrera de más de 35 años de hondura flamenca salpicada de valientes digresiones: discos de tango, colaboraciones rockeras y giras de postín, como aquella de 1993 con Peter Gabriel por Estados Unidos que lo obligó a un descuido inusualmente largo de su rebaño. Pocos han podido rivalizar con él en conexión con el público y éxito en los festivales. "Naranjito de Triana decía: ‘Donde van juntos Camarón y El Cabrero, comemos todos'". 



La voz de El Cabrero es la de la contundencia, una oda a sí mismo orgullosa y temperamental, que seguramente todos veamos como un canto a las grandezas de la humanidad, y a las inmensas derrotas que se le ha infligido en mimbre de los mediocres. Consuelo de borregos, me temo, y una temeridad asombrosa pretender colocarse a la altura de un gigante sencillo, poseído de una idea de respeto y de justicia, y una rabia más que justificada, que no tiene problema en ponerse en pie e inclinarse cada vez que oye nuestros sinceros aplausos, desde el suelo.
La simplicidad y ausencia de pretensiones de sus textos, y ese apego por los anhelos y las luchas de la gente humilde,  un adalid de la simplicidad, terror de barroquismos. Sus textos se distancian de lo retorcido, que no del ingenio; dicen lo que quieren decir, ni más, ni menos, sin renunciar a la buena literatura. Algo que su voz, fuerte como pocas, rubrica como debe. Probablemente sin esas letras tan sencillas y precisas, El Cabrero ni existiría.
Uno que no irá a Los programas de Telebasura que tanto abundan. Las ovejas, animales que huyen ante el olor extraño, no se lo permitirían. Uno que está en contra del PER que garantiza mano de obra sumisa y subvencionada a los caciques terratenientes.
Reconozco que tiene un morbo inusual verle cantar a la República, a la justicia social, al fin del poderío parásito a la Iglesia y la monarquía, justo delante del Palacio Real y a pocos pasos de la Almudena. Y que ha sido uno de los momentos emotivos del recital, también es verdad.


Fandangos republicanos


Pero no ha sido el único, ni estábamos aquí sólo para ondear banderas. Su relación con la tierra, el apego (en su caso nunca hubo fuga, nada donde regresar) a la Naturaleza, la reflexión sobre el flujo de la vida y la pequeñez grandiosa de nuestra muerte, son ideas que ha ido desgranando, creando pequeños instantes de comunión con el público, tal vez, durante hora y media, un poco menos borregos, nos dice  Julián Callejo
La represión contra El Cabrero, en los primeros años de la transición fue singular, veamos algunas incidencias que tuvieron a el cantautor por protagonista:



El 23-F José había salido al campo, como de costumbre, y no había vuelto cuando me llamó Zurita: “Hay que quitar a José de ahí, Elena, porque si esto cuaja van a ir a por él, seguro.”Como yo aún no tenía coche, salieron en su búsqueda pero no lo encontraron… También nos llamaron de CNT ofreciéndonos un vehículo para llevarlo a un lugar seguro. Había miedo, José, desde el corral hasta nuestra casa, sólo encontró calles vacías y silenciosas… hasta yo tenía el transistor al mínimo volumen intentando escuchar a la vez las noticias y la calle. Zurita me llamaría de noche para venir a recogerlo pero José decidió acostarse a dormir: “Ya sé que esconderse no es de cobardes, sólo es protegerse pero, en cada pueblo sabemos quiénes son los fascistas y donde se reúnen. Si somos muchos más ¿Por qué no salimos a plantarles cara y a impedir que se muevan?Me quedo aquí y si la izquierda sale a la calle, avísame” Y se durmió hasta que llegó la hora de ordeñar. Yo estuve toda la noche pendiente de las noticias que daba la SER y lo puse al corriente por la mañana, especialmente de la intervención del rey: “Los militares hasta el mocho en la intentona y el rey el salvador… pues ya tenemos los españolitos Borbón pa rato”. Y la verdad es que al rey no le vino nada mal aquello: la izquierda, de corriente republicana en su inmensa mayoría, amenazaba con arrasar en las próximas generales. Y ganó pero ya casi todos aquellos republicanos se habían se habían hecho antimonárquicos pero juancarlistas en reconocimiento a "su valiente defensa de la democracia el 23-F".




El año 1981 dio para no aburrirse: traslado a Dos Hermanas, 23-F, más de cien conciertos, un disco y dos juicios; uno por blasfemia, que se celebraría en otoño y el más cercano, por desacato y agresión a la autoridad.
Había cantado la noche antes en Alhaurín y llegó a la Audiencia sin dormir. Esperándolo una buena representación de Las Portadas y algunos amigos que nos dieron calor. José se limitó a repetir lo que había sucedido: “El único paso que dejaron para el ganao, al usurpar la verea, era el yo llevaba y aquel hombre, con una escopeta apuntándome no me merecía confianza y por eso le quité el arma y se la entregué a la guardia civil. No la utilicé contra él ni contra nadie y no le pegué”.



No recuerdo cuánto duró el juicio, me pareció una eternidad, pero sí a José muy seguro en sus respuestas y al guarda, por el contrario, dubitativo y lleno de contradicciones. Soberbio, José Mª Rubio: “Un ambiente de crispación, en un contexto social donde los factores de desequilibrio vienen dados por fuertes intereses personales, han sido la causa del conflicto entre el procesado y el guarda jurado de Andaluza de Piritas, por lo que pido la total absolución de mi cliente”. Así finalizaba su magnífica intervención. Y fue absuelto: el guarda no pudo demostrar haber sufrido agresión alguna y quedó patente el conflicto por el tema de las Vías Pecuarias. Ni el fiscal ni Andaluza de Piritas recurrieron la sentencia.



Los aficionados que llaman para felicitar a José por su 38º cumpleaños ignoran que no tenemos ganas de fiesta porque mañana ingresa en prisión para cumplir dos meses de arresto mayor[i]. No he conseguido que los niños lo entiendan y lo peor de todo es cómo se lo está tomando él: “… No tengo más cojones que dejarme llevar a la cárcel pero me revienta que sea en nombre de su dios, en el que no creo. Estos inquisidores me han condenao por lo que canto y lo que soy, no por lo que dije en Alcolea. (19 de octubre 1982, de mi diario).
Esa noche de su cumpleaños la pasamos hablando. “Ya tendré tiempo de dormir en la cárcel porque eso es lo que haré. No quiero ni una visita; no he hecho daño a nadie y no tengo por qué hablar detrás de una reja”. Preocupante su estado de ánimo mezcla de tristeza y de rebeldía incontenible: “Cuando reivindicas algo como la vereas o cualquier otra cosa y te llevan a la cárcel, es injusto, pero uno lo toma de otra forma porque es parte de la lucha. Ahora ¿Por decir un mecagoendios, en un momento de impotencia, tengo yo que estar dos meses sin ver a mis hijos y a ti y sin más horizonte que una pared… sin cantar, sin salir al campo? Si pudiera era capaz de huir… de irme ahora mismo de aquí y que me detengan, si dan conmigo; se me están quitando las ganas hasta de cantar… me da asco de esta sociedad que castiga al que se sale del redil de su democracia de cuento… ¿No decían que el estado era laico o cómo se llame? Ese fue su discurso hasta que despuntó el alba y se levantó para ir a darle una vuelta a las cabras.
Luego lo acompañé al cuartelillo y los municipales, solidarios, me dejaron estar un buen rato con él dentro del calabozo para que no se le hiciera tan largo el día. Creo que nunca lo había visto tan rebelde y entristecido como en el momento en que nos despedimos: “No me he sentido más impotente en mi vida y no me encuentro bien; estoy que doy bocaos de rabia… Cuida mucho de los niños y de ti”. Pocas horas después lo llevarían a la cárcel de Sevilla.
En este departamento celular de reciente creación pasea su angustia y su   
correspondiente cerveza José Domínguez, El Cabrero, con la barba desaliñada  

y un rictus de predicador religioso encerrado en un campo de concentración 

“No me perdonan que sea de campo, y es que yo soy como esos elefantes que 

caminan sin inmutarse junto a las autopistas que abren en la selva” (22-10-

82, Francisco Correal – Diario 16)









José Mª Rubio no estaba colegiado en Córdoba y no juzgó necesario hacerlo: “En España ya no se mete a nadie en la cárcel por blasfemia; cualquier compañero de Córdoba lo puede llevar sin problemas”. La abogada Pilar Troncoso estima que la blasfemia perdió su primitivo sentido, con independencia la intención del que la dice… si todo el que blasfema comete delito, el noventa por ciento de los españoles pasaría media vida en la cárcel…” (El Correo de Andalucía, José Guzmán). Pero Pulpón ya había hablado con cinco bufetes y ninguno quería defender al blasfemo: “Señora, con la Iglesia hemos topao ¡Ni que el Cabrero fuera el estrangulador de Boston! Me dice uno amigo que en la COPE lo han estado machacando mucho con esto y nadie se quiere poner en contra de los curas”. Estábamos sorprendidos pero seguíamos sin darle mucha importancia al asunto cuando un joven abogado cordobés, José Antonio Guiote Ordóñez, se hizo cargo de su defensa.
José arrastraba una bronquitis, que se agudizó durante el viaje, y optamos por quedarnos en un hotel cercano a los juzgados y avisar a un médico que le recomendó guardar cama. Le expliqué el motivo de nuestra estancia allí y él insistió: tiene mucha fiebre; yo les voy a dar un certificado y mi obligación es decirle al Sr Domínguez que no se mueva de la cama en estas condiciones. Así que el juicio se celebró sin la presencia de José y lo condenaron como autor criminalmente responsable de un delito de blasfemia a cinco meses de arresto mayor y cuarenta mil pesetas de multa.



Durante la vista, los mismos que lo denunciaron ante la guardia civil, lo exculpaban ante el juez declarando que, en efecto, José se encontraba en un estado de profunda irritación debido a su afonía, que no hubo intención de ofender y que el público lo despidió entre aplausos. Pero, sobre todo, teníamos una prueba fehaciente de que su “mecagoendios” no había suscitado malestar ni escándalo público, que es a lo que se agarraba el fiscal: entre el día de los hechos que se juzgaban y el juicio, José había sido contratado de nuevo por la misma organización y en el mismo pueblo y, cuando intentó disculparse, el público se lo impidió con sus aplausos…¿Cómo es que la sentencia no tenía en cuenta estos hechos y afirmaba todo lo contrario? Recurrimos convencidos de obtener resultado favorable ante la Audiencia y ya se verá más adelante que no fue así.
Después de pasar un tiempo en la cárcel, al salir: Había periodistas y amigos en la puerta de la cárcel, los atendió a todos y, al quedarnos solos, lo primero que me dijo fue: Ahí dentro hay un tío, más noble y fuerte que un olivo, preso por robar hiscales (cuerdas de mimbres). Me he jartao de palpar la injusticia entre esas paredes… me han tratado bien, los presos y los funcionarios, pero muchos me han contado su historia y cada una era una tragedia: miseria, incomprensión, abandono y soledad de desayuno, almuerzo y cena y ¿sabes que no había ningún rico entre los presos? Tos hijos de pobre.
Estaba libre y, sin embargo, sombrío. Decía sentirse más rebelde aún que cuando lo llevaron preso pero también inseguro entre la gente: Los que van a la cárcel es porque le han hecho un daño a la sociedad ¿No dicen eso? Pues yo creo que esta sociedad es un peligro pa mí y no yo pa ella. Lo mejor va a ser irse a vivir a la sierra, con el ganao, y dejar    de lado el cante y las multitudes. Porque ¿Y si se me vuelve a ocurrir otro mecagoendios y me meten otra vez preso? A la cárcel no quiero volver como no sea que yo decida arriesgarme a entrar. Mejor dejo el cante. Y me pidió que cancelara todos los conciertos firmados.



Su actitud ante la fama y el dinero queda bien recogido en lo siguiente: A José no le gustan las entrevistas y menos aún romper el ritmo que impone el ganado pero en esos días aceptó muchas porque entendía que los medios habían sido solidarios con él y era su forma de agradecérselo. Hasta que Interviu le dedicó un reportaje a cuatro páginas y no concedió ninguna más durante un tiempo.
Vino Pilar Eyre, no la conocíamos, y estuvo casi todo el día con nosotros, primero charla informal y luego larga entrevista a José. Cuando Pulpón, exaltado, me presentó la revista con un titular a dos páginas, entrecomillado,“Vi a El Cabrero y me volví loca por él” seguido de un solemne Elena abandonó la banca de Nueva York para vivir en un corral, me entró la del tigre. Debajo una extraordinaria fotografía, firmada Jaime F. Garbi, de José con las cabras y otra de los dos. El primer impulso fue acudir a un abogado: yo no le había concedido entrevista ninguna, las fotos conmigo eran supuestamente sólo para regalármelas, nunca trabajé en la banca de Nueva York y eso de volverse loca por alguien, con sólo mirarlo, me parece tan complicado como estúpido.



Llamé a Pilar Eyre y se sorprendió mucho: lo había hecho con todo el cariño y se ve que había malinterpretado algunas de sus anotaciones… Lo lamentaba porque ella había intentado hacerlo lo mejor posible… Y todo eso se notaba pero se había inventado una historia de prensa rosa, nutriéndose de todo lo insustancial de la charla y relegando lo sustancial de la entrevista casi a puro testimonio. Mezcló la realidad con la ficción y consiguió un reportaje impactante y de juzgado de guardia. Pero no se barruntaba mala intención, me habían caído simpáticos y José no secundó la propuesta de Pulpón de presentar demanda judicial: “Estoy harto de juicios, jueces y lo que arrastra eso. Esa gente, lo que pasa es que no me han entendido y me han pintao como creen que soy. Que digan lo que quieran que yo por eso no voy a cambiar” El grupo Zeta había apoyado con fuerza la campaña a favor del indulto y les estaba agradecida. Opté por escribir al director. Enumeré todo lo que no se correspondía con la verdad y me salía una carta tan extensa que tuve que elegir entre tumbarle el reportaje o centrarme en lo más grave y había una perla que no podía quedar sin respuesta y no quería que la omitieran: Yo me acuesto con otras pero si mi mujer hiciera lo mismo la mataría (sic). La cosa fue así: a la “inteligente” pregunta de Eyre ¿Tú te habrás acostado más de una vez con otras… y qué harías si Elena te pusiera los cuernos? José respondió: “Creo que no lo admitiría… porque ésa es la universidad que he tenío” y la “periodista”, que no lo tenía muy claro en sus notas, entre admitiría y mataría optó por lo más truculento y morboso. En fin: al lector de este blog que haya leído aquel reportaje, le aconsejo que no se crea ni la mitad y acertará.




Ya habíamos rumiado el cabreo y me llaman de la revista Hola! Querían venir a hacernos un reportaje en Navidades en familia (¡!)… Lógico: la Eyre había hecho de nosotros dos personajes de tertulia rosa. Como se supone, les agradecí el detalle y les dije que no. Insistieron, me propusieron pagarnos y eso me molestó, entendieron que no era cuestión de dinero y no llamaron más.
Pulpón estaba disgustado: pensaba que un reportaje de esa índole en Hola supondría una enorme promoción y que podría subir mucho su caché… a lo que José respondió: Antonio, yo me avío con dos sardinas arenques y una naranja pero de mi no hace nadie un muñeco. A los pocos días volvió con nuevas propuestas y, si hubiéramos aceptado todas las entrevistas, reportajes, programas tv y radio que traía en la agenda, es probable que, tal como aseguraba, El Cabrero se convirtiera en un personaje muy popular y cotizado pero esa no era su meta: “¿Tú no te quieres creer que aunque fuera más rico que Rothschild yo seguiría saliendo al campo todos los días con las cabras? Pues créetelo, Antonio, porque eso es lo que me gusta además de cantar. A mí no me volvéis loco con la promoción porque ya tengo más seguidores de los que nunca soñé y cuando dejen de venir a verme, me retiraré y me dedicaré sólo a las cabras”




Veamos algunas de sus respuestas en un par de entrevistas:
Durante años te han llamado “el cantaor rojo” ¿Cómo se acoge el mote?
El Cabrero: Que me llamen como quieran porque yo voy a ser el mismo por muchas etiquetas que me pongan, pero me gusta eso del “cantaor rojo”, porque de izquierda total soy, he sido y seré… de política, y otras cosas, cuidao’, que me interesan y me afectan, pero no entiendo gran cosa. Yo me dejo llevar por lo que barrunto, por mis sentimientos y por mi propia rebeldía, que esa la llevo desde el vientre de mi madre. “Hasta el sol se pone rojo, cuando barrunta la tarde, yo no he cambiao’ los colores, que me pintaron mis padres”.
¿Es el flamenco un buen medio para la denuncia de la injusticia social?
El Cabrero: El flamenco se presta porque los cantaores tenemos como aliado al grito y a la queja pero cualquier música es buena para eso, si se siente lo que se canta y no es una posturita. Alguna vez se ha dicho “gusta más por lo que canta que por cómo lo canta”, y es justamente al revés: si el cante por derecho no está presente y no pones el corazón no hay mensaje que valga.

Piden tierra y se la niegan

Desde tu experiencia vital ¿dirías que el mundo va a mejor a peor? ¿Eres optimista o pesimista en ese sentido?
El Cabrero: Mira, ya he dicho alguna vez que el mundo me parece un cerro de víctimas donde el que se arrastra enrrea’ al que salta y que vamos como el mulo en la noria, pero con los ojos tapaos; porque hasta el más mulo se arrancaría los jarreos a bocaos viendo que anda mucho pero está siempre en el mismo sitio. Kike Babas.
Con motivo de la aparición de su 18º disco “Luz de Luna”:



Podéis bajarlo aquí:

http://search.4shared.com/postDownload/TjNjzRe0/El_Cabrero_-_Luz_de_Luna.html

¿Contra qué canta en este disco?
Contra la guerra. La desigualdad. La piel de España es la de un perro flaco. No hablo de mí, que estoy surtido y arrimao al sobaco que más apesta [hace con los dedos el gesto del dinero]. Pero soy consecuente y lo digo. En mi flamenco están mis ideas. Será un análisis de cateto del campo, de acuerdo, pero yo tengo sentido del pienso, del reparto, porque soy pastor. Y digo que hay que poner las cosas al precio del que menos cobra.
Usted firmó junto a Manu Chao, Juan Pinilla y otros artistas un manifiesto que dice: "El flamenco agoniza en Andalucía". ¿Tanto?
Está vivo, pero está flaco. Depende del dinero de los contribuyentes, pero el pueblo no decide nada. Hay que llevar el flamenco a los pueblos.
¿Se considera marginado por los circuitos oficiales del flamenco?
No llevarme en 26 años a la Bienal de Sevilla, llenando en todos los pueblos que piso y en los teatros internacionales... Esa marginación, ni con el innombrable [Franco]. Y se demostró que se equivocaban los que decían que yo iba ser "el cantaor de la Transición". Es una manera de decir "ese no entra en mi casa", y no porque el pueblo no me quiera oír, ni por mi cante. ¡Hostia, si voy por los cánones! Nunca he prostituido el cante. Una seguiriya es una seguiriya. Pero soy pastor, no tengo álgebra para entrar en los corillos y me arreglo con una lata de arenques por no pedir a alguno un favor. Tampoco acepto botas regaladas que me queden pequeñas. A lo mejor me hubiera ido mejor si hubiera hecho caso al que me decía "no seas tonto, tú no muevas los pies de aquí", pero yo llevo las botas holgonas. Soy más de izquierdas que la madre que me parió, pero no llevo en la boca el carné de los gemelos [PSOE y PP], tanto que van de izquierdas...
El PP no va de izquierdista...
Aquella señora del palestino hablando del partido de los trabajadores [Cospedal] parecía que había hecho un cursillo en Marinaleda.





¿Fue a la manifestación el 29-S?
¡Y a las que haiga! Y había gente, ¿eh? Otros no fueron, no fueran a pringarse. El miedo es lo que guarda a los borregos. El problema es que el ganado no puede estar encerrado. Mira, yo soy menos dañino que un borrego, pero necesito lo mismo: espacio. Ahora oigo que hay que trabajar más y cobrar menos. Hay un testimonio de su participación en esas manifestaciones de campesinos reclamando la tierra pa quien la trabaja:
Al lado de Diego Cañamero, el cantaor José Domínguez "El Cabrero" explicaba su presencia allí: "Porque estoy de acuerdo con este movimiento de los obreros del campo y a la cabeza sus dos líderes con más credibilidad. Como nos ladran no nos escondemos. Como cabrero o como obrero del cante no me olvido quienes son los míos. El lunar mío es de nacimiento", responde el cantaor de la eterna mascota a preguntas de este periódico.
"Recuerdo en el 86, cuando me iban a meter en la cárcel, que llegaste a la finca del Coronil en la que yo estaba —le recuerda Cañamero—, y dijiste que ibas a estar allí hasta que el sol aguantase o algo así".
El Cabrero le sonríe e ingenia una respuesta: "Sería que habría algún árbol aquí. Tú y yo estábamos donde teníamos que estar. Y aquí estamos. A los chaqueteros, la gente les descubre. Cuando alguien me hace alguna guirigaña yo le digo que sé a que estirpe pertenece por el berrido. Lo que pienso, lo largo, ¿tan peligroso es lo mío? Hay muchos que no quieren que la gente me escuche".
"En Jódar si queremos oírte", le ataja un sindicalista de Jaén a quien el Cabrero replica: "Si, y me pedís otra, otra y otra. ¿Cuándo vais a las aceitunas, os gusta que os diga el manijero otra, otra y otra?".




¿En qué piensa durante las largas horas de pastoreo?
¡No creas que da tiempo a pensar, con tanta linde! Esa es otra. Mira, llevo protestando desde que empecé de cabrero, siendo chaval, y viendo cómo la guardia defiende al que usurpa la vereda. ¡Hasta la cárcel he pisado! Pero yo necesito campo, espacio. Necesito verlas venir.
¿Se siente usted de otro tiempo?
¿Y eso por qué?
Su forma de pensar, de hablar, de cantar, de vestir...
¿De vestir? Cuando yo empecé me exigían camisas con chorreras y trajes de señorito. ¿Para cantar hace falta eso? ¡Nooo! Y cantando, ¿para qué voy a correr? El flamenco tiene que sonar a flamenco. La cursilería no se agarra. Para afianzar los pies en terreno quebrado hay que ir despacio. Aunque conozca el flamenco del hilo al pabilo, yo no canto por media granaína como por soleá [cante del que, al igual que de la malagueña, es Premio Nacional]. Yo no soy ese cantaor de bulerías que va pum, pum, pum, rápido. Yo canto como ando, y ando mirando y escuchando el paisaje. Hay que subir la montaña, no rodearla. Yo cuando empecé estaba verde, claro. Todo era sorbido, sin resuello. Luego he aprendido, despacio. Por eso el cante siempre será de minorías. No porque haya poca afición, es que pocas madres paren cantaores.
¿Su madre cantaba?
Para la cocina y para las fiestas de la matanza. Y mi padre silbaba, no cantaba nunca cerca de nosotros. Yo me parezco a él. Es de estos hombres que no vieron más que campo. Tenía sentido de la naturaleza... Lo quería mucho la gente. Dentro de los cuatro kilómetros a la redonda por donde se meneaba, claro.
¿Aprobaba que usted cantara?
¡Uf! Qué va. No sentía lo que yo sentía. Desde los ocho años estuve guardando ovejas. Pero yo tenía una radio, cogida con guitas porque estaba desangelada, y la escuchaba por la noche. Luego no tuve el permiso de mi padre para ir a escuchar el cante, y me reñía y me pegaba cuando era mozanguete si descuidaba los animales. Encima, cuando conseguía irme quedaba como un golfo en el pueblo por dejar a mi padre solo con los borregos. Así, sorteando las pedradas de la vida, empecé a sentirme un rebelde.
Podemos ver el vídeo sobre “El Cabrero” que hizo una cadena de Tv francesa: 


“El Canto de la Sierra”



La poesía y el cante de “El Cabrero”

De niño no me gustaban los libros ni las sotanas
si salir en procesión,
eran tan desobediente como el viento de poniente,
revoltoso y juguetón,
en vez de mirar pal cielo
me puse a medir el suelo que me tocaba de andar,
y nunca seguí el rebaño,
porque ni el pastor ni el amo eran gente de fiar,
empecé haciendo carreras
por atajos y veredas muy estrechas para mí,
y decían mis vecinos
que llevaba mal camino apartado del redil,
como aquel que calla, otorga,
y aunque la ignorancia es sorda,
pude levantar la voz,
más fuerte que los ladríos de los perros consentíos
y que la voz del pastor.
siempre fui esa oveja negra
que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar,
y entre más pasan los años
más me aparto del rebaño porque no sé a donde va.




El hombre con un bastón
se puso a parar el viento
el hombre con un bastón
también quiso parar el tiempo
y de nada le sirvió
ahí se estrellan los talentos
Mi patria es la Libertad
el Universo mi dios
mi patria es la Libertad
mi bandera, la razón
mi camino, la verdad
así es como pienso yo
…..
Dejan lana en los alambres
los borregos cuando pasan
dejan lana en los alambres
y los hombres cuando cazan
dejan huellas imborrables
en los de su misma raza
….

Hay muchos que se molestan
cuando me escuchan cantar
todavía se molestan
se me están quedando atrás
porque yo voy por la cuesta
de la disconformidad




Con el viento y con el agua
Hizo el tiempo que las piedras
Se desgranaran rodando
Hasta convertirse en tierra

Después vinieron los hombres
Con ellos también las guerras
Encontraron agua clara
Y se miraron en ella
Y enturbiaron el espejo
Que tenían las estrellas

Como todo mortal me pregunto quién soy
Y a dar con la verdad no acierto
Me aseguran que soy criatura de dios
Más yo como un retoño de la tierra me siento
Como todo mortal

Mansa es la campiña y brava la sierra
y así soy yo, lo mismo que el paisaje
dócil y moldeable cual la arcilla
pero también indómito y salvaje
como el cardo que crece en la colina
 


Se nota que soy del monte, como el barco es de la mar.
Soy lento en mi caminar y el silencio es mi horizonte,
y eso el campo me lo da.
Hay quien tiene las ideas de un jabalí malherío.
Yo se que en el pueblo mío me han tratao como a una fiera,
porque nunca me he vendío.




Cuando la noche se esconde
y arrecoge bien sus alas
tos los pájaros escuchan
al ruiseñor en la zarza
en el fondo mas oscuso
del barranco está el que canta
El jabalí silencioso
viene buscando la cama
y el ciervo rumia la noche
en su jechío de aulaga
La mirla, alcahueta, anuncia:
algo viene, que amenaza
Cazaores al acecho
la sierra entera se calla
se va a librar en el monte
una desigual batalla
donde siempre vence el hombre
con la fuerza de las armas
Quién le puede a ese animal
que con su estirpe se ensaña
que no se come sus presas
que sólo por matar, mata
Al hombre sólo le puede
el Tiempo con su guadaña



Bulerias



Presa está la Libertad
en la carcel del dinero
entre rejas encadena
y tiene por carcelero
el engaño y la maldad

Eso es una humillacion
el hincarse de rodillas
tiene muy poco valor
aquel hombre que se humilla 
cuando lleva la razon





Fragmento breve de Vivir la Utopia


En el cante de las minas

Era un tiempo de duda permanente,
con tocado de angustia y de profundo,
cuando apenas tus ojos transparentes,
delineaban las formas de este mundo.

Y no echaste postigo a tu ventana,
ni al constante murmullo de la gente,
no apuraste el reloj esa mañana,
que a tu vida llegue por accidente.

¡Amor mio, sueño mio, canto mio, verbo mio,
llanto mio, faro mio, surco mio, vuelo mio,
viento mio, leño mio, norte mio, amor mio!

Y fue tiempo de hacer el mismo trecho
de trocar cada yo, por un nosotros
de ganar, pliegue a pliegue, nuestro lecho,
y abarcar otro a uno y uno a otro.

¡Amor mio, sueño mio, canto mio, verbo mio,
llanto mio, faro mio, surco mio, vuelo mio,
viento mio, leño mio, norte mio, amor mio!

Hoy es tiempo de amar al mismo tiempo,
con la misma ilusión, la misma estrella,
de sembrarnos de amor cada momento,
por la huella que deja nuestra huella.

¡Amor mio, sueño mio, canto mio, verbo mio,
llanto mio, faro mio, surco mio, vuelo mio,
viento mio, leño mio, norte mio, amor mio!



Los locos buscando Guerra



Los mandamientos son 10



No era el cantaor de la Transición.Nunca cantó transiciones, cantó revoluciones. De la más pura escuela revolucionaria del campo andaluz, casi exterminada por el genocidio republicano y fascista. De la escuela de Sánchez Gordillo, político jornalero. O de Diamantino García, cura jornalero que oficiaba misa después de acabar el jornal. O en mitad de una ocupación de fincas. Mientras el PSOE, partido que se dice obrero y socialista, le da la Medalla de Hija Predilecta de Andalucía a la Duquesa de Alba. Y persigue, criminaliza y encarcela a los jornaleros del SAT. 



No habrá medalla alguna para los que hacen honor al himno de nuestra tierra:"Andaluces ,levantaos, pedid Tierra y Libertad."
Su medalla consiste en defender el viejo lema que aun hoy sigue siendo vanguardia: “La Tierra para el que la trabaja”. Una medalla de sudor,polvo y sangre que brilla más que el oro.
Como siempre espero que os haya sido útil e interesante.